Miercoles 13 de Septiembre de 2017
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Cuenca Austral: Un horizonte con fuertes expectativas
Domingo 10 Sep 2017
La producción de hidrocarburos ha declinado y está comprometiendo la balanza comercial por las crecientes importaciones de gas natural y derivados del petróleo, por lo que es necesaria una aceleración de la extracción de hidrocarburos, la cual debe estar acompañada de un incremento al menos proporcional de las reservas actuales. Experiencias previas en otros países indican que es esencial que los estados nacionales y provinciales definan, implementen y controlen políticas, normativa y procesos que lleven a incrementar de manera sustancial la prospectividad y el nivel de inversión en exploración y explotación en las áreas existentes y potenciales áreas hidrocarburíferas del país.
Los países asignan derechos de exploración y producción de varias maneras; algunos utilizan diferentes formas de licitaciones públicas o rondas licitatorias, otros utilizan la negociación directa y la mayoría utiliza una combinación de las formas anteriores. 
La adjudicación de esos derechos puede variar considerablemente: algunos países adoptan sistemas rígidos con limitados números de elementos a licitar que afectan la distribución de la renta entre los inversores y el propietario del recurso; otros otorgan derechos sobre la base de programas de trabajo, y en otros países todo es negociable. 
Las licitaciones para la asignación de derechos de exploración y producción se consideran en general más eficientes que las negociaciones directas, pero su eficiencia relativa depende del contexto y de los parámetros de diseño.
En Argentina, luego de la reforma constitucional, son las provincias las que tienen la potestad para fijar las condiciones para realizar la adjudicación de las concesiones hidrocarburíferas.
Así en Santa Cruz este 1 de septiembre, con la firma de los decretos 774,775 y 776 la provincia dio por concluido el proceso iniciado a mediados de año con el llamado a licitación nacional e internacional para la adjudicación de cuatro áreas hidrocarburíferas para su exploración, donde las condiciones para entregar las áreas tuvieron la prioridad puesta en el programa de inversión exploratoria que cada oferente realizara.
De esta forma, tres de ellas tuvieron oferentes y terminaron siendo adjudicadas a tres empresas de primer nivel en el desarrollo hidrocarburífero del país: la petrolera estatal YPF, la filial argentina de su par chilena: Enap Sipetrol y CCG, del grupo América de la familia Eurnekián.
Entre las tres operadoras comprometieron una inversión en los próximos tres años por un total de 140 millones de dólares. Estas áreas tienen, como ocurre en general en la Cuenca Austral, fuertes posibilidades de desarrollo de la producción gasífera.
De hecho, el área sobre la que ofertó Enap Sipetrol, El Turbio Este, está ubicada de manera lindante al bloque Coirón del lado chileno que explota Enap, desde hace 10 años con producción de gas liviano.
Precisamente, sobre el área que fuera adjudicada a Sipetrol, desde el Instituto de Energía se destacó que es un área con amplias posibilidades de desarrollo de la producción gasífera y que impulsará movimiento económico para las localidades de la Cuenca Carbonífera, con la incursión de empresas de servicios y mano de obra relacionada a la industria hidrocarburífera que hasta la fecha no se desarrollan allí.
En tanto con la adjudicación a YPF del área El Turbio, un pequeño yacimiento revertido pero con interesante posibilidad gasífera, será la primera instalación de YPF concreta sobre la Cuenca Austral después de décadas.
El área más importante, sin dudas fue por la que ofertó Compañía General de Combustible (CGC): Tapi Aike. Es precisamente esta petrolera de capitales nacionales la que mayor apuesta de inversión exploratoria hizo. Más del 50% del total (76 millones de dólares) serán los que invierta CGC para determinar la comercialidad de esta área.
CGC viene redirigiendo sus inversiones hacia la Cuenca Austral. De hecho a principios de año decidió vender sus activos energéticos en Uruguay, para volcarlos hacia los yacimientos que ya están en producción, pero también con esta nueva apuesta.
 No sólo en la exploración de áreas nuevas como el caso de Tapi Aike, sino en el desarrollo del no convencional, sobre los cuales CGC tiene la certeza de existencia en sus yacimientos de sheil gas.
Aunque a nivel nacional haya un gran movimiento hacia el impulso de las energías renovables o “limpias”, lo cierto es que aún faltan décadas para que las mismas copen el escenario energético nacional. Mientras tanto el desarrollo de la energía fósil sigue siendo la primera alternativa y, por ende, estas apuestas exploratorias abren expectativas desde el punto de vista del mercado energético si las mismas se pueden volver comerciables, sino también desde el mercado laboral y por ende el económico, abriendo, incluso para la zona de la Cuenca Carbonífera, opciones de desarrollo que van más allá de la mina carbonífera o el desarrollo agropecuario. 
Paradójicamente, esta pontencialidad que se abre para la Zona sur de Santa Cruz se contrapone con la falta de inversión que se vive en la Zona Norte, dónde la producción está dirigida a la extracción de petróleo crudo. Es que mientras el crudo no encuentra piso a nivel internacional y en el país se va camino a la liberación del precio, la falta de abastecimiento gasífero y el costo que impone importar el gas, ha hecho que se mejore notablemente el precio a pagar por las nuevas producciones y es ahí donde ahora están puestas las miradas de las operadoras que han visto en la Cuenca Austral una gran potencialidad.
Domingo 10 Sep 2017