ESTE LUNES SE CUMPLEN 24 AÑOS

¡No se olviden de Cabezas!: lo asesinaron por retratar al poder, detrás del poder

José Luis ejerció su profesión con valentía y pasión hasta los últimos segundos de su vida. Fue un destacado periodista y fotógrafo argentino por quien hoy se conmemora el Día Nacional del Reportero Gráfico.

Por La Opinión Zona Norte


“¡No se olviden de Cabezas”!

Hace veinticuatro años la sociedad elevaba con unanimidad sin grieta su clamor de dolor y reclamo de justicia por el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, cruelmente ejecutado por hacer su trabajo.

 

La Justicia comprobó que Alfredo Yabrán fue el instigador, porque al retratarlo, el fotógrafo destruyó la invisibilidad desde la que manejaba el poder detrás del poder para consumar sus negocios denunciados como mafiosos.

 

La mano de obra la puso la envilecida policía bonaerense, desmadrada mientras los gobernantes especulaban con el drama en medio de una obscena disputa electoralista. Los disparos que lo mataron apuntaron también a herir la libertad de información y de expresión.

 

José Luís tenía 35 años (y Candela, la menor de sus tres hijos, apenas cinco meses de vida) cuando en la madrugada del 25 de enero de 1997 lo secuestraron, lo golpearon salvajemente, lo arrodillaron con las manos esposadas en la espalda, le dispararon dos balazos en la nuca y lo incineraron con su automóvil en una cava de dos metros de profundidad, cerca de la entrada a la ciudad atlántica de Pinamar.

Cuando se consumó la represalia de corte mafioso faltaban veintiún días para que cumpliera un año la foto que conmovió a la Argentina desde la tapa de la revista Noticias.

 

Diez años más tarde, de los cuatro policías, el exmilitar y los cuatro civiles condenados a cadena perpetua por el crimen (uno de éstos murió en prisión) ya no quedaba ninguno en la cárcel. El castigo duró menos que las lágrimas y la vida de Norma Marotti, la mamá de Cabezas, que murió de dolor en 2017.

 

“Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la cabeza”, había dicho alguna vez Yabrán. Abandonado a su suerte por el poder político que lo mimó, pero que siempre es ingrato, se suicidó el 20 de mayo de 1998, acosado por la justicia, la policía y las pruebas de que era el autor intelectual mediato del crimen de Cabezas. A punto de ser detenido, después de comer una picada de salame y queso se descerrajó un tiro con una potente escopeta 12/70 que le destruyó la cabeza, encerrado en el baño de su estancia San Ignacio, en su provincia natal de Entre Ríos, en la que se ocultaba. Tenía 53 años.

 

Su muerte fue festejada por Domingo Cavallo, el expoderoso ministro de Economía que había perdido el cargo después de denunciarlo el 23 de agosto de 1995 en el Congreso como “el jefe de una mafia enquistada en el poder”, en el marco de la disputa por la privatización de los negocios telepostal y aeroportuario. Fue cuando lo acusó de monopolizar contratos con el Estado e inflar costos, protegido por los poderes político y judicial.

 

Carlos Menem, el presidente que quería perpetuarse con la re-reelección, lo había defendido a Yabrán casi hasta el final (fue recibido oficialmente en la Casa Rosada en junio de 1997, en medio de la investigación del asesinato). Eduardo Duhalde, que quería reemplazar al riojano y sospechó que le “tiraron un muerto” para perjudicarlo, fue quien denunció personalmente al empresario ante el juez José Luís Macchi como instigador del crimen de Cabezas. Los dos perdieron la apuesta: la sociedad movilizada contra la corrupción y la impunidad expulsó al peronismo de la Casa Rosada, y en 1999 consagró presidente al radical Fernando de la Rúa, candidato de la alianza de centro-izquierda Frepaso.

 

*Acto por el Día Nacional del Reportero Gráfico y homenaje a José Luis Cabezas en el gimnasio del Salesiano. Foto: José Silva/La Opinión Austral

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