Miercoles 11 de Enero de 2017
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Pablo Beecher
30 años de Fundacruz
La gran Casa de la Cultura, vigente
(Primera parte) 30 años de tarea ininterrumpida cumple Fundacruz en Río Gallegos, difundiendo el arte local, nacional e internacional, desde que la familia Racciatti decidiera poner en valor la antigua “Barraca Amberense”, formando una fundación junto a un grupo de colaboradores. Un sinnúmero de actividades durante todo este mes dio cuenta de su capacidad de acción. Esta es la fundación cultural que hace treinta años preserva el patrimonio arquitectónico, fomenta actividades de concientización sobre el medio ambiente y promueve mensualmente en sus salas todas las manifestaciones artísticas… Una gran casa que alberga grandes cont
Viernes 23 Dic 2016
El equipo de Fundacruz y amigos frente a la Casa, el día de su aniversario.

El equipo de Fundacruz y amigos frente a la Casa, el día de su aniversario.

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El 19 de diciembre de 1986 se firmó el Acta de Compromiso que destina al antiguo edificio de la Barraca Amberense o la Aduana como Casa de la Cultura. En ella se leen estos fragmentos: “… que tienen (la familia Racciatti) la firme voluntad de devolver a la comunidad de Río Gallegos parte de lo que han recibido de ella a lo largo de trece años de residencia en este lugar; que aún viniendo de otro lugar del país al poco tiempo de llegar a esta ciudad se han sentido acogidos y parte integrante de la misma; que por todo lo anterior esperan que su voluntad quede expresada en un gesto concreto que rescate para la comunidad parte del patrimonio arquitectónico del Río Gallegos antiguo y perdure en el tiempo como un testimonio vivo de su agradecimiento (…) que la obra de preservar y promover la cultura afecta a todo el hombre y a todos los hombres sin exclusiones, grupos, familias e instituciones que integran esta comunidad humana y comparten un estilo de vida común que los identifica como pueblo (…)”.

El 14 de junio de 1991 se firma la escritura N 308 para la constitución de la Fundación.

El 3 de septiembre de 1991 la Inspección General de Personas Jurídicas otorga la Personería Jurídica Nº 4 de esa fecha.

El 18 de diciembre de 1993 es el inicio formal de las actividades. FUPAU presenta la muestra fotográfica “Walter, Juan y Bernardo Roil”.

En 1996 se inaugura la sala de té de Fundacruz que desde entonces permanece abierta cada fin de semana de inauguración de una muestra.

El 13 de octubre de 2004 la Municipalidad de Río Gallegos declara a Fundacruz “Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad”, que la exceptúa de las tasas municipales anuales, realizando los trámites periódicos correspondientes.

Entre los primeros integrantes y colaboradores en los inicios estaban: el Rvdo. Eugenio Rosso, Angel Alfredo Bustos, María Cristina Martin, Luis Villareal, Ubaldo González Pedemonte, Pedro Pignataro, Anselmo Martínez, Alejandro Grillo, Bárbara Beecher, Carlos Riera Cervantes, Humberto Aguilar, Javier Sofía, Lucía Torres, Mónica Lawrence, María Daniela Sancho, Valeria Pelliza, Gabriela Mestelán, Marjorie Mattson, Gabriel Oliva, Mónica Musci, Rubén Fischer, Miguel Barberis, Mariana Tudanca, Nidia Baronio, Lucía González, Andrea Perroud, Gabriel Tournour, Teresita Martínez y Norberto Bentivoglio.


Los pasantes en Fundacruz, 

quienes reciben al público 

Evelin Abrigo, Marilú Bahamonde, Diana Bahamondez, Gimena Cid, Carla Díaz, Yanina Jiménez, Agustina López, Rita Vanina López, Silvia Luna, Celeste Mercuri, Carolina Molina, María Fernanda Molina, Patricia Alejandra Morales, Silene Mozzi, Paula Carolina Nauto, Fernanda Noriega, Selene Passarelli, María Pía Mosso, Belén Pérez Davies, Carlos Alberto Quevedo, Braulio Daniel Rojas, Estefanía Santibáñez, Angeles Torres, Fabiana Vargas, Luciana Rodríguez y Sol Lalanne.

El Consejo de Administración

Vicente Racciatti-presidente

Pablo Gustavo Beecher-vicepresidente

Gabriela Nolter-secretaria

Luis Alberto Villanueva-tesorero

Rubén Mario Lurbé-vocal

Isabel del Valle Avila-vocal

Susana Suárez-vocal


El equipo se completa con ellos

Lucía Torres, Nidia Baronio, María Cristina Paz, Martha García, Magdalena Leiva, Tito Gutiérrez Meyer, Lina Langhi, Silvia Rodríguez Carrera, Guillermo Rossi, Jorge Lascano, Stella Maris Jara y Luciana Rodríguez.


