Miercoles 13 de Septiembre de 2017
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Columnistas
En 1949, Ladislao Kraevsky y Asunción Rodríguez con sus hijas, Ana y Azucena.
Día del Inmigrante
El Día del Inmigrante en nuestro país se celebra el 4 de septiembre desde que en 1949 Juan Domingo Perón lo decretara como recuerdo de una disposición del Primer Triunvirato de 1812, que ofreciera “su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar domicilio en el territorio”. Esta es la conmovedora historia de dos inmigrantes, Ladislao Kraevsky y Asunción Rodríguez, que después de sufrir el desarraigo por separado tras marcharse de Europa, consiguen reconocerse, primero en el dolor y luego en la alegría por una segunda oportunidad que les daba la vida.
Margarita Pérez y Alberto Bórquez con sus hijos Carlos, “Tato” y Elena, 1972.
Bahía Laura
En los años ´30, con el cambio en el trazado de la Ruta 3, el éxodo de los vecinos de Bahía Laura fue inevitable, convirtiéndose Puerto Deseado en el epicentro de la zona. Hacia Deseado o también San Julián fueron marchándose todos ellos. Hasta ahora nos referimos a los pobladores del campo y a continuación lo haremos sobre los vecinos del pueblo. En 1921 llegó a la zona el andaluz Guillermo Pérez y se casó con María Real, que era de Mazaredo, otro pueblito costero que no alcanzó a prosperar. En Bahía Laura él fue jornalero en las estancias aledañas, mientras que ella fue lavandera en un hotel. Tuvieron doce hijos.
Emma Jolly, Emma Marot de Jolly, Elena y Henriette Jolly, Edith Hope de Macleod, con sus hijos, y Marcelle e Ivonne Jolly, vecinos de la zona de Bahía Laura.
Bahía Laura
El movimiento portuario de Bahía Laura alentaba a una población incipiente como sucedió con Puerto Coyle y Mazaredo. En la zona habían poblado las familias Hartig, Anderson, Hope, Macleod y Jolly, entre otras, que frecuentaban Bahía Laura, atentas al arribo de los buques que aseguraban el traslado de la lana, la llegada de mercadería, víveres, materiales y correspondencia desde Buenos Aires y Europa. Hacerse de la tierra era quizás más fácil que luego conservarla, debiendo sortear algunos pioneros distintos obstáculos que veremos a continuación.
Un cargamento de guano en la playa de Bahía Laura. El vapor, mar adentro, años ´20.
Bahía Laura
El campo primero, el telégrafo después y un buen puerto como fondeadero hicieron que Bahía Laura quisiera convertirse en un pueblo. En 1908 Ricardo Kraemer -egresado de un instituto en Alemania que preparaba para radicarse en las colonias sudafricanas- encontró en Bahía Laura una vasta extensión de tierra que lo alentó a poblar la estancia “La Matilde”. Con Anna Rautenberg tuvieron cuatro hijos, de los que sobrevivieron Heinrich, Harald y Bernhard. En 1904, Constantino Jolly y Emma Marot dejaron Francia y luego de un largo peregrinaje adquirieron la estancia “La Henriette”, también en la zona de Bahía Laura.