COLOQUIO DE IDEA

Alberto Fernández: “Los empresarios deben hacer su aporte”

El presidente Alberto Fernández arremetió duro contra el establishment durante su participación en el Coloquio de IDEA. “Una sociedad donde unos pocos ganan y millones pierden, es una estafa”, expresó.

Por Sebastián Premici


“Los empresarios deben hacer su aporte. Hemos visto que en septiembre y en lo que va de octubre el precio de los artículos de la canasta familiar se ha incrementado de manera incomprensible. El pueblo argentino no puede ser la víctima de la especulación y ambición de algunos. Una sociedad donde unos pocos ganan y millones pierden, no es una sociedad. Es una estafa”.

El pueblo no puede ser la víctima de la especulación

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El presidente Alberto Fernández eligió bien sus palabras para brindar un discurso de cierre del 57º Coloquio de IDEA. Les habló directamente a los verdaderos dueños del Poder Económico con los números en la mano (que no es lo mismo que hablarles con el corazón). Aunque se sabe que al establishment, no se lo conmueve demasiado fácil.

La participación de Fernández en IDEA coincidió con la designación de Roberto Feletti como secretario de Comercio interior, quien ya adelantó que si las empresas productoras de alimentos y supermercadistas no consensúan un listado de 1.200 productos para congelarles el precio, la decisión se tomará invocando la ley de regulación de las relaciones de producción y el consumo, sancionada en 2014 y que modificó a la ley de abastecimiento de 1974. En ese texto se habla de establecer márgenes de rentabilidad.

El otro hecho fue la difusión del Índice de Precios al Consumidor, con un registro del 3,5 por ciento en septiembre, un punto superior en la comparación mensual. En la medición anualizada, la inflación ya supera los 52 puntos. Sin embargo, en el rubro alimentos y bebidas el salto es mayor: 53,4 por ciento. En la Patagonia, la variación fue mayor que la media nacional.

Desde noviembre del año pasado, el diagnóstico de Cristina Fernández de Kirchner era que había que fortalecer los controles de precios, sobre todo de los alimentos que inciden en los sectores populares. El presidente tardó casi un año en tomar alguna decisión.

“Desde febrero en adelante, se percibe una disociación de la evolución de los precios respecto de los costos de producción y distribución. El tipo de cambio entre marzo y septiembre varió sólo 10 por ciento, mientras que los precios lo hicieron un 27 por ciento. Algo parecido puede decirse de tarifas e incluso de combustible, con una evolución desde principios de 2020 hasta hoy por debajo de la inflación. Tampoco los salarios, que recién empiezan a recuperar parte del terreno perdido, pueden explicar incrementos en costos”, puede leerse en el último del CEPA.

Por lo tanto, una primera conclusión podría ser que, ante la posibilidad de que el Gobierno inyecte más recursos para los sectores populares hacia fin de año, los formadores de precios (fabricantes y distribuidores de alimentos) remarcaron anticipadamente para maximizar sus ganancias a partir de esa posible recuperación nominal de ingresos de los sectores populares.

Para algunos una cuestión meramente racional. Para otros, pura especulación.

Por eso Alberto Fernández apuntó directamente a los formadores de precios, mientras Feletti aguarda a que las empresas informen por buena voluntad el listado de productos cuyos precios deberán quedar congelados hasta enero de 2022. Pero es poco probable que todo ocurra de buena voluntad.

La ley que podría aplicarse es la 26.991. Cuando en noviembre del año pasado le acercaron al Presidente una propuesta para fortalecer la Secretaría de Comercio interior, se pensaba en la posibilidad de contar con un observatorio para evaluar costos y márgenes. Pero primó la idea de que demasiados controles podrían espantar inversiones. Ahora, con una inflación interanual que no para de crecer, el escenario es distinto.

Concentración

El miércoles pasado, Feletti estuvo reunido con representantes de las principales alimenticias, entre ellas Arcor, Molinos, La Serenísima y Mondelez, entre otras. Es con ellas con quien debería discutirse la cuestión de los márgenes de rentabilidad. El objetivo no es que el sector privado no gane dinero, sino que lo haga con una ampliación de la oferta y el consumo y no por precios.

 Roberto Feletti.
Roberto Feletti.

¿Qué sucede con estas grandes corporaciones? Arcor, de la familia Pagani, obtuvo una rentabilidad neta durante el primer semestre de este año de $8.806 millones, un 418% más que la registrada en el mismo período de 2020. Y Molinos Río de la Plata (Grupo Pérez Companc) obtuvo el año pasado una rentabilidad neta de $1.746 millones. En los primeros seis meses de 2021, registraron una ganancia de $998 millones.

