¿QUÉ PODRÍA HACERSE CON ESE DINERO?

El impuesto a las grandes fortunas

Por Sebastián Premici


Si la respuesta del Estado frente a la pandemia fue contundente desde el punto de vista de las erogaciones fiscales, bien vale preguntarse cómo continuar con esos instrumentos en el mediano plazo, con o sin pandemia.

Fue con esa premisa que un grupo de legisladores del Frente de Todos elaboró la idea de instrumentar un impuesto -excepcional- a las grandes fortunas a modo de “aporte solidario”.

La idea contó con el aval público del presidente de la Nación Alberto Fernández y del ministro de Economía, Martín Guzmán.

Sin embargo, dicha idea todavía no se materializó en proyecto.

“Hemos logrado instalar el proyecto y muchos nos reclaman por su implementación. Hoy la oposición dice que no dará quórum para temas controversiales, y claramente este aporte solidario es controversial”, explicó el diputado oficialista Carlos Heller.

“Hoy no tenemos quórum propio. En algún momento habrá que tomar la decisión, de manera colectiva, para construir esa mayoría (parlamentaria). Necesitamos 129 votos positivos”, explicó el legislador durante una entrevista con el periodista Roberto Caballero. Misma respuesta podría servir para el caso Vicentin.

“Presión impositiva”

Cuando trascendió la idea de un tributo de estas características, todo el arco político de la derecha (sí, la categoría ideológica de “derecha” existe) cuestionó la voracidad fiscal del Estado.

Se habló de la presión impositiva inédita que existe en el país.

El mito construido a lo largo de los años es que Argentina es el país donde más se pagan impuestos. Esto es falso.

Lo que sí es cierto es la estructura regresiva del sistema impositivo, donde por ejemplo Bienes Personales redujo su participación en la recaudación total gracias al macrismo.

¿Cómo se desarma el sentido común construido alrededor de la “presión impositiva”? Primero con información fidedigna.

Según datos de la OCDE organismo supranacional donde están los países en vías de desarrollo-, la presión impositiva en relación al PBI de Francia es del 46 por ciento, al igual que en Bélgica.

En el caso de Italia llega al 45 por ciento y en Holanda, al 41 por ciento. El promedio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) es del 35 por ciento.

¿Cuál es la presión tributaria para la Argentina? Del 30 por ciento.

No es fácil derrumbar el mito cuando parte del Poder Económico es dueño de los principales medios de comunicación hegemónicos del país.

¿Puede pensarse en criterios de justicia distributiva?Por las ideas que fueron esbozándose sobre este tributo especial y por única vez, sólo alcanzaría a 12.000 personas con patrimonios superiores a los 200 millones de pesos. Es decir el 0,04 por ciento de la población adulta.

Según un análisis realizado por la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), el impuesto recaería en apenas el 1,1 por ciento de los contribuyentes que actualmente pagan Bienes Personales.

Nota al margen: antes de la llegada del macrismo, la alícuota de BP era del 1,3 por ciento; Macri la bajó al 0,7 por ciento y consolidó un sistema tributario -estructural- recesivo.

¿Qué podría hacer con el dinero recaudado a través del impuesto de excepcional? Si se toma la base de posibles 12.000 contribuyentes, podrían recaudarse 208.000 millones de pesos.

Con estos recursos podrían construirse 5.622 hospitales de emergencia, o entregarse más de 12,3 millones de jubilaciones mínimas actuales, o 63,2 millones de Asignaciones Universales por Hijo.

También sería posible multiplicar los recursos para el IFE y entregarse 20,8 millones de beneficios más.

La lista no es exhaustiva.

“Que el peso recaiga sobre los impuestos progresivos, pareciera indicar que se puede financiar la política fiscal expansiva que genera demanda, crecimiento, e inversión”, concluye el trabajo de la UNDAV

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