MITOS Y VERDADES

Tras la polémica por Ana Cabrera, furor por el “chip” sexual: ¿qué es y cómo funciona?

Luego del video que circuló en redes donde se puso en duda a la epidemióloga, surgió la inquietud sobre los "chips" sexuales. En el material audiovisual, la profesional habla del tema y Jorge Lemos, sexólogo, explicó a La Opinión Austral qué es y si se consigue en Santa Cruz.

Por La Opinión Austral


En las imágenes se ve material de archivo donde la profesional Ana Cabrera habla del tema y se utilizó esa entrevista como una forma de discriminarla.

El video, utilizado con fines difamatorios, recordaba un programa de TV donde la profesional era consultada por los “chips” sexuales, moda de la “farándula”.

El pellet subdérmico de testosterona, su nombre científico, está destinado a quienes requieren de hormonas por diversos motivos médicos. Tiene el tamaño de un grano de arroz y se coloca con anestesia local debajo de la piel, haciéndolo imperceptible.

Para conocer de qué trata el “chip” sexual, La Opinión Austral consultó a un profesional.

Jorge Lemos, ginecólogo y sexólogo, describió que es un método para pacientes con una patología que, en sexología, se denomina Deseo Sexual Hipoactivo. Especificó: “Es una disminución del deseo sexual y este chip está indicado por profesionales”.

Remarcó, en tanto, que no se trata de un “chip” en sí, como se lo conoce de forma mediática.

El efecto que produce es un aumento del deseo sexual. Pero se utiliza cuando hay patología de base. Hoy está de moda todo esto, porque aparte es redituable económicamente porque no lo reconoce ninguna obra social”, explicó el profesional.

Indicó que desconoce porcentajes o estadísticas de su implementación: “Primero tenés que tener la capacidad económica para pagar una cirugía de ese tipo”.

El profesional contó que recibe consultas al respecto, pero que prefiere métodos no farmacológicos a la hora de trabajar.

“Yo hago sexología y obviamente siempre el tema cae, lo que pasa es que yo lo abordo desde el punto de vista terapéutico, no quirúrgico, el Deseo Sexual Hipoactivo se puede tratar de otras maneras”, explicó.

Para Lemos, “importa mucho más abordar la problemática desde la psicología, ver qué está alterando el deseo sexual”. Por esto es que, consideró, “se puede actuar farmacológicamente sin necesidad de operar”.

Explicó que este tipo de método “es más el vedetismo o snobismo que genera que el beneficio en sí”.

Contó que las personas que conoce que hacen el procedimiento están en la zona centro del país y que en Santa Cruz no es una práctica que se realice.

Además, estipuló que su costo hoy ronda unos 2.500 dólares. “Primero sugeriría informarse con profesionales calificados antes de acceder a una intervención”, explicó. Recomendó, para concluir, consultar con la Sociedad Argentina de Cirugía

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