DE ADVERSARIOS A AMIGOS

Habló Ramón Granero y recordó anécdotas inéditas con Néstor Kirchner: “¡Qué temple de acero, Bochi, qué temple de acero!”

El exsecretario de SEDRONAR entre 2004 y 2011, Ramón Granero, recordó a Néstor Kirchner a 10 años de su muerte. Contrincantes que supieron forjar una amistad: así describió su relación. Un recorrido desde sus comienzos, por los años 90, hasta la Presidencia de "El Ruso", como él lo llamaba. Además, una anécdota inédita. "No tengo dudas de que con Kirchner vivo, Macri no ganaba", sostuvo en diálogo con La Opinión Austral.

Por La Opinión Austral


Por Mariano Tagliotti

 

Ramón Granero nació en Puerto San Julián el 17 de diciembre de 1948 y, entre 1990 y 1991, fue gobernador de Santa Cruz tras la salida de Ricardo Del Val, de quien fue su compañero de fórmula.

 

Compartió junto a Néstor Kirchner la gestión mientras “El Ruso”, como le decía él, era intendente de Río Gallegos y cuando Kirchner llegó a la presidencia del país, lo llevó como secretario de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha Contra el Narcotráfico de la Nación (SEDRONAR), cargo que desempeñó entre 2004 y 2011.

Aliado y rival

Granero significó muchas cosas en la vida de Néstor Carlos Kirchner, y todas muy distintas. Fue su aliado en la construcción del armado que llevó a “Lupín” a ser intendente en 1987.

 

“Me lo reconoció en privado en una oportunidad y me dejó helado, ‘El Ruso’ no era de regalarte elogios”, dice.

 

Pero también fue su adversario político entrada la década del ‘90. En un tic muy particular que poseen no pocos santacruceños de su época, en ocasiones habla en tiempo presente sobre el hombre que ocupó la primera magistratura nacional en el período 2003-2007.

 

 1988. Ramón Granero y Néstor Kirchner tenían una relación de respeto. Pese a haber sido adversarios, supieron construir una amistad.
1988. Ramón Granero y Néstor Kirchner tenían una relación de respeto. Pese a haber sido adversarios, supieron construir una amistad.

Durante la charla que se produce por alrededor de una hora, Granero no sólo cuenta las anécdotas con Néstor, sino que lo imita con un parecido asombroso.

 

Recibe a La Opinión Austral en la segunda semana de octubre, “con la certeza de que a mis 71 años puedo hacer un balance sincero de nuestros encuentros y desencuentros, y con la profunda certeza de que se lo extraña cada día más. A esto lo charlo con Julio (De Vido). Y en esto incluyo hasta a sus adversarios, a los de antes y a los que lo serían hoy, porque inclusive tenía la capacidad de ordenamiento del arco opositor político su presencia”, relata.

 

Granero conoció a Néstor en el año 1973.

 

“Me estaba por casar y en ese momento había varios amigos míos de San Julián que estudiaban en La Plata, por lo cual me acerqué a invitarlos. Me llegué con uno de ellos hasta la Facultad de Abogacía y mientras mi acompañante miraba las notas de unos parciales pegadas en la pared, aparecieron Néstor y Cristina. No lo voy a olvidar jamás, me llamó la atención su presencia, tenían un carisma especial”, cuenta.

No me arrepiento de haberlo acompañado

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El “Bochi”, como le dicen, era muy cercano a “Tito” Kirchner, primo de Néstor, a quien conoció en la época en que jugaba al básquet en Río Gallegos por los Intercolegiales. Por eso cuando vio la foto de Néstor pegada en la pared de la universidad, sintió que ya lo conocía.

 

Después de una década de desencuentros, en enero del año 2002 Néstor Kirchner llamó a Ramón Granero al hotel donde se encontraba descansando con su familia en Lago Posadas.

 

"Qué bien que vivís vos”, le dijo.

