Lunes 17 de Julio de 2017
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Pablo Beecher
Arq. Guillermo Rossi
Adiós a un hombre de notable valía
Hace algunos días -12 de junio- conocimos esta triste noticia, el fallecimiento del arquitecto Guillermo Rossi, que se encontraba desde los últimos años radicado en Pilar, junto a su esposa Silvia Rodríguez Carrera y parte de su familia. Estén muy seguros de que nos deja un gran profesional, pero sobre todo una gran persona, de carácter afable, prudente y solidario, un hombre sensible comprometido con las distintas épocas que le tocaron vivir en la provincia.
Domingo 9 Jul 2017
Guillermo Rossi y Silvia Rodríguez Carrera con sus hijos, nuera y nietos, Mariano, Daniela y Paula; Jimena y los pequeños Sofi y Santiago, en Ainsa, Pirineos Aragoneses.

Guillermo Rossi y Silvia Rodríguez Carrera con sus hijos, nuera y nietos, Mariano, Daniela y Paula; Jimena y los pequeños Sofi y Santiago, en Ainsa, Pirineos Aragoneses.

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Hijo de Héctor Vicente Rossi y Armida Taricco, nació el 27 de abril de 1937, sus abuelos paternos, italianos, vivieron en Dolores, antes de trasladarse a Buenos Aires, mientras que los maternos tenían un importante corralón de materiales de construcción sobre Córdoba al 3600. 

En 1936 sus padres se casaron, él era odontólogo, y al año siguiente nació Guillermo, que sería el mayor de tres hermanos.

El abuelo Santiago lo llevaba a la carpintería donde trabajaban los operarios con las máquinas y a Guillermo esa visita lo enloquecía. En la sangre llevaba la construcción…

Hizo la primaria en la Escuela “Provincia de Neuquén” y el secundario en el Colegio “Belgrano”. 

En 1955 empezó arquitectura con todos los problemas que hubo en el país ese año...

El 16 de junio, como siempre, tomó el colectivo en Plaza de Mayo que lo llevaba a su casa. Unos veinte minutos después empezó el bombardeo…

En calle Perú 292 Silvia Rodríguez Carrera cursaba en el taller más alto de la facultad de Arquitectura que llamaban “Siberia”, mientras que Guillermo Rossi lo hacía en el de abajo. Aún no se conocían. Una vez que estaban por recibirse, los estudiantes de arquitectura organizaron un viaje de egresados de seis meses por Europa. Era la costumbre. 

En un baile que organizaba el Centro de Estudiantes finalmente se conocieron. En mayo de 1964 se casaron.

Ese mismo año en Buenos Aires formaban la empresa familiar “José Rodríguez Carrera e Hijos” Sociedad Anónima que se iniciaba con obras en Santa Cruz. En Río Gallegos se encontraba desde 1957 el arquitecto Aníbal Rodríguez Carrera, hermano mayor de Silvia.

El 13 de mayo de 1965 Guillermo salió de viaje hacia Río Gallegos para reemplazar a su cuñado que se ausentaba momentáneamente. 

Esos dos meses iniciales de 1965 por los que venía a Río Gallegos se transformaron en más de cincuenta fructíferos años. 

Guillermo recordaba: “Mi primera impresión de Gallegos fue la noche en que llegué. Me encontré de lejos con una nube negra de hollín sobre el pueblo con algunas lucecitas que brillaban”. 

En agosto de ese mismo año llegó su esposa Silvia. Habían decidido quedarse porque realmente existían posibilidades de trabajo. Aquí irían naciendo sus hijos: Mariano, Daniela y Paula. 

En 1966 la empresa compró el terreno en calle Gregores donde se construyó la sede y depósitos.

En 1967 y 1968 Guillermo Rossi acompañó al intendente Luis Roberto Llaneza como secretario de Obras Públicas y Urbanismo, luego de esa gestión continuó en la empresa familiar. 

Mientras tanto seguían las obras de la constructora. Había otras empresas como Gotti, Torraca, Paulino Martínez, Miguel Palmitessa, que a veces se asociaba con Rodríguez Carrera para las obras de El Calafate. Más adelante: Busaniche y Rafael Gómez con Osvaldo Castro Lima. Hubo veces en que dos empresas chicas se juntaban para pelear contra alguna empresa grande que venía de afuera. 

Había voluntad política de los gobiernos por hacer obra pública, además han tenido algunas obras privadas como el Banco de Londres y ENTEL, pero la mayoría fueron obras públicas en todas las localidades de la provincia: barrios, escuelas, gimnasios, comisarías, ampliaciones y remodelaciones como la de 1969 cuando tuvieron la obra del Cine “Carrera” después del incendio. 

Si tenían asignada una obra en el interior armaban el obrador, buscaban una pensión para la gente, construían una gamela o empleaban casillas transportables que fabricaban en la empresa. 

A Guillermo le tocaba viajar periódicamente para seguir cada etapa de la obra en Santa Cruz como en Tierra del Fuego.

En esa época estaba reglamentada la veda invernal, entonces llegaba un momento en que la provincia indicaba el fin de la temporada. Había un calendario desde el 1 de junio que era elástico de acuerdo a cómo estuviera el clima en cada lugar, pero después se fue flexibilizando a partir de las nuevas tecnologías para el hormigón, hasta que luego prácticamente no se detenía porque se trataba de hacer primero la cáscara de la obra, carpintería, vidrios y así después podían seguir trabajando adentro.