Historia de un sueño cumplido

Cabe aclarar que Vicente Racciatti usualmente prefiere pasar desapercibido y no es partidario de los personalismos, no obstante, para referirnos a los inicios de Fundacruz y sobre todo a las tareas de restauración, nos es sencillamente imposible no detenernos en Vicente.


(Continuará…)



La Casa de la Cultura

(Una poesía 

de Mae Racciatti)


Casa de amigos y arte,

con aroma a pinotea,

tus ventanas ceden paso 

a la luz tibia y serena.


Paredes vivas que abrazan,

al artista que aquí llega,

corcheas y autorretratos,

lápiz, cincel y acuarelas.


Si al contemplar una obra,

suspiras, recuerdas, callas,

es la magia creativa

que te ha emocionado el alma.


Domingo de porcelana,

canela, dulces y pan,

tintineo de cucharas,

largas charlas de amistad.


La Casa de la Cultura

30 años tiene ya,

sigan siendo bienvenidos,

la puerta abierta está.


CURIOSIDADES


En 30 años de ininterrumpida actividad se sucedieron hechos y acciones singulares que produjeron a veces desconcierto y otras, sensaciones fascinantes, hasta llegar a extremos relativamente absurdos. De muchas anécdotas los antiguos testigos hemos perdido parcialmente la memoria. No en vano pasaron tantos años. Además, sinceramente nos da pudor desnudar absolutamente todo lo que vivimos. Participamos de nuestros éxitos, pero en ocasiones omitimos confesar nuestros fracasos. Como muchos. 

Transmitiremos para los actuales lectores y generaciones venideras de los Amigos de la Fundación, episodios rescatados del olvido, peculiares circunstancias que nuestra escurridiza memoria nos ha permitido rememorar.

Agradecimiento de taxistas: Sin querer un día fueron beneficiarios de nuestra actividad. Uno de los propietarios así lo confesó. Hace un año exactamente (diciembre 2015), como resultado de una propuesta ingenuamente aprobada se convocó a los artistas locales para lanzar una muestra. Como particularidad las obras no debían haberse exhibido públicamente y, he aquí la novedad: a favor del ganador se preveía un premio dinerario de muy relativo valor. El merecedor del mismo resultaría del voto de los visitantes a la muestra. 

Insólito. El último día previo al cierre de la votación, arribaron a la muestra en taxi más visitantes que la concurrencia de todo un mes. Estacionaba uno y detrás aparecía otro taxi. Finalmente uno de los participantes confesó que el costo del servicio de taxi abonado para que sus amigos lo apoyasen, había superado el valor del premio. Lamentable para el confeso promotor de esa caravana, fue otro quien ganó el premio. 

Experiencia: nunca más otro certamen con base similar.


Datos sobre el edificio

Cerrado el trato de compra por la familia Racciatti de la vieja Barraca Amberense y luego ex Aduana, uno de los que intervinieron en la negociación les preguntó con ironía, si habían presupuestado, además del precio y gastos de escrituración, el valor del combustible y de fósforos para hacer desaparecer las ruinas del viejo edificio levantado en el predio.

No se imaginaba el que profirió la pregunta con sarcasmo, que la respuesta vendría después de un tiempo; los adquirentes habían reservado para finalidad diversa aquel semi-ruinoso edificio. 

Ciclópea, muy costosa y paciente tarea llevada a cabo por Vicente Racciati con ayuda de personal contratado, a fin de restablecer el edificio. Se decidió su desarme y ulterior rearmado utilizando al máximo posible los materiales originales, previo adecuado tratamiento. Tabla por tabla de madera, desclavadas, tratadas y vuelta a clavar.

Entre la chapa exterior y el maderamen forrado de su interior, una gran sorpresa. Había abundante material gráfico e impresos de los anarquistas en apoyo a la huelga del 21. Material que descubierto por las autoridades hubiese comprometido el pellejo de quienes escondieron esos ejemplares. Una incógnita nos embarga: qué fue de los que escondieron ese material y el motivo para que, acabada la represión militar, nadie volviese para rescatarlo. 


Hablando de sorpresas

La que se llevaron directivos de la Fundación en ocasión de tramitarse el arribo a la Casa de la Cultura de algunas de las obras de arte del Pintor de la Patria, Cesáreo Bernaldo de Quiroz. 

