OFICIALISMO Y OPOSICIÓN APOYARON EL PROYECTO

Informe especial: canje de deuda bajo legislación local

El Senado aprobó la reestructuración de deuda para inversores locales. El ahorro podría ser de 57.000 millones de dólares entre 2020-2024. Todavía falta la sanción de la Cámara de Diputados.

Por La Opinión Austral


“La pandemia es un negocio político para el gobierno para tapar la realidad”, dijo Naidenoff.

 

 

 

 

El Senado de la Nación aprobó por unanimidad la re estructuración de los bonos de deuda emitidos bajo legislación argentina, en cuyos lineamientos se sostiene la misma oferta de canje que los títulos emitidos bajo legislación extranjera. El Bloque del Frente de Todos aceptó una modificación sobre el dictamen vinculado a la cláusula Ruffo, que permite darle un trato igualitario a todos los bonistas.

 

 

 

La renegociación de la deuda pesada herencia del macrismo es clave para pensar la post pandemia; de su resultado dependerá el tan mentado y reclamado programa económico que debería empezar a vislumbrarse cuando el Congreso analice el Presupuesto 2021, a partir de septiembre según los plazos legales. En el mientras tanto, el Poder Ejecutivo decidió una ampliación de la ley de leyes para seguir atendiendo las consecuencias de la pandemia.

 

 

 

 

Pero antes del huracán llamado Covid 19, la Argentina ya tenía ante sí un complejo escenario vinculado casi exclusivamente a la situación financiera heredada.

 

 

 

 

 

La herencia

Macri llegó a la Presidencia de la Nación con un objetivo claro: pagarle a los Fondos Buitres y volver a la senda del endeudamiento externo y ajuste fiscal. Cuando finalizó su mandato, la deuda había trepado al 90 por ciento del PBI; en 2015 era del 53 por ciento y el 70 por ciento de lo que se debía estaba nominado en moneda dura.

 

 

 

De los 66.000 millones de dólares a reestructurar por los títulos bajo legislación extranjera, el 62 por ciento (41.000 millones) fue emitido por la Alianza Cambiemos. La necesidad de canjear este tramo de la deuda externa pasa por el esquema de vencimientos delineados por Mauricio Macri: entre 2020 y 2023 vencen 200.000 millones de dólares, de los cuales el 75 por ciento está nominado en moneda norteamericana. Una debacle anunciada.

 

 

 

 

Pero esta es sólo una parte de la pesada herencia. El canje de los títulos en moneda norteamericana bajo legislación local alcanza a un conjunto de bonos que totalizan los 41.717 millones de dólares, equivalentes al 12,9 por ciento de la deuda total y al 12,5 por ciento del PBI, según un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

De este total, aproximadamente 35 por ciento (14.700 millones de dólares) están en manos de tenedores privados, mientras que el resto corresponde a diferentes organismos públicos (BCRA, FGS, Banco Nación, entre otros). Si bien todos están denominados en dólares, algunos se pagan en dólares y otros en pesos al tipo de cambio oficial (USD linked).

 

 

 

 

El horizonte de vencimiento que había dejado Macri para esta deuda era asfixiante, con o sin pandemia: 12.037 millones de dólares para este año, otros 3767 millones para 2021 y 8140 millones para 2022. Por eso en abril el Gobierno Nacional decidió diferir todos los pagos de intereses de este tramo para fin de año, a la espera de una re estructuración global que ya dio un nuevo paso con la media sanción obtenida en la Cámara alta.

 

 

 

 

 

El debate

El miembro informante del oficialismo fue el cordobés Carlos Caserio. “Esta renegociación de deuda que estamos tratando hoy es el 34 por ciento de la deuda total; otro tercio lo componen la deuda en dólares bajo jurisdicción extranjera más el Fondo Monetario Internacional. Y el otro tercio sería la deuda en pesos más los organismos internacionales”, detalló el legislador al inicio del debate.

 

 

 

 

 

“El cambio de perfil de los pagos en dólares, bajo esta legislación, va a permitir que el país tome el oxígeno necesario para que la economía crezca, para que nos desarrollemos, para que no trabajemos sobre la miseria de la gente, tratando de hacerle pagar cosas que son imposibles de pagar, y esto va a ser un alivio”, señaló el cordobés.

 

 

 

 

 

Luego fue el turno del senador Martín Lousteau (CABA), en representación de la Alianza Cambiemos. Primero afirmó que la discusión parlamentaria serviría para “fortalecer la posición negociadora de la Argentina de cara a sus acreedores extranjeros”, aunque remarcó que para su bloque no resultaría necesaria una nueva ley.