Había que emplear los materiales tradicionales, los bloques de hormigón, porque en la zona no había hornos de ladrillos hasta que después empezó a funcionar la fábrica “El Tehuelche”. 

El transporte de materiales lo hacían desde Buenos Aires porque estaba mejor organizado, incluso Rodríguez Carrera alcanzó a traer hierro de Buenos Aires y cemento de Comodoro en los barcos “Lucho”, pero había que esperar demasiado para descargar por las mareas o porque el guinche estaba ocupado. 

En cuanto a la madera, se compraba lenga a Bronzovic en Tierra del Fuego, a veces de Punta Arenas, aunque también alguna vez han traído pino de Misiones.

En la empresa se fueron montando talleres propios de carpintería, metalúrgica y mecánica donde se formaron muchos jóvenes que aprendieron un oficio.

La construcción siempre ocupó mucha gente y la empresa “José Rodríguez Carrera e Hijos” llegó a emplear 300 trabajadores.

En cuanto a la relación con el gremio, fue variable, por momentos muy buena, otras veces con tensiones, pero en general nunca tuvieron problemas graves.

En 1978, a raíz del conflicto con Chile, el Ejército les pidió -en Río Gallegos y en la Isla de Tierra del Fuego donde también tenían obra- camiones, máquinas excavadoras y una línea de teléfono.

Más adelante contrataron a la empresa de Julio Busaniche y a José Rodríguez Carrera e Hijos para construir casi contrarreloj una serie de refugios en la Base Aérea, que en ese momento pasó a ser Brigada. 

Guillermo pasaba el día dentro en la Base, incluso los que estaban allí debían participar de las reuniones de defensa como cuadrilla de reconstrucción en caso de bombardeo. También tuvieron hipótesis de conflicto. 

El trabajo era un plan diario, Guillermo estaba en la obra y a la tarde o a la noche se reunían con Julio Busaniche para seguir el plan. Mientras tanto llegaban camiones con municiones para los aviones y alrededor de la pista estaban estacionados los semis con bombas, además del permanente movimiento de tropas. 

Más adelante se destrabó el conflicto gracias a la intervención del cardenal Antonio Samoré.

(En 1982, durante la Guerra de Malvinas los Rossi recibían por medio de Aeronáutica a los pilotos que volvían de una misión para distenderse y comer un asado, aunque les era prácticamente imposible salir del tema bélico y hablar de otra cosa). 

Guillermo Rossi fue vicepresidente de la Cámara de la Construcción de la provincia de Santa Cruz desde 1976 hasta 1978, y tesorero de la misma entre 1979 y 1982. 

Entre 1978 y 1982 fue presidente de la Sociedad de Arquitectos de Santa Cruz y miembro delegado titular ante la comisión directiva de la Federación Argentina Sociedad de Arquitecto (FASA).

En 1995 la firma “José Rodríguez Carrera e Hijos” dejaba de funcionar después de entregar las últimas obras comprometidas, luego de casi cuarenta años de trayectoria.

Después, Rossi reabrió la carpintería de aluminio que renació como “Alunova”, firma que tuvieron con Silvia hasta 2011 cuando decidieron venderla y radicarse en Buenos Aires. 


En lo social y deportivo

En 1968 los gremios organizaron un torneo de vóley, los de la construcción armaron el equipo “Derrumbe” junto a Aníbal Rodríguez Carrera, Ricardo Cambi, Carlos Alarcón, Raúl Heredia y Guillermo Rossi, entre otros.

En los ´70 en la empresa formaron la peña “Derrape Competición” con la que Guillermo participó en las dos ediciones de las “24 Horas”.

Una vez que abrió el natatorio del Hispano Americano, Wenceslao Peisci, que era presidente del club, le pidió a Guillermo que presidiera la Comisión de Pileta. En esa época aprendían a usarla y organizaron torneos para los chicos. 

En esa misma época Guillermo también jugaba al squash junto a los doctores Harris y Peliche.

Más adelante se asoció al CEMA cuando recién tenía una casilla de madera en la playa y empezó a practicar deporte náutico. En 1984 y 1985 se organizaron las maratones náuticas saliendo desde El Chaltén por el río De las Vueltas, atravesando el lago Viedma, siguiendo el río Leona con una escala en El Calafate, después se bajaba el río Santa Cruz hasta Puerto Santa Cruz. 

En los ´80, con su esposa Silvia y otros padres fundaron el Club de Hockey y Rugby “Los Duendes”. 

Integraban la fundación cultural “Fundacruz” que los tuvo colaborando en momentos tan importantes como la exposición de Quirós “El pintor de la Patria” junto a la galería de arte Zurbarán de Buenos Aires, y la muestra de los artistas suecos de Lulea, que luego recibirían a los Rossi de visita en su país. 

En estos últimos años su dedicación estaba puesta especialmente en sus pequeños nietos Sofi y Santiago, en Pilar, no obstante el hecho de que sus hijas se hubieran radicado en Zaragoza, luego de terminados sus estudios universitarios, los llevaba temporalmente a España.

Quienes lo conocimos, despedimos a Gui-llermo Rossi con el más cálido de los recuerdos con que puede homenajearse a una bellísima persona que compartió sus valores, sus dones, con todos nosotros.  

Domingo 9 Jul 2017