DOLOR

Murió Marcelo Rodríguez, el periodista de Crónica que cubría a Boca, era amigo de Bianchi y admiraba a Riquelme

Tenía 54 años y siguió durante más de 20 años la campaña xeneize. Su relación con los técnicos, jugadores y dirigentes. El anuncio en la pantalla de Crónica HD, el recuerdo de los compañeros de la redacción y del presidente Jorge Ameal. ¡Hasta siempre, Marcelo!

Por La Opinión Austral


Por Diego Rodia

(Periodista del diario Crónica)

 

 

A esta altura no sirve ni que se junte todo un país para empujar al abismo a este 2020 de porquería. Ya hizo todo el daño posible aunque siga empecinado en darnos más cachetazos. No logramos reponernos de un golpe que enseguida nos asesta otro. Está impiadoso, terrible, insoportable. Quienes hacemos el diario Crónica tuvimos un comienzo de sábado incomprensible, cargado de angustia y dolor. Nos dejó físicamente el querido Marcelo Rodríguez.

 

 

No “Chelo”, no, decime, decinos que es mentira.

 

 

Tenía 54 años recién cumplidos y con su lucha encomiable había logrado sortear una dura enfermedad. Pero desde el último 18 de noviembre afrontó otra batalla complicada cuando el corazón le jugó una mala pasada. Su garra le permitió sobrellevar situaciones traumáticas.

 

 

Quien escribe se mantuvo en permanente contacto con su compañera Rita, teniendo acceso al parte de cada día, para compartirlo luego con los compañeros. Hubo días de preocupación; otro en el que sentíamos que saldría airoso. Pero nunca perdimos la fe. Confiábamos en esa lucha del Chelo y en que nuestras súplicas serían oídas. Pero ayer bajó los brazos.

 

 

¡Qué ironía!: nuestro compañero, amante del periodismo y fanático de Boca, nos dejó justo en el día internacional del hincha Xeneize.

 

 

Su partida produjo una enorme conmoción en el edificio de Crónica, en Azopardo y Garay, y también en el mundo Boca ya que desde que ingresó a nuestro diario, se dedicó a la cobertura del club de la ribera. Eso le permitió seguirlo a todos lados y disfrutar del mejor momento bajo el mando de Carlos Bianchi, su director técnico preferido y por el que escribió un libro hace un par de años. El recuerdo que dejó en Brandsen 805 quedó de manifiesto con las sentidas palabras del presidente Jorge Ameal en redes sociales.

 

 

En estos momentos no podemos dejar de pensar en sus hijos Magui y Román (¿está claro el por qué?), ni en Roque, el hijo de su compañera y a quien adoraba como tal. Y por supuesto en Rita, quien no lo dejó sólo ni un segundo, a pesar del estricto protocolo.

 

 

Y en cuanto a quienes compartimos el día a día entre noticias y chicanas, si empezamos a extrañarlo cuando supimos de su internación, ¿hace falta aclarar que ahora estamos destruidos por el espacio vacío que acaba de dejar?

 


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