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Destellos Patagónicos
Colección de cuentos cortos
Jueves 20 Abr 2017

Este es un espacio cedido por La Opinión Austral desde hace más de diez años para aproximarnos a usted, Sr. Lector, e invitarlo a compartir el buen uso de las nuevas tecnologías, informática, Internet, como un medio de apoyo a la docencia, como una eficaz herramienta para ayudar desde la labor educativa salesiana en este vital proceso del “saber ser, sabiendo hacer”. A partir de esta entrega abrimos una ventana, Destellos Patagónicos. Desde su apertura de par en par nos dice:


La imagen de la ventana

Por Sergio Pellizza

Sólo una casa vieja en ruinas a unos cien metros de las vías oxidadas; con un par de ventanas aun en sus marcos. Una de ellas con dos vidrios sanos y extrañamente limpios. Los lugareños decían que girándola a unos 45 grados el espejo de vidrio reflejaba no sólo el paisaje sino lo que había en él antes. 

No todos podían ver ese antes por el vidrio espejado de la ventana. Sólo los que habían tenido alguna relación con esos pasados aconteceres. El bisnieto de don Ramón, José, contaba su abuelo que, su bisabuelo era niño, cuando las vías del tren estaban comenzando a pasar por ese lugar, Jaramillo. Así se llamaba la estación que terminaba de construirse en 1914. Un ferrocarril pequeño algo más de 200 Km, desde Puerto Deseado a Las Heras. 

José descubrió de casualidad este especial reflejo de imágenes del pasado. Estaba en la casa vieja cazando pajaritos con su honda, cuando vio ese impecable par de cristales que lo miraban desafiante. Cargó su honda con una piedra casi esférica y la disparó contra el vidrio. Le dio en la mitad, pudo ver el rebote de la piedra y oír su seco impacto. El vidrio intacto parecía burlarse. 

-Ya verás vidrio caprichoso que no resistes una nueva pedrada. 

Se aproximó un poco más, apuntó y disparó de nuevo. El vidrio inmutable. Asombrado se aproximó, lo tocó. No tenía ni una pequeña marca. Podía ver la extensión de la meseta a través de él. Al girarlo sobre sus viejas bisagras no hicieron ningún ruido, como si estuvieran recién aceitadas. Al llegar a un ángulo de 45 grados dejó de ver el paisaje a través y vio su propia imagen. Se acomodó la gorra y mirando bien, lo que reflejaba a sus espaldas… no era la estación vieja…

Era la estación Jaramillo como si fuera nueva… Había gente esperando… ¿Quizás el tren? Se dio vuelta y sólo se veía la estación casi en ruinas… 

Hacía años que no pasaba ningún tren. Volvió a mirar su imagen giró la ventana y vio la inmensidad de la meseta a través de su transparencia.

A cada giro de la ventana, cuando espejeaba a 45 grados, como si esta fuera un proyector podía ver a espaldas de su imagen cosas que sabía habían ocurrido. Así vio la llegada del tren con el ejército del coronel Varela… Otra imagen de gente disparando sus armas… Como si estuviera girando las páginas de un gran libro la ventana mostraba un gaucho sujetándose las bombachas frente a un pelotón de fusilamiento.

Reconoció al gaucho de la estatua erigida frente al ingreso al pueblito, José Font, alias Facón Grande. Un líder revolucionario que se levantó noblemente contra el aprovechamiento de los dueños de estancia que mantenían a los trabajadores sometidos a un régimen de miseria. Reconoció la revolución de la Patagonia Trágica del año 1921 donde fueron muertos sólo en ese lugar más de 100 trabajadores y muchos más hasta terminar con los rebeldes.

Según su abuelo, dueño de una estancia próxima heredada, estos no eran trabajadores, eran anarquistas que cometieron un montón de tropelías, incluso asesinatos y violaciones en esa época, y que sólo fueron adecuadamente reprimidos por la policía, el ejército y las fuerzas patrióticas. La ventana, no sabía cómo, le estaba contando otra, quizás más cerca de la verdadera historia. No la versión oficial… 

Casi todos los pueblos encierran en su historia hechos extraordinarios, inexplicables, de esos que, con el correr de los años, van trasmitiéndose de padres a hijos, de hijos a nietos, dudándose de que hubieran sucedido realmente, como si fueran cuentos fantásticos. En algún momento pasa como si se abriera una ventana, pugnando por mostrar de alguna manera la historia verdadera, no la oficial. Sólo es cuestión de tiempo… 


Contacto: destellospatagonicos@gmail.com

Jueves 20 Abr 2017