Dolor en el mundo tuerca

La historia del Torino de Gastón Perkins que compró Miguel “Pajarito” Sánchez y que cortó sin saber

El reconocido expiloto estaba grave hacía varios días. Tenía Covid-19. Familiares y amigos se acercaron al cementerio a despedir los restos. "Generoso y humilde", son las dos palabras que lo describen. Un repaso sobre su historia. El Torino Liebre III y los motores Dogde.

Por La Opinión Austral


Miguel “Pajarito” Sánchez había comprado un Torino Liebre Mk III. Fue un auto que surgió a fines de la década del 60, para que el automovilismo nacional siga evolucionando.

“Pajarito comenzó a cortar la Liebre III para transformarla en lo que es hoy, ese auto de TC 5000. Pajarito no sabía de quién era el auto. Lo trajeron a Río Gallegos. Cuando en los innumerables cambios, se llevó una gran sorpresa”, comenzó a contar Carlos Zapico, periodista histórico de LU12 AM680 y uno de los expertos en automovilismo.

 

 

“Si yo no lo hubiese cortado, hoy valdría un montón de dinero”, le repetía Sánchez a Zapico.

“Mientras lijaba el techo, para pintarlo de nuevo, llegó hasta la chapa. Cuando estaba lijando la chapa, se leía Gastón Perkins, uno de los grandes campeones de Argentina”, recordó el periodista de LU12 AM680.

 

El auto había sido del histórico piloto Gastón Perkins, que falleció en 2006, y el expiloto de Río Gallegos lo supo mucho tiempo después.

“Pajarito” vivía para el automovilismo. Amaba la mecánica. Fue una de las pasiones que le dejó su padre. De este modo, comenzó a competir en la categoría TC 5000.

“Era un luchador del automovilismo. Era una categoría muy cara. Pero cuando podía armar un buen auto, les pintaba la cara a todos”, dijo Elio Mayorga, periodista deportivo reconocido de Río Gallegos, a La Opinión Austral.

Sánchez, además de destacarse en Río Gallegos, fue una de las figuras por años en el Autódromo Cabo Negro de Punta Arenas, Chile. Pilotos de la capital de Santa Cruz y del sur de Chile competían en una misma categoría.

Si bien cambió de auto en diversas ocasiones, el motor Dogde era un denominador común en todos sus autos.

Uno de sus mayores logros en la disciplina fue el histórico récord que estableció en Cabo Negro, más allá de las distintas carreras que ganó.

Pasaron años y décadas, pero todavía no pudo ser superado por ningún piloto.

Pero todas las fuentes que hablaron con La Opinión Austral coincidieron en dos puntos: su generosidad y su humildad.

“Pajarito fue muy querido en el mundo del automovilismo por la generosidad que ha tenido. Se cargó al hombro una categoría que estaba muerta, prácticamente, y él ha sido el vínculo entre Río Gallegos y Punta Arenas para reflotar la categoría TC 5000. Le abría la puerta de su taller a todo el que necesite una mano. Hemos tenido grandes pilotos, pero lo que ha dejado y contagiado es la generosidad”, expresó Daniel Roquel, diputado provincial de la Unión Cívica Radical, a La Opinión Austral.

 

Mayorga agregó que también fue dirigente del Automóvil Club Río Gallegos. “Siempre dijo- aportando ideas, y fue un estrecho colaborador constante”.

Con su taller instalado en el barrio Belgrano, Sánchez corrió hasta donde pudo.

“Él siguió corriendo en Cabo Negro en 2018 y 2019, como si fuese aquel pibe que comenzó. Además, tuvo la fortuna de haber visto correr a Pablo y a Yiyo, dos de sus hijos”, aseguró Zapico.

 

Los últimos días

Las últimas semanas habían sido difíciles. “Pajarito” se había contagiado de Covid-19 y su estado fue empeorando día a día.

Su familia comunicó que estaba con una neumonía grave y un pulmón muy complicado.

“Que llegue a todos los contactos. Necesitamos una cama en Terapia Intensiva urgente. Necesitamos atención. Necesitamos llegar a todos por favor”, publicó su hija Carla, en un pedido desesperado para que lo pasen a Terapia Intensiva.

Luego de luchar contra el Covid-19, Sánchez falleció este sábado. A partir de las 11:30 horas, los familiares y amigos partieron desde el Hospital Regional hasta el cementerio. El “Pájaro Azul”, su auto, estuvo presente en las afueras de la necrópolis.

Un tipo humilde. Era querido por todo el mundo. Todos lo quisimos como hermano. Un tipo amable, que siempre colaboró. Un grande”, concluyó Zapico.

Sus familiares, amigos, y el mundo del automovilismo vivieron un sábado gris. “Pajarito”, aquella luz que brillaba en las pistas regionales, ya no está más

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