Sabado 25 de Mayo de 2013
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Otoño en Esquel
Domingo 19 May 2013

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Una escapada al noroeste de la provincia de Chubut para disfrutar de la más cautivante de las estaciones del año. Entre bosques de un sinfín de colores, Esquel tiene para ofrecer numerosas actividades y excursiones, que incluyen desde los paseos más tradicionales hasta actividades de aventura para los que prefieren paseos más activos.
Rodeada por altas montañas, bosques milenarios e impresionantes ríos y lagos, esta localidad chubutense transmite su origen galés en cada esquina, en sus típicas casas de ladrillo y techos a dos aguas, la gastronomía y la cordialidad de su gente. Cabecera de la región en el Departamento de Futaleufú, este peculiar paraíso otoñal está ubicado en un valle sobre las márgenes del arroyo Esquel y rodeado por los cordones Nahuel Pan y Esquel, destacándose en este último el Cerro 21 y La Hoya, donde está el centro de esquí. Completan el entorno elevaciones menores como el cerro La Cruz y el Leónidas Alemán, conocido como “La Zeta”.
La majestuosidad del paisaje, que atesora los bosques de alerces milenarios, y los interminables senderos por las montañas, ríos y lagos, ha generado la costumbre de coexistir en permanente contacto con la naturaleza. Es por eso que la ciudad ofrece la oportunidad de practicar deportes al aire libre como el kayak, el trekking o el divertido recorrido en canopy. Hay diferentes excursiones y Aventuras para recorrer el Parque Nacional Los Alerces y las Areas Protegidas, en donde también se puede disfrutar de la pesca. También el Centro de Actividades de Montaña La Hoya es uno de los mejores lugares para disfrutar del esquí y el snowboard, por la calidad de su nieve y las diferentes pendientes de sus pistas.

Parque Nacional Los Alerces
Ubicada a 50 kilómetros de Esquel, la reserva natural resulta un atractivo en sí misma. Conocidos por su inmaculada belleza, los ríos y lagos que bañan el Parque se destacan por sus colores y su pureza, y junto al Alerzal Milenario, son considerados paraísos terrenales que mantienen su esencia intacta.
El Parque Nacional Los Alerces cuenta con una variada propuesta en cuanto a sendas de trekking y es uno de los cinco Parques Nacionales que conforman la Huella Andina, donde se puede disfrutar del senderismo o trekking recorriendo caminos de variadas dificultades.
Durante el otoño, es recomendable optar por el “circuito chico”, que recorre en medio día Puerto Limonao, Villa Futalaufquen, la intendencia del Parque Nacional, el Museo Interpretativo de Pinturas Rupestres y la cascada Yrigoyen. Con un poco más de tiempo, la excursión terrestre se prolonga con un tiempo de playa en Punta Mato, la llegada al Mirador del río Arrayanes y la Pasarela. 
Para quienes se animen a un poco más, también hay varios circuitos para elegir: los que llevan al lago Kruger y el arroyo Cascada, de dificultad media-baja; el ascenso de cuatro horas hasta laguna Escondida, de dificultad media, y ya para una dificultad media-alta el sendero Cinco Saltos y el sendero Cerro Alto El Dedal, que tiene una duración de seis horas y concluye en un mirador sobre la cumbre del cerro. Además, en ésta época del año se puede realizar la excursión al Alerzal Milenario o al Glaciar Torrecillas o conocer los imponentes Túneles de Hielo que aunque se encuentran fuera de los límites del Parque poseen una vista única. Otra posibilidad es realizar excursiones en kayak, o cabalgatas.