 

Roto el hielo, lo citó a la capital santacruceña y avisó a sus secretarios de la Gobernación que “cuando venga ‘Bochi’, lo hacen pasar enseguida, no quiero que lo hagan esperar”, pidió Kirchner.

 

La historia cuenta que en el duelo de espadas políticas, “Bochi” escribía e imprimía artesanalmente La Tarde, un semanario que se ocupaba de criticar duramente al gobierno de la provincia y a la gestión del propio Kirchner.

 

El semanario tenía tal impacto que se llegó a hacer una segunda edición.

 

Muchos creen ver la mano de edecanes de Néstor comprando numerosos ejemplares para hacerlos desaparecer, en una típica picardía que recuerda tiempos pasados, sin evitar que esto le arranque una sonrisa.

 

Todo lo que te dije, lo firmé, Néstor. Puse el gancho, no anduve con pedos atajados”, cuenta Granero que le dijo ese día que acudió a la cita.

 

Lo sé, pero es hora de que demos vuelta la página, porque van a venir tiempos muy difíciles en los cuales quiero estar entre los cinco argentinos con posibilidades de hacerse cargo de la situación, y quiero contar con vos. Voy a buscar ser presidente”, le contestó.

 

“No me arrepiento de haberlo acompañado, y creo que lo volvería a hacer”, cierra el recuerdo “Bochi”.

 

 Ramón Granero fue secretario del SEDRONAR entre 2004 y 2011.
Ramón Granero fue secretario del SEDRONAR entre 2004 y 2011.

“Néstor tenía una capacidad de observar, una sagacidad proverbial que no vi ni volveré a ver jamás. En ciertas reuniones, donde estábamos con numerosos asistentes, al sentir nombrar a ciertas personas, evidentemente mi cara dibujó una mueca que certeramente, entre el calor de la charla, ‘El Ruso’ notó, y no pasaban diez minutos del final del mitin que ya lo tenía sentado en mi despacho o yo en el suyo (época que quieras, yo gobernador y el intendente, o los dos en funciones nacionales), inquiriendo sobre el por qué de mi expresión, las razones de la misma y la posibilidad de desenlace de la cuestión. Esa característica en política es clave, la capacidad de registrar en todos y cada uno, a cada momento, las emociones que finalmente son tan humanas y que forman parte de los recursos que un líder debe administrar”, dijo Granero, todavía sorprendido por esa habilidad política.

LOA salvó las papas

Entre las miles de anécdotas que José Ramón Granero puede aportar de su experiencia de vida con Néstor Carlos Kirchner, nos quedamos con una muy particular que marca el momento en el cual se ganó el respeto de “Lupín”.

 

Fue el 20 de junio de 1988 y “me tocó estar presente en el izamiento en Gallegos, debido a que Del Val se había quedado en Río Turbio. Estaba toda la plana militar residente en la ciudad detrás de las autoridades civiles, básicamente Néstor y yo. En su gestión, (Jorge) Cepernic había instalado un sistema eléctrico por el cual la bandera subía mecánicamente y, para evitar problemas con manos traviesas de niños, el botón que activaba la leva estaba dentro de una caja con candado.

 

En dicha ocasión y en medio de un frío importante, la jefa de Protocolo de Néstor se había olvidado la llave que abría la caja. El papelón asomaba y ‘El Ruso’ y yo, presos de la desesperación porque con la música de Aurora ya sonando, la bandera no subía, y a través de gestos al fotógrafo de La Opinión Austral, que al principio no entendía mis pedidos, me acercó una tijera con la cual, en un golpe seco, rompí el candado y pulsé el botón”.

 

 “Lupín”, el intendente, y “Bochi”, el vicegobernador, se ven en apuros durante el izamiento al cual Cepernic le había instalado un sistema de llave. La Opinión Austral, presente como cada domingo.
“Lupín”, el intendente, y “Bochi”, el vicegobernador, se ven en apuros durante el izamiento al cual Cepernic le había instalado un sistema de llave. La Opinión Austral, presente como cada domingo.