Por el valor pictórico indiscutible y por el dineral que vale esa colección, todo lo que rodeó la instalación y exhibición de esa muestra, hasta su embalaje para retornar ese tesoro artístico a la Ciudad de Buenos Aires, tuvo características irrepetibles. Siempre se trató con el mayor cuidado lo atinente a la intangibilidad y guardia de cualquier obra en exhibición, pero este caso se requería un trato muy especial. Nuestra Ciudad acreedora de tal distinción vivió unas semanas de orgulloso fulgor. Pero un tiempo nadaba en tinieblas la respuesta a la pregunta: ¿porqué sin pedido alguno, nos eligieron para inédita y monumental muestra? 

Todo comenzó con un llamado telefónico. En nombre de la Galería Zurbarán lo efectuó en persona Gutiérrez Zaldívar (coleccionista por vocación, abogado, procurador, escribano, escritor y curador de más de 1000 muestras de arte). En un primer momento se creyó que se trataba de una broma. Superada la perplejidad que causara la proposición, se trató de derivar el pedido hacia el Complejo Cultural Provincial. Pasmado quedamos en la Fundación cuando supimos que elegía nuestra Sala de Exhibiciones y rechazaba de plano aquél lugar. 

No habíamos soñado tratar esos temas delicados con el mismísimo destinatario de la consulta, en forma directa mediante vía telefónica. 

La muestra fue atípica. Los cuadros llegaron en un camión que Gutiérrez Zaldívar posee al efecto. Cuando arribaron a la puerta del salón los empleados enviados exprofeso se dedicaron a bajar los cuadros y montar la muestra. Operativo rodeado por un contingente de policías. Durante toda la muestra se mantuvo esa custodia armada. Motivos sobraban, el valor de la muestra valuada en millones de dólares.

¿Cuál fue la razón para que nos eligieran? Nos repetíamos la pregunta.

Tamaña y extraña propuesta que recibimos escondía un misterio. He aquí la respuesta. Gutiérrez Zaldívar, meses atrás había facilitado parte de una colección de autores argentinos (Quinquela Martín) a la provincia de Santa Cruz para su exhibición. Un día se presentó de incógnito en horario de la muestra al Complejo Cultural, pero no pudo ingresar porque estaba suspendida la exposición hasta el día siguiente. Inquirió el motivo y respondieron que se trataba de una falla del circuito eléctrico de la sala. Como el electricista estaba de carpeta médica quedó vedado el acceso a la sala de máquinas para subsanar el problema. Normal comportamiento de la burocracia. Angustiado se subió el visitante a un taxi y preguntó si había otro lugar donde frecuentemente se hacían exposiciones pictóricas o de esculturas. El taxi lo llevó a Fundacruz y al ingresar no reveló su identidad. Fue atendido y acompañado en la recorrida por los salones en donde estaba la muestra instalada, por una empeñosa asistente que trató de “asesorarlo” respecto de las obras, su autor, características de los trabajos, etc. Luego exploraron las instalaciones de la Casa de la Cultura, sus artefactos originales, reliquias en funcionamiento, y le hablaron de Fundacruz y de la historia del edificio. El visitante aceptó finalmente el té que le fuera ofrecido. Sin darse a conocer. Se despidió amablemente, agradeciendo la atención recibida y advirtió a la asistente que pronto tendrían noticias muy importantes de él!!!


Ejemplo a seguir 

La familia propietaria del edificio de la ex Aduana, luego que concretar su total refacción, se comprometió a destinarlo a lo que después se consolidó como Fundacruz. Anoticiada la Asociación Argentina de Artistas Plásticos publicó en diario local un comunicado sobre el acontecimiento. La transcripción del texto de tales manifestaciones nos ahorra palabras ya que las allí expresadas nos merecen total adhesión y sus deseos se mantienen vigentes. Decía esa publicación: “… la decisión de... destinar la Antigua Aduana para el desarrollo de distintas disciplinas artísticas… no solamente denotan un desprendimiento por las cosas materiales, sino que traslucen una solidaridad tan anhelada en la sociedad argentina, debe darse a conocer por cualquier medio… y termina diciendo... Nuestra Asociación quiere resaltar su sincero agradecimiento a tan pequeña gran decisión”. 

Es gesto magnánimo, difícil hallar en nuestro medio, ya que no se ha generalizado el ejemplo. Muchos hay con pudiencia económica para asumir esa postura. Los que ampliamente se han enriquecidos desde la época de la creación de Fundacruz en adelante, no advertimos hayan “malgastado” voluntariamente importante monedas para fines benéficos de la misma naturaleza. Salvo utilizando el erario público, con nuestra plata. Todavía soñamos que cunda el afán de ser generosos con la sociedad en que desenvuelven sus actividades, aportando genuinamente de sus arcas privadas parte de sus rentas en favor de los indigentes, los enfermos, los ancianos, los menores abandonados, la cultura y el deporte. 