 

 

 

 

 

“Es importante el tratamiento igualitario porque si no, como en muchos casos en el pasado, aquellos inversores locales terminan siendo el pato de la boda y la variable de ajuste, entre otras muchas variables de ajuste a las que somete el Gobierno Nacional o el Estado argentino a sus ciudadanos y a sus inversores: a veces son devaluaciones, a veces son corralitos, a veces son cepos, a veces son reperfilamientos, a veces son defaults”, manifestó Lousteau.

Quien salió a cruzarlo fue la santafesina María de los Ángeles Sacnun (FpT).

 

 

 

 

 

 

“Me llama la atención cuando el senador Lousteau plantea la necesidad de que haya paridad, de que haya equidad, entre los tenedores de deuda bajo ley extranjera y los tenedores de deuda bajo ley argentina. Me llama la atención porque ese reperfilamiento fue parte de su gobierno, y a los que socavó y a los que perjudicó fue, justamente, a los tenedores de deuda en pesos y bajo ley nacional”, aseveró la santafesina.

 

 

 

 

 

 

“¡Otra vez! Otra vez la misma historia. Nuevamente tenemos que tratar acá proyectos que tienen que ver sobre este tema, tan agobiante para la Argentina, que es el del endeudamiento. Claro, hay dos visiones: los gobiernos que trabajan para endeudar, y los que tenemos que trabajar para arreglar las barbaridades que han hecho”, exclamó el puntano Adolfo Rodríguez Saá, quien sobre el cierre del estallido de diciembre de 2001 fue el responsable de comunicar, desde el Congreso de la Nación, la cesación de pagos de la Argentina.

 

 

 

 

 

“La pandemia es un negocio político para el gobierno. Lo ratifico en ésta y en todas las sesiones que pueda; porque el negocio político de la pandemia viene, justamente, de haber impuesto la cultura del miedo en la Argentina con una visión sanitarista y tapando la realidad. Tapando la realidad que golpea a muchísimos argentinos en el día a día: a las pymes, a los trabajadores, a los que están absolutamente desahuciados. Y el miedo se impone porque tapa la realidad”, lanzó el formoseño Luis Petcoff Naidenoff (UCR-Cambiemos).

 

 

 

 

 

 

Memoria selectiva la de Naidenoff: el macrismo dejó el Gobierno con casi 2 millones de nuevos pobres y la destrucción de 30.000 empresas, la mayoría de ellas pymes.

 

 

 

 

 

La propuesta

La re estructuración para los bonos bajo legislación local (Letes, Bonares, Discount y Par) ofrece un menú de cuatro nuevos títulos en la misma moneda con vencimientos en 2030, 2035, 2038 y 2041, con la misma estructura financiera ofrecida en el canje de deuda bajo legislación extranjera. Para las Letes y Bonares hay una quita nominal de 3 por ciento, mientras que los Discount y Par se canjean sin quita.

A su vez, los tenedores de títulos elegibles con vencimiento hasta 2024 tienen la opción de canjear sus tenencias por nuevos bonos en pesos ajustables por inflación (BONCER), con vencimiento en 2026 y 2028; mientras que los tenedores de instrumentos elegibles vinculados al dólar (bonos AF20,TV21 y Lelink) solamente tienen la opción de canjearlos por BONCER 2026.

 

 

 

 

 

 

Los nuevos títulos comenzarán a devengar intereses desde su fecha de emisión. Para los bonos en dólares el primer cupón es anual, con lo cual el primer pago está previsto para septiembre de 2021, y a partir de entonces pagarán intereses semestralmente en marzo y septiembre. Los nuevos BONCER pagarán intereses semestrales en mayo y noviembre, con el primer pago en mayo de 2021.

 

 

 

 

 

Los nuevos bonos generarían pagos de amortizaciones e intereses acumulados por aproximadamente 2.200 millones de dólares en el período 2020-2024.

 

 

 

 

 

Si se lo compara con el perfil de vencimiento que dejó el macrismo, este esquema de canje implica una reducción de los servicios de deuda cercana a los 30.400 millones de dólares y 19.600 millones, respectivamente. Y si se agregara la re estructuración de los bonos bajo legislación extranjera, el ahorro para el período 2020-2024 sería de 57.500 millones de dólares y de 49.800 millones en el decenio 2020-2030

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