La trochita
Magia y aventura convergen para disfrutar de un paseo inolvidable en la mítica Trochita. Este Viejo Expreso Patagónico brinda la oportunidad de conocer un bellísimo e imponente paisaje, viajando de la misma forma que hace más de sesenta años. Sus pequeños vagones y su particular trocha angosta lo hacen único en el mundo y convierten el trayecto en una verdadera aventura. 
Herramienta vital para el sostenimiento y desarrollo de la ciudad, el ramal recorre actualmente 18 kilómetros hasta la estación Nahuel Pan, el lugar de residencia de una comunidad Mapuche Tehuelche. Allí, mientras el tren realiza las maniobras para el regreso, se puede visitar el Museo Nahuel Pan que preserva el patrimonio de los pueblos originarios y la Casa de las Artesanas, en donde se exponen piezas textiles hechas por la población rural de la zona. 
También se ofrece la opción de realizar un paseo corto a caballo antes de regresar a Esquel, atravesando un paisaje de extensiones inolvidables hasta que sea la hora de volver a la renovada estación que fue también el punto de partida del viaje.
Por otra parte, entre las actividades y excursiones que pueden realizarse, esta localidad ofrece el hábitat ideal para practicar la pesca deportiva, realizar canopy, paseos por pasarelas a varios metros de altura entre los bosques ideales para experimentar una sensación de aventura pero también para observar aves y sentirse un poco más cerca del espléndido cielo cordillerano. Además, abril y mayo, si el clima lo permite, también son positivos para la práctica del rafting en los ríos Corcovado y Futaleufú, que ofrecen recorridos de distinto grado de dificultad.
Entre distintos matices de ocre, espectaculares paisajes montañosos, ríos y lagos, Esquel se ha transformado en un escenario natural perfecto para descansar. Pasar unos días de otoño allí será de seguro una experiencia inolvidable.

La ruta galesa
Un día fresco es una excusa perfecta para internarse en la ruta galesa, uno de los grandes atractivos de la Comarca de los Alerces. Jorge Gandini, que presta servicios turísticos en Esquel, recomienda seguir los caminos que llevan hacia los lugares donde floreció la cultura de aquellos inmigrantes, arribados en 1865 a Puerto Madryn. Desde allí, los galeses avanzaron esforzadamente por el valle del río Chubut en busca de agua, y fueron fundando distintos parajes y colonias hasta llegar a la cordillera.
Aquí, en el pueblo de Trevelin y en la propia Esquel, se encuentran las dos últimas capillas fundadas por los galeses durante su avance colonizador. Durante medio día, se visita también el molino harinero y el museo NantFach, en las cercanías de Trevelin (cuyo nombre significa, precisamente, “pueblo de los molinos”). El molino-museo es propiedad de la familia Evans y exhibe antiguas máquinas agrícolas, carruajes y otros objetos cotidianos que trazan la vida en la comarca en el siglo XIX y principios del siglo XX. Los descendientes del pionero John Evans llevan a visitar la tumba del caballo Malacara, cuyo coraje permitió sortear las emboscadas indígenas y permitió la instalación de los primeros galeses junto a la cordillera.
No es preciso aclarar que la excursión incluye un alto en las casas de té galés de Trevelin, para probar la famosa “torta negra” (una receta que fue creada para lograr una torta de larga conservación, con frutas maceradas en alcohol, tradicional en los casamientos). Eso no es todo: en la mesa relucen el pan casero, la manteca, los dulces artesanales. Finalmente, las cascadas Nant y Fall también forman parte de la ruta galesa: se llega hasta allí dejando atrás Trevelin y tomando el desvío que lleva hasta el límite con Chile. Poco más adelante aparece el acceso a la reserva donde se encuentran las cascadas, cuyos nombres significan “arroyo” y “salto”, en galés y en inglés, respectivamente.