Sugerencia: si desean empezar pueden acometer la audacia de sostener al desenvolvimiento de Fundacruz, mediante el aporte de una cuota mensual de $ 50. Siguiendo así el ejemplo de nuestros queridos amigos de la Fundación, que por décadas vienen contribuyendo. En la Casa de la Cultura las asistentes los suscribirán


Visitantes con peculiaridades

Una muestra fotográfico de desnudos. Fue en los primero tiempos y con complicaciones varias, a saber: 1) Una empleada de la casa (muy jovencita) abrió sus puertas para lo que se suponía sería el montaje de la muestra. Se quedó de guardiana hasta que azorada, pidió auxilio por teléfono requiriendo la suplanten; 2) Otra mujer perteneciente al Consejo de Administración acudió al llamado, la sustituyó y observó con sorpresa que bajaba las escaleras un hombre totalmente desnudo. Pasó a uno de los salones donde en una sesión de fotografía una joven de carne y hueso, con aros en sus orejas como única vestimenta, posaba muy pacientemente mientras leía una revista semanal de modas. Nerviosa la guardiana suplente se retiró pidiendo “perdón” por su intromisión al área artística. 

Bastantes discusiones surgieron entre los miembros de Fundacruz, ante la inminencia de la exposición. Algunos adoptaron posiciones de franco rechazo por razones de moralidad. Otros por el contrario impulsaban que se llevara a cabo respetando la selección de tomas que el artista decidió. Había algunos que adoptaron una posición intermedia. Proponían que una cinta de adorno colgara frente a las fotos y a lo largo de toda la pared, separada de ella unos centímetros, acomodándola de manera tal que al observador le quedaran ocultas las partes pudendas. Si alguno por curiosidad artística quería verlas bastaba que con un solo dedo subiera el nivel de las cintas colgantes.

Finalmente la decisión quedó deferida a un arbitraje. Se decidió elegir un juez IMPARCIAL, para que zanjara las diferencias de criterio. Recayó esa designación en una monja de la Congregación de María Auxiliadora. Era conocida en la comunidad riogalleguense por sus actividades artísticas, con varias exposiciones en su haber. La inclinación de la religiosa por el arte despuntó desde niña, ya que dibujaba en su casa paterna con carbón, en cartulina.

La mayoría descaró anticipadamente el resultado de su veredicto. Se equivocaron esos agoreros. La monja contestó Dios nos mandó al mundo desnudos Quienes abogaron por la suspensión de la muestra quedaron sin argumentos. Y la muestra se concretó.

Las costumbres cambiaron desde hace 25 años. La publicidad, la tecnología, la electrónica y los medios de comunicación que todo invaden, ejercen notable influencia sobre nuestras percepciones. Aquella dirigente de la Fundación que se mantuvo como azorada testigo de la sesión fotográfica desarrollada aquella tarde, hoy se ríe y confiesa sobre el incidente molesto, que en caso de repetirse, ahora no le merecería reparos de conciencia. Es más, asegura que si fuera necesario lo volvería a presenciar.

De ambos modelos de la sesión fotográfica (el varón fallecido y la mujer hoy formal madre de una linda y conocida familia) he jurado no dar sus nombres. No me pidan porque me transformaría en un perjuro. Pero… no puedo asegurar que algún integrante o viejo allegado de Fundacruz haya mantenido el secreto en ocasión de concretarse las muy concurridas jornadas de festejos por el 30° Aniversario. De ser así, como fundadamente sospecho, es muy posible que el próximo año cuando reanudemos las muestras artísticas mensuales, se encontrará con alguien que -al oído- le dispare nombres que aquí callo.

 

Rarezas de los artistas escandinavos

Abrimos las puertas a artistas de distintas provincias y países. Un contingente proveniente de Lulea (ciudad y puerto carbonífero del norte de Suecia) ofreció, no una vez sino en dos ocasiones, muestras pictóricas. 

La artista vino acompañada de una comitiva integrada por su hijo de pocos años de edad, dos parejas, una de las cuales integrada por una rusa y la otra integrada por una mejicana. Hubo un incidente pequeño pero asombroso en el Aeropuerto de nuestra Ciudad cuando fueron recibidos por una delegación de Fundacruz. Nuestras mujeres dando muestra de simpatía pretendieron besar afectuosamente en la mejilla a las desembarcadas. Pero las extranjeras casi caen de espaldas al tratar de rehuir esas efusiones amistosas. Llevaron repentina y rápidamente sus cabezas y tronco hacia atrás, eludiendo las costumbres bárbaras (para ellos) de nuestro pueblo, muy lejos de los usos sociales en Lulea vigentes.

