EFECTOS DE LA PANDEMIA

Matías Kulfas: “Prevemos un crecimiento del 9%”

Así lo definió el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en la 7° Conferencia Industrial de la provincia de Santa Fe. Anticipó que la economía ya recuperó todo lo perdido durante la pandemia.

Por Sebastián Premici


“La reactivación se va consolidando mes a mes y se prevé un cierre de año con un crecimiento en torno al 9 por ciento. El 2021 estaremos recuperando casi todo lo perdido por la pandemia en 2020”. Así lo definió el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en la 7° Conferencia Industrial de Santa Fe, en agenda conjunta con el sector privado para encarar la reactivación de la economía.

 El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

“Prestigiosos organismos decían que en 2026 íbamos a recuperar los niveles pre pandemia, y analistas locales aseguraban que iba a costar hasta 2023, todo el mandato de Alberto Fernández. Vemos que en un año estamos recuperando lo perdido en la pandemia y que el sector industrial y la construcción fueron los primeros en recuperarse”, agregó.

Kulfas desplegó ante los industriales los últimos informes del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), se detallan los distintos niveles de recuperación económica a la espera del derrame prometido hacia los sectores más vulnerables.

El Gobierno Nacional aseguró que el camino es la producción y el trabajo nacional

¿Distribuir para crecer o crecer para distribuir? Esta pregunta ya no corre más para quienes conducen el equipo económico del Gobierno. Para un sector del Frente de Todos, primero hay que crecer.

“Nadie está satisfecho con 40% de pobres. El camino es la producción y el trabajo nacional. Si tenemos esta reactivación es porque pudimos concertar. Los planes sociales son de transición, la salida genuina es el trabajo y la producción nacional”, aseguró Kulfas.

Según los datos del CEP XXI, desde julio, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se encontraba apenas un 0,8 por ciento debajo de los niveles de febrero de 2020. Desde entonces, la industria comenzó un camino ascendente.

En base al consumo de energía en más de 1.000 plantas industriales, el CEP XXI determinó que el sector manufacturero se expandió durante septiembre en un 1,4 por ciento en la variación mensual, 13 de 14 ramas industriales presentaron resultados positivos.

Todas las ramas industriales consumieron más energía en septiembre de 2021 que en el mismo período de 2019, destacándose en primer lugar el complejo siderúrgico-metalmecánico. Las grandes fábricas de metales básicos tuvieron el mayor consumo de energía para septiembre desde al menos 2011, y se ubicaron un 14,9 por ciento por encima de septiembre de 2019.

En tanto, la industria automotriz clave para el complejo productivo- tuvo el mejor mes de ventas durante septiembre (43.535 vehículos producidos) desde agosto de 2018. La producción del mes pasado creció un 57,2 por ciento en comparación con el mismo período de 2019.

En término de empleo, hay incremento. El sector autopartista creó casi 3.000 nuevos puestos en el año, seguido por artículos de plástico (+2,5 mil), elaboración de pescados (+2,1 mil), elaboración de productos de confitería (+1,5 mil), fabricación de equipos de radio y TV (+1,4 mil), medicamentos para uso humano (+1,4 mil), maquinaria agrícola (+1,4 mil), productos alimenticios varios (+1,2 mil).

Hay crecimiento económico pero es heterogéneo. Hubo una recomposición de rentabilidades y un avance del sector privado por sobre los trabajadores. Tal como publicó La Opinión Austral la semana pasada, al segundo trimestre de este año, la participación de los asalariados cayó 10 puntos porcentuales en relación al PBI, mientras que el excedente bruto de explotación avanzó cuatro puntos.

Hay crecimiento económico pero es heterogéneo

Según el último trabajo del CIFRA-CTA, los mayores incrementos en el peso del excedente en el valor agregado se registraron en la actividad de la construcción (aumento del 34,4% en el primer semestre de 2021 respecto a igual período del año anterior), en electricidad, gas y agua (22,4%), minas y canteras (18,5%).

Por eso la pregunta que sigue teniendo sentido es si el Gobierno no debería haber mantenido programas como el IFE u otras transferencias de recursos para equilibrar un poco más la balanza.

Los gastos primarios del Tesoro nacional cayeron un 3,2 por ciento en términos reales en la comparación interanual contra enero septiembre del 2020 según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). Esta merma se explicaría por “la caída de las transferencias en jubilaciones y pensiones (-7,4 por ciento) y a la dinámica de los programas sociales (-45,0 por ciento).”

En lo que respecta al gasto social, la OPC destacó el impacto de las menores erogaciones asociadas a los gastos por gasto COVID-19 vinculados al IFE y el ATP, aunque hubo una compensación a través de los Programas Potenciar Trabajo y Políticas Alimentarias. Pero no fue suficiente.

Hace 10 días, el Gobierno tuvo que modificar la forma de monetizar los recursos volcados a la Tarjeta AlimentAR porque se estaban yendo por la canaleta de los aumentos de precios de los grandes supermercados. Para Políticas Alimentarias, luego de descontar la inflación de casi el 50 por ciento anual, el presupuesto devengado creció un 27 por ciento.

También hubo una disminución de transferencias hacia las provincias del orden del 33 por ciento interanual. Esto se explica porque durante 2020 el Tesoro y el Ministerio del Interior destinaron recursos de emergencia a cada una de las jurisdicciones. Sin embargo, también se aprecia una fuerte caída del 11 por ciento en términos reales del incentivo docente, o una merma real del 30 por ciento para las políticas alimentarias de las provincias o una caída real de casi dos puntos para el sostenimiento de las cajas previsionales.

Hubo una disminución de transferencias hacia las provincias del orden del 33 por ciento interanual

Estos resultados ponen en tensión el futuro del Presupuesto 2022, donde diferentes sectores dentro del Frente de Todos vienen reclamando una mayor expansión del gasto público en términos reales pero con impacto en los sectores más vulnerables.

Del texto enviado al Congreso, cuyo tratamiento será luego de las elecciones de noviembre, se desprende que la categoría Políticas de ingresos (asignaciones familiares, subsidio al consumo de energía eléctrica, transporte y gas, y políticas alimentarias), si bien crecen nominalmente, pasarían de representar el 3,2 por ciento del PBI al 3,0 por ciento del producto para el próximo año.

La misma reducción en relación al PBI se percibe en jubilaciones y pensiones que pasarían de representar el 9,3 por ciento al 8,8 por ciento.

Un sector del Frente de Todos pretende dar la discusión sobre estos números. La disyuntiva crecer para distribuir o distribuir para crecer todavía no está resuelta del todo

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