Viernes 21 de Abril de 2017
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Pablo Beecher
Isabella Despujols
“Sobre planos cromáticos y perspectivas lineales”
Hija de arquitectos, se interesó desde pequeña por el arte y la geometría. Nació en Barquisimeto, Venezuela, pero también vivió con su familia en París, Francia. Estudió Artes Visuales en la Universidad Internacional de Miami de Arte y Diseño en Florida, Estados Unidos, y continúa su formación académica en la Universidad de Buenos Aires donde estudia Filosofía. En Fundacruz inició el ciclo 2017 con una colorida muestra que combina la pintura y lo textil con una minuciosa composición donde nada queda librado al azar. La geometría, sus líneas, las perspectivas, llevan al espectador a distintos escenarios.
Domingo 16 Abr 2017

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¿Cómo te inicias en el arte?
El bordado es autodidacta y comenzó con lo figurativo, flores, y empecé a mostrar mis primeras composiciones que siempre tiraban hacia el lado geométrico, y en la Universidad de Miami ya los profesores me dijeron: “Mira. Esto es artesanal. No es arte. Con esto no podemos hacer nada”. Bueno. La verdad que yo tengo un concepto acerca del arte que ciertamente difería con el de la Universidad. No me planteo el arte como un producto que va a complacer a una persona. O sea que yo hago lo que siento con lo que estoy expresando. Eventualmente dejé. Tenía pensado ya desde hace tiempo retirarme y comenzar en otro lugar. Fue cuando mis padres me plantearon que viniera a la Argentina. Yo lo percibo así… siento que este país es la mezcla perfecta entre lo europeo y lo latino sin lugar a dudas, en cuanto a oferta cultural, académicamente… Me vine para acá. Aparté todo lo que es lo práctico a nivel universitario y más bien empecé a adentrarme en la parte conceptual y a la historia. En el Ciclo Básico, dentro de las materias para ingresar a la Universidad de Buenos Aires, vi Filosofía y fue amor a primera vista, además la profesora también me incentivó mucho y me di cuenta que de verdad si quería estudiar algo quería que fuera esto. Lo conversé con mis padres… ellos lo tomaron bien, pero me dijeron que querían que estudiara algo relacionado con el arte, además de lo autodidacta, que no abandonara ese lado. Terminamos negociando y yo quedé que con responsabilidad emprendería las dos carreras… “Te vas seis meses”… Llevo un cuatrimestre con ambas y la Filosofía me ayudó a encarar otra parte, también del arte, y descubrí que son totalmente complementarias. Sin una no subsiste la otra por más que tú las veas como que son disciplinas que no tienen nada que ver una con la otra. Pienso que tú puedes trabajar cuando vas a hacer arte, de repente muy intuitivamente “esto va así, esto va asá” cuando vas a componer tu trabajo, pero después viene la otra parte que es reflexionarla y si no tienes ningún tipo de herramientas para hacerlo, no vas a poder hacer consciente tu proceso de trabajo, entonces es como que también de la mano de la Filosofía he podido profundizar más en el trabajo que hago, de repente soy más consciente de las decisiones que tomo al momento de componer la obra, le busco más sentido, que no quede meramente como una decisión inconsciente, sin pensar, sino que hay partes que hago inconsciente porque siento que son así y después lo pienso y voy moldeando la obra.

¿Y la geometría?
La geometría ha sido el estilo que más se adhiere a lo que he conocido y he pensado, por lo menos cuando comenzamos la carrera estudiamos a los griegos, los padres de la Filosofía. Hubo algo que me llamó mucho la atención porque está más vigentes que nunca. Ellos decían que dentro del caos del universo rige siempre el orden y el orden siempre tiene que regir y es así, por más que la gente quiera la anarquía y sea algo utópico, tenemos que tener un orden, es inherente, ya después viene el caos. La gente corre por seguir esa estructura, como verlo como un sistema. Esto es lo que trato de expresar en un lenguaje visual. Si tú ves las composiciones que yo hago son muy limpias, muy prolijas, muy estructuradas, entonces eso también se relaciona con lo que yo he estado viendo en ese momento y lo que he querido expresar. Ahora estoy en otra etapa. Este cuerpo de trabajo lo hice el año pasado. 

Mientras estudias vas trabajando...
Claro, van de la mano, antes de ponerme a hacer en concreto la obra me gustaba estudiar los dibujos. Me gusta hacer bocetos e ir viendo, de repente esto que balanceadamente va mejor. Hago todo un trabajo previo antes de ir al lienzo. A mí no me gusta improvisar en el lienzo. He hecho improvisaciones pero el resultado no me quedó cómodo, prefiero estudiar muy bien lo que voy a hacer y de repente hay decisiones que modifico mientras voy trabajando, pero son muy sutiles, no cambian mucho el trabajo. Son más que nada, lo que hago improvisado, las decisiones cromáticas, que el fondo sea magenta, por ejemplo, y después veo qué colores van más, qué sensaciones me transmiten, entonces eso sí es algo que tiene que ser ciertamente el momento, pero el esqueleto de la composición, sí, lo estudio antes.