Algo más para hacer
Esquel ubicada en el noroeste de la provincia de Chubut, se encuentra en un lugar privilegiado de la precordillera, 
Rodeada por altas montañas, bosques milenarios e impresionantes ríos y lagos, esta localidad chubutense 
Desde esta localidad se pueden realizar excursiones y paseos cercanos.
Esquel transmite su origen galés en cada esquina, en sus típicas casas de ladrillo y techos a dos aguas, la gastronomía y la cordialidad de su gente.
El Parque Nacional Los Alerces tiene 263.000 hectáreas de montañas, lagos y bosques.
Villa Futalaufquen es el centro poblado del parque, donde se encuentran hosterías, restaurantes y un centro de información turística.
Desde allí parten varios caminos para realizar trekkings por la zona, u otros senderos vehiculares por los lagos.
A 25 Km. de se encuentra la localidad de Trevelín, que significa “Pueblo del Molino” en galés. Es una pequeña aldea de cuento, llena de historias, relatos y una gastronomía heredada de los pioneros galeses que llegaron a la Patagonia a fines del siglo XIX.
El pueblito es pequeño, con calles tranquilas, ubicado entre bosques y montañas.
Hay que conocer el viejo molino harinero, el museo NantFach, la capilla Bethel, el Museo Regional y el Museo del Abuelo, y la Escuela Nº 18, donde los galeses tomaron la decisión de vivir bajo soberanía argentina.
En Trevelín, hay que tomar la difícil decisión de elegir entre las tantas casas de té del pueblo para degustar el famoso té galés, en sus tazas de porcelana y degustar la famosa torta negra con azúcar negra y nueces, emblemática de los galeses en la Patagonia.
Desde Esquel parte La Trochita, el Viejo Expreso Patagónico conducido por una locomotora a vapor del año 1922 que transita sobre una trocha angosta de 75 centímetros de ancho.
Recorre lentamente 18 Km. hasta el paraje Nahuelpán, donde la locomotora descansa mientras los turistas comen tortas fritas, compran artesanía mapuche y visitan el Museo de Culturas Originarias.

Cómo llegar
Para arribar a Esquel en auto existen dos vías principales: La Ruta Nacional 40, desde el norte y el sur y la Ruta 25, proveniente del este, de la ciudad de Trelew. Desde esta última hay 600 kilómetros de distancia, por un camino en buenas condiciones y bellísimos paisajes, especialmente en la zona de Los Altares, donde se observan formaciones geológicas majestuosas.
Otra ruta de gran atractivo turístico es la que recorre el interior de la Comarca de los Alerces, la Ruta Provincial 71, que permite recorrer Cholila, Villa Lago Rivadavia, y gran parte del Parque Nacional Los Alerces, bordeando los lagos más importantes por un camino que ofrece inmejorables vistas.
Además, es posible arribar a Esquel desde las poblaciones chilenas de Futaleufú, por la Ruta 259, o desde Palena, cruzando a la altura de Corcovado, 90 kilómetros al sur de Esquel.

Algunas actividades y excursiones en Esquel
City Tour: Ideal para quienes disfrutan descansando en la ciudad, Esquel está rodeado de varios paseos y pequeñas excursiones para realizar en el día. Para quienes disfrutan de la naturaleza, a pocos minutos de la ciudad puede deleitarse con los espejos de agua, cerros y bosques que la rodean y también recorrer nuestra arquitectura y conocer nuestra historia.
Los city tours y excursiones en Esquel llevan a recorrer la capilla galesa Seion, el Museo de las Culturas Originarias y el Museo Lituano Olgbrun. También por el camino que une la ciudad con Trevelin, se visita el Museo Regional Molino Andes, con el objetivo de conocer la historia de la zona, signada por la cultura galesa (link) y los pueblos originarios (link). Leyendas, anécdotas, sucesos históricos y otros detalles se podrán conocer durante el tour.

La zeta: Es una laguna que se encuentra a cinco kilómetros del centro de la ciudad, a la que se llega luego de ascender por un camino de ripio que se puede transitar en auto, bicicleta o caminando. Durante el trayecto, se puede disfrutar de una importante forestación de pinos que bordea el valle y que se puede atravesar por un sendero especialmente diseñado para mountain bike. Desde la laguna y hacia el oeste se puede observar el imponente paisaje que ofrecen las cumbres nevadas del Cordón de Situación y hacia el Norte el Cordón 21.
Dependiendo de la época del año allí se puede pasear en canoa y en invierno, se puede encontrar la laguna congelada. Varios senderos permiten recorrer el paisaje que rodea la laguna y disfrutar de la brisa patagónica. Para llegar, desde la intersección entre las avenidas Alvear y Fontana se sube por esta última hasta que comienza el ascenso por el camino de ripio.

