Martes 13 de Febrero de 2018
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Sin concientización no habrá avances posibles
Domingo 11 Feb 2018
La siniestralidad vial sigue siendo tema de todos los días, pérdidas materiales, lesiones y lo que es peor, la fatalidad relacionada con los accidentes, continúan siendo, lamentablemente, noticias de todos los días.
Durante el año pasado, 7.213 personas perdieron la vida en la Argentina, en Santa Cruz esa cifra llegó a 94, número que sorprendió, puesto que en 2016, fueron 66 las vidas perdidas.
Más allá del cuestionamiento que le hace a estas cifras la titular de Estrellas Amarillas y de la Agencia de Seguridad Vial de la Provincia, María Sanz, lo cierto es que, ese importante incremento informado por la Asociación Luchemos por la Vida, se construye de la misma manera, año tras año, por lo que la comparación estadística es valedera partiendo de ese punto.
Para esta Asociación la estadística fatal creció en Santa Cruz casi una vez y media, en el último año.
La inmensa mayoría de los siniestros que terminaron con personas fallecidas ocurrió en nuestras rutas, aunque en Río Gallegos, principalmente, las víctimas en siniestros urbanos también fueron numerosas. 
En el primer caso, la negligencia con la que se encara un viaje de largas horas, como son obligadamente en nuestra zona, a lo que se suma el exceso de velocidad, sin considerar las inclemencias del tiempo, tales como el viento o la nieve en invierno, son generalmente las razones por las cuales se han tenido que lamentar la mayor cantidad de muertes, principalmente en vuelcos, es decir, donde no hubo terceros involucrados.
En la capital santacruceña hubo casi cinco años de emergencia vial que no sirvieron de nada. La ausencia total de campañas serias y masivas de concientización, dan cuenta de ello. Pero lo que más preocupa, sin dudas, es la causa por la que se provocan las principales tragedias viales en la ciudad de Río Gallegos: el exceso de consumo de alcohol.
Otro tema del que, como sociedad, poco nos hemos ocupado. Alguna que otra declaración o resolución de algún legislador preocupado, sólo cuando el tema sale a la luz, luego de una tragedia o cuando algún estudio, de los que hay pocos, demuestra que la prevalencia de alcohol en nuestros jóvenes ubican a Santa Cruz entre las provincias donde ese flagelo está más presente.
Iniciados a temprana edad, casi el 70% de los jóvenes que cursan el secundario tomaron alcohol en el último mes. O lo que es peor, el 82% consumió las llamadas “bebidas fuertes”. Todo de acuerdo a las estadísticas que difundió en su último informe publicado el Observatorio de Drogas.
De este estudio un punto preocupante, pero que no pareció hacer mella en la clase dirigente, es que al referirse al “consumo problemático y abusivo del alcohol” entre los jóvenes que declararon haber consumido alcohol el último año y el binge drinking (estudiantes que bebieron cinco tragos o más en una misma ocasión durante los últimos quince días), nos encontramos con que Santa Cruz se ubica en el segundo lugar con el 52,4% para el primer caso y en el quinto para el segundo. 
La necesidad de una mayor concientización para lograr modificar esta conducta problemática también se presenta en este punto.
El alcohol y la siniestralidad vial están asociados inexorablemente. En Madrid, la Fundación MAPFRE presentó un estudio que asegura que los conductores de entre 16 y 29 años lideran la reducción más significativa en el número de fallecidos por siniestralidad vial. Y eso fue gracias a una década de campañas de seguridad vial, educación y mayor conciencia del riesgo al volante, hicieron que los jóvenes sean conductores más seguros que hace diez años, según afirma la institución.
Pero aseguran que aún es insuficiente y que se debe, entre otras medidas, a la necesidad de seguir apostando por la formación vial desde las primeras etapas educativas para que nadie, por ejemplo, se suba a un coche sin cinturón de seguridad o viaje con alguien que conduce luego de haber ingerido alcohol. Piden también, que se rebajen los límites de alcoholemia, especialmente para los conductores noveles.
Acá no hemos siquiera empezado, existen charlas u operativos de prevención, pero eso es claramente insuficiente, ante la gravedad de las estadísticas.
Es imprescindible un acuerdo social que incluya a todos los que tienen de una u otra forma responsabilidad para poder pensar un rumbo a tomar y que vaya más allá de una gestión o campaña para que se transformen en políticas de Estado claras y con un único objetivo: preservar la vida de todos, pero en especial de nuestros jóvenes, que en definitiva son nuestro futuro.
Domingo 11 Feb 2018