De ahí en más, las conversaciones se desarrollaron en inglés, idioma que dominaban los visitantes, mientras entre ellos lo hacían en sueco. 

Quien esto escribe advirtió algo muy llamativo, uno de los integrantes de la comitiva hablaba inglés con una cadencia muy peculiar, muy rara. Pero aún más extraño le resultó cuando charlaba con los suyos en sueco, porque repetía la misma tonada. De pronto me iluminé y pude hablar con el hombre del acompasado discurrir, y lo hice -no en inglés ni en sueco- en castellano, ya que mi interlocutor era cordoooobes!!! de nacimiento y crianza. Después se acercó otra mujer joven que se unió a nuestra conversación. Era la mejicana.

Que momentos de apuro pasamos al término de la inauguración, cuando reunidos algunos amigos con los visitantes los agasajamos con empanadas de carne. Tres de ellos eran vegetarianos!!!! Salió Isabel Racciatti para su casa y con suma urgencia preparó una ensalada con verduras, y otros ingredientes no cárneos.

Los suecos pasan en Lulea una temporada SIN SOL durante diciembre y enero. No se levanta el astro rey ni al mediodía. En Río Gallegos, aprovecharon una soleada tarde de marzo para echarse al sol mucho tiempo, en el patio circundante de la Casa de la Cultura, muy ligeras de ropa.

Son amantes del arte. En Lulea sacan del mar grandes trozos de hielo y los esculpen. El frio invernal impide que se derritan los objetos de arte elaborados, y así adornan sus jardines durante bastante tiempo. En Río Gallegos, inflaron una pelota de dos metros de diámetro a la cual pegaron bolsas de nylon, cajetillas de cigarrillos y otros objetos. Querían llamar la atención adjudicando a la pelota el rol de la tierra y a los demás objetos adosados el rol de basura que el hombre deposita en ella con graves consecuencias al ecosistema.

Fueron a la pingüinera y adoptaron una postura realmente no habitual entre los turistas de todo el mundo que allí se acercan. Se sentaron en la tierra y esperaron que los pingüinos tomaran confianza hasta que algunos los cruzaban saltando entre sus piernas Su diversión se reflejó en el manantial de fotos que tomaron de esa experiencia.

 

Somos los mismos pero no

Al festejar los primeros cinco años se comió torta aniversario, calculada para una cantidad de personas similar a la que esperamos nos acompañen en este 30° cumple. 

Ahora la torta pesará 4Kg. A diferencia de la anterior que tenía 8 kg. Somos casi los mismos, pero con 25 años más. Tenemos menos apetito y más dieta. 

Por eso estamos incorporando gente joven últimamente. Ojalá la renovación continúe. No lo veré pero sueño que desde muy lejos lograremos enterarnos de los festejos del 50° Aniversario, en que jóvenes concurrentes en igual número que ahora, apaguen las velitas de una torta que pese no menos de 12 kg.

Sin ratones pero…

En los primeros años, los amigos de la casa se quejaban de los ratones. Lucha sin cuartel. El mejor método para que se retiren fue rodearse de amistosos gatos del vecindario que obstinada y eficazmente los persiguieron. Hasta que esa amistad se quebró.

Muy de vez en cuando se agasajaba a los artistas invitados con bocadillos muy elaborados. Cuentan los testigos que en alguna reunión como ingrediente fino se utilizaba truchas ahumadas adquiridas en la afamada casa de la Familia Weiss de San Carlos de Bariloche. No teníamos freezer por lo que en el exterior se colocaba una bandeja con esas truchas para mantener su nivel de congelamiento. Un frustrado intento de rescate sufrimos, porque sólo quedaba en el escenario una pandilla de gatos relamiéndose. Punto final a la amistad. 

 

Balance

Se ha sembrado hace 30º años y lo que hoy habita en cada rincón de la Casa de Cultura, es el florecimiento de muchos sueños compartidos. Es un ida y vuelta, lo que se siembra termina por cosecharse. En este Aniversario sentimos que la belleza de obras que han pasado por sus salones ha sido para muchos, un regalo para el alma. 

He escuchado a espectadores frente a una obra suspirando, mas a veces me llamó la atención de otros, que en la misma situación, mantuvieron silencio porque quedaron sin aliento. 

Pese a la fugacidad de la vida esta Casa de la Cultura se ha convertido con el tiempo en un oasis de virtudes espirituales. 


Tito Gutiérrez Meyer

Viernes 23 Dic 2016