“Entre oferentes y comercializadores no debe haber más de una treintena de empresas. La concentración tiene un beneficio, que son pocos, y un perjuicio, que son poderosos”, analiza Feletti. Y tiene razón. La altísima concentración es un factor clave para comprender una de las causas de la inflación vía especulación.

El Centro de Estudios Agrarios (CEA) analizó la concentración empresarial en diferentes rubros alimenticios y las variaciones de precios desde diciembre de 2019. El trabajo devela que los aumentos superan largamente, en muchos casos, a la inflación promedio. Existe una relación entre oligopolios y aumentos de precios.

En el caso de la industria conservera de tomate, solamente 3 firmas concentran el 61,6 por ciento del mercado. La principal es Arcor (familia Pagani), con el 40 por ciento de la participación, seguido de Molto Marolio (14%) y Unilever (7,6%). Entre 2016 y 2019, el precio de las latas de tomate aumentó un 247 por ciento y desde 2020 hasta la actualidad, otro 80%.

En el caso de los lácteos, tres empresas manejan el 75% del mercado: Arcor con La Serenísima, Danone y SanCor. Entre diciembre de 2015 y agosto de este año, el precio del litro de leche se multiplicó por cuatro.

En la industria del aceite, cuatro firmas concentran el 85% de la producción: Aceitera General Deheza (28%), propiedad de Roberto Urquía y Miguel Acevedo, Cañuelas (26%), Molino Río de la Plata (22%) y Tanoni (9%). Entre 2016 y 2019, el precio del aceite aumentó casi un 600%.

Y en el azúcar, nuevamente aparece Arcor con peso dominante, con el 22,5% del mercado. El primer puesto lo tiene Ledesma (46,7%), seguido por SeaBord Chango (14,2%) y Valpafe (8,6%). Es decir que cuatro firmas concentran el 92 por ciento del mercado. Entre 2016 y 2021, el kilo de azúcar aumentó un 600%.

En el Gobierno saben que la tarjeta AlimentAr transfiere $27.000 millones a los grandes supermercados. Es decir, una suerte de subsidio encubierto. Por eso se estudia la posibilidad de introducir cambios en su implementación. Algo tiene que cambiar. Aunque para alinear rentabilidades, precios y salarios tampoco alcanza con un instrumento sólo. Toda la política económica debería actuar en consecuencia.

Con la IDEA fija

El martes de la semana pasada, el presidente almorzó con varios dueños y ejecutivos de empresas, entre ellos Alejandro Simón (Grupo Sancor Seguros), Hugo Eurnekian (Corporación América), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Francisco De Narváez (Grupo De Narváez), Jorge Brito (Banco Macro), Juan Martín de la Serna (Mercado Libre) y Marcos Bulgheroni (PAE). También estuvo Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar.

“Hay una intensificación y un cambio en el modelo del diálogo. Lo usual era convocar a las gremiales como la UIA y AEA sobre todo en el gobierno anterior. Ahora se convoca a los dueños de grandes empresas. Hubo una amplitud en la conversación. Se respondieron todas las preguntas más allá de si alguna era más o menos amable. Se entró en temas molestos como el acuerdo con el FMI o la reforma laboral. Esto último no creo que sea un tema prioritario”, sostuvo Madanes Quintanilla en diálogo con La Opinión Austral.

Destaco que hubo una amplitud en la conversación

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La reforma laboral fue el hilo conductor de todo el Coloquio de IDEA. Por eso Fernández tuvo que remarcar que nada se consigue con la quita de derechos hacia los trabajadores y trabajadoras.

 Madanes Quintanilla.
Madanes Quintanilla.

“He oído en los últimos tiempos muchos reclamos para ponerle fin a las indemnizaciones por despidos. Hasta aquí no hay ninguna evidencia que muestre el éxito de esas lógicas. Una economía que crece, produce y exporta necesita de una fuerza laboral bien paga y protegida en sus derechos. Con este sistema laboral se crearon cuatro millones de empleos entre 2002 y 2015”, sostuvo el primer mandatario.

“Es este instante, cuando nuestras vidas recuperan una tranquilidad perdida, el momento oportuno para abandonar los insultos, las quejas altisonantes, las antinomias y los enfrentamientos. Ya es hora de que tratemos de profundizar nuestros acuerdos y minimizar nuestras diferencias”, concluyó el presidente. El establishment no lo aplaudió. 

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