Tu obra está atravesada por el color…
Es que son muchas cosas que confluyen, porque por un lado yo diría que algo inherente a mí es el color, pero porque desde que nací vengo de un lugar donde hay mucho color vibrante, y en la forma de escoger los colores siempre me voy a inclinar por escoger colores muy vivos y que contrasten. También eso tiene mucha relación con el lugar de donde provengo. Por otro lado, con el tema del  textil, diría que si bien en mi país no hubo un importante desarrollo textil, sí en la región y pienso que uno como latinoamericano se piensa más como región, somos países hermanos, pues, haya gente que le guste o no. Todos nos contagiamos con lo que le sucede al otro, tenemos el mismo tiempo histórico, vivimos los mismos tiempos, entonces nos pienso como región y nuestro arte textil también nos identifica mucho. 
También está el lado de la reflexión que lo tengo muy incorporado…

¿Cómo es eso?
Siempre que hay algo que se me presenta voy a tratar de ver cómo surgió, es decir qué hubo con eso, analizarlo dentro de mis posibilidades. El lado de que si tú lees autores que de repente te ayudan a profundizar en lo que ya tú habías pensado, es increíble, muy enriquecedor. 

¿Te sucede a menudo?
Sí. Diría que cuando empecé a estudiar Filosofía, totalmente.

¿En qué etapa estás?
Continúo viviendo en Buenos Aires y por el tema de las carreras pienso quedarme unos cuatro años más. Amo Buenos Aires. Me encanta. Hay cosas que extraño de Venezuela, como es lógico, pero estoy muy cómoda, me ha abierto mucho las puertas. Buenos Aires me dio esta oportunidad y son cosas que tú vas agradeciendo. La verdad, que hasta ahora todo va a seguir viento en popa.
Una vez al año viajo a mi país. Mis padres vienen tres o cuatro veces al año para visitarme. 

Hubo una importante corriente francesa de arte geométrico en los ´60, ´70…
Diría que mundialmente la hubo… Un comentario que recibí fue que pensaban que yo era un señor mayor, o sea un hombre de unos 70 años, que había vivido ese auge. Ahora el arte contemporáneo da para todo, no podría decir que está tal corriente vigente porque imagínate, estamos súper poblados, más bien siento que cada país rige su estilo, entonces también a dónde tú te mudes vas a estar influenciado con lo que se esté viendo.

En Fundacruz periódicamente se ofrecen exposiciones de arte textil…
Eso lo quería comentar, siento que Argentina ha desarrollado mucho más el área del arte textil, de separar lo artesanal de lo que es arte que de repente en comparación a mi país. Hay una movida de arte textil muy buena y he tenido oportunidad de conocer artistas excelentes. 

¿Cómo te relacionas con el público? 
Me ha pasado que el arte geométrico no es a primera vista muy amigable. Me di cuenta cuando estaba en la feria, que expuse por primera vez. De repente en Venezuela nosotros tenemos mucha tradición geométrica, entonces allá está más instaurado, más amigable y la gente está más familiarizada. Me pasó acá que tú observabas a la gente viendo la obra, como que no entendía, medio se cohibía… ¡y pasaban a la siguiente!
Como también me pasó la otra contraparte que les pareció muy interesante porque: O habían hecho bordado alguna vez o pintura, pero jamás se les hubiera ocurrido unirlo. Tuve esas dos perspectivas que estuvieron muy buenas. Pero reconozco que no es un trabajo muy amigable al público ni comercial. Es un trabajo que he notado que las personas que verdaderamente lo aprecian y lo entienden tienen como un background relacionado ya sea con Psicología, alguna disciplina que te haga apreciar algo que no es muy común, que te haga sentir cómodo ante algo que no has visto antes.

¿Qué le dirías al público sobre cómo conectarse con tu obra?
Diría que primero se dejaran llevar por las líneas, que van guiando la composición y al mismo tiempo que se atrevieran a pensar lo primero que se le viniera a la mente sin miedo. Que no piensen que porque no saben de arte se deben alejar de las obras, al contrario, pienso que todos podemos activamente, sepamos o no, sentir desde algún punto. Eso es el arte. No creo que tú hoy en día tengas que saber para sentir una obra o qué impacto visual tienes. Diría que hay que despojarse de esos miedos y dejarse llevar por lo que sientan.
Domingo 16 Abr 2017