Nadie del público se dio cuenta, a pesar de que por diferencia de segundos la bandera llegó a lo más alto cuando la canción ya había terminado.

 

Qué temple de acero Bochi, qué temple de acero”, le dijo Kirchner con una sonrisa socarrona, agradeciéndole haber evitado el papelón.

Ni una sola duda

“Néstor era recontra peronista, ponelo así, no es que era peronista, era recontra peronista, y lo demostró hasta el final, lo entendió así a su devenir político y a su proyecto, como un peronista. No tengo dudas de que con Kirchner vivo, Macri no ganaba, y no hubiésemos vivido el desastre de los cuatro años de fuga y endeudamiento”.

 

Para él, Néstor era “un constructor de poder, un alumno de Perón, quizá su mejor alumno en el sentido de que hay que negociar fuerte, con firmeza, pero al final se busca componer y no romper, no destrozar. Y muchos de los que hablan y opinan, varios de los cuales se han llenado los bolsillos escribiendo libros sobre ‘El Ruso’, no tienen la menor idea de quién era, cómo pensaba y cuál era su visión”.

El corazón de Néstor

Frente a la tarea de los detractores a él y a su proyecto que siguen vigentes, Granero asegura que, en realidad, “algunos lo pintan como una persona oscura y desalmada, y yo te voy a contar algo. Siempre había lugar en el corazón de Néstor. Siempre, tanto para un perdón como para olvidar los rencores y seguir adelante”.

 

A esto “te lo dice alguien que fue su adversario acérrimo durante una década y al cual llamó en su momento para convocar a una función en su proyecto. Por eso hay que contar a Néstor desde el hombre de carne y hueso, no desde los editorialistas que no lo conocieron”, añadió.

No tengo dudas de que con Kirchner vivo, Macri no ganaba

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Protagonistas

Granero no duda que Néstor haya sido un buen presidente. “No descubro nada con eso, pero en un país como la Argentina de ese momento, una verdadera picadora de carne en la cual veníamos del ‘que se vayan todos’ y los cinco presidentes en una semana, él supo leer el contexto y actuar en consecuencia. También tuvo la capacidad de aprovechar un lapso de precios altos en los commodities para consolidar un proyecto de poder, algo esencial en Néstor, que a partir de ahí fue por las transformaciones”, dice “Bochi”, marcando que no cabían dudas de quiénes gobernaban realmente el país.

 

“En la Argentina post De la Rúa y con un Duhalde que tuvo que llamar a elecciones anticipadas, había dos actores principales: Néstor y Cristina. El resto fueron actores de reparto”.

 Cristina Kirchner junto a Ramón Granero.
Cristina Kirchner junto a Ramón Granero.

Porque “para gobernar necesitás que eso quede muy claro y la consolidación de la autoridad presidencial es algo muy importante que ‘El Ruso’ dejó afianzado en su gobierno. Con Cristina eran dos caras de la misma moneda, su sucesora natural, pero desde un plano de igualdad intelectual, ahí no hubo nepotismo ni nada que se le parezca como quisieron instaurar”.

Adoración por Alicia

“Creo que sería algo muy especial y para alquilar balcones poder compartir un café con él y con Julio (De Vido). Porque creo que rememoraríamos nuestras peleas, nuestras agarradas, y realmente nos reiríamos mucho”, dijo, dispuesto luego a confesar un dolor, “porque yo lo conocí muy bien: Néstor Carlos Kirchner tenía adoración por su hermana Alicia, verdadera adoración. Uno de sus sueños era que fuese gobernadora. Lo tenía muy presente y peleó muchísimo para eso. Y las vueltas crueles de la vida, su hermana lo fue y lo es, por dos veces, y él no pudo verlo. Sé que desde algún lugar debe estar muy orgulloso”.

 

“La realidad es que partió muy joven, creo que propio de una persona que en su naturaleza no paraba jamás y que vivía de lucha en lucha. Pero fíjate que cada día lo tenemos más presente y eso, evidentemente, significa algo”, concluyó

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