Arroyo Esquel: A la entrada de la ciudad, a orillas del arroyo Esquel, se encuentra el Paseo de la Cascada y una zona de recreación con juegos para niños. En el balneario hay guardavidas todos los días de verano.
Cerro la cruz: Esta excursión es un paseo ideal para la contemplación del valle y la cordillera con una panorámica única y una dificultad baja, por lo que puede disfrutarlo toda la familia. Por un sinuoso camino de 20 kilómetros, se arriba a la cumbre del cerro La Cruz, en donde se encuentra una cruz de madera que le da nombre al cerro. Desde allí es posible apreciar la ciudad de Esquel, con una vista panorámica que invita a contemplar la inmensidad del valle. Se puede llegar caminando, en auto o en bicicleta partiendo desde la calle 25 de Mayo, cruzando el arroyo Esquel. La excursión dura medio día y se recomienda llevar ropa adecuada, agua y protección solar. 

Nahuel Pan: A 18 kilómetros de Esquel se encuentra la zona del “Boquete de Nahuel Pan” y el pie del cerro, que tiene 2.200 metros de altura. Se puede llegar en auto hasta la Casa de Piedra y desde ahí se comienza un trekking de pendiente suave en el primer tramo y más pronunciada en la segunda parte. Es allí donde se pueden apreciar espectaculares panorámicas de la región: la estepa, el Cordón Esquel, La Hoya, los Cerros 21, Tres Torres y La Torta. En el camino hay un reparo en donde se puede descansar para luego hacer el trayecto final hasta la cumbre. Toda la excursión dura aproximadamente 8 horas.

La Hoya: A sólo unos kilómetros de la ciudad, se encuentra el espectacular cerro en donde funciona el centro de esquí. Rodeado de bosques, arroyitos y animales en su hábitat natural, el paseo por La Hoya es un recorrido ideal para toda la familia que además se puede disfrutar en cualquier momento del año. 
El paseo a la Hoya permite conocer la base del Centro de Actividades de Montaña La Hoya, ubicada a 1350 kilómetros sobre el nivel del mar, para disfrutar de las vistas panorámicas. Allí se realiza una interpretación del paisaje y, según la temporada, un paseo en la silla cuádruple. Otra opción, también de acuerdo al clima, es hacer una caminata por algunos de los senderos del lugar, donde se puede identificar flora nativa o sorprenderse con la presencia de los guanacos.
El Centro de Actividades de Montaña La Hoya se encuentra a tan sólo 12 km. de la ciudad de Esquel, en el Oeste de la Provincia de Chubut, y ofrece una amplia gama de servicios de alta calidad para disfrutar del esquí y el snowboard.

Lago Krugger: El lago Krugger está bañado por sedimentos glaciarios que le dan una coloración particular a sus aguas y le imprimen una singular belleza que a nadie dejará indiferente. El lago y sus alrededores son admirados por los amantes del trekking y la pesca con mosca. 
La excursión a Lago Krugger sale desde Puerto Limonao y se navega el lago Futalaufquen por el Estrecho Monstruos para desembarcar en un pequeño muelle. Allí las posibilidades son varias: pasar la noche en el camping agreste, hospedarse en la hostería o elegir la caminata por la senda que bordea al río Frey.

Caminatas a las Palanganas del Frey 
El lago está conectado al río Frey, al que se puede bordear en una caminata de una hora y media de baja dificultad. Al final del recorrido se encuentran las Palanganas del Río Frey en donde se podrán observar variedad de ejemplares de fauna y flora de la zona, incluido el pato del torrente, un ave muy difícil de encontrar en estas latitudes. 
Además se puede visitar el lugar donde ocurrió el “Naufragio de Frey”: en el siglo XIX, Emilio Frey, quien trabajaba para la Comisión nacional de límites, naufragó en los rápidos del río. Si bien hubo varias víctimas fatales, el ingeniero sobrevivió para narrar los detalles del incidente, al que estas aguas deben su nombre.
Domingo 19 May 2013