HISTORIA DE VIDA DE CALETA OLIVIA

Erminda, a sus 88 años, aún cose para sobrevivir

Le encanta y lo hace "a mano". Erminda tiene 88 años y una fuerza excepcional. Con sus fundas asegura su sustento y el de su marido. Leticia, una vecina, la ayuda a venderlas.

Por La Opinión Zona Norte


Erminda tiene 88 años de edad y le encanta coser, sus confecciones las hace “a mano”.

Actualmente comparte su hogar con su marido y para sustentarse vende fundas a $ 200 y almohadones con funda a $ 300.

Sus hijos no viven en Caleta Olivia, es por eso que una vecina decidió ayudarlos publicando una foto de Erminda junto a sus creaciones, en algunos clasificados de la ciudad, para que los interesados en ayudarlos puedan hacerlo mediante la compra de sus confecciones.

En diálogo con La Opinión Zona Note, Leticia Huenten, la vecina solidaria, explicó que el número de contacto que publicó es de ella, “la señora no maneja el celular, tienen uno, pero a veces no escucha bien, yo en sí, le ayudo en su casa y les cocino, los dos en sí viven solitos, son jubilados”.

Para preservar el lugar de residencia de los abuelos, Leticia dijo: “Del barrio sólo te puedo decir que es el Koltum, está todo tan mal, que no pongo dirección de su domicilio por seguridad. Cose a mano todo, sus cortinas, fundas, hace todo para hacer unos pesitos a veces con lo que tiene o bien si le llevan material”.

Familia de corazón

La mujer expresó que no es familiar de los ancianos, comentó que tienen hijos en Río Gallegos, ella uno y él una hija del corazón que ya no puede venir seguido por la pandemia.

“Ella tiene una hija que tiene cáncer, del hijo mucho no sé, pero por lo que me cuenta, como que mucho no le interesa su mamá, una vez estuvo muy enferma, ella quería ver a su hijo y él le dijo bueno, cuando ande por allá paso a verte”.

Leticia relató, además, cómo los ayuda cotidianamente a pesar de estar desocupada, a raíz del contexto sanitario.

“Yo estoy todo el tiempo con ellos, voy a la mañana, les limpio y les cocino, después voy por la noche y les cocino también”.

A los abuelos los conoció porque un conocido le preguntó si quería ayudarlos, “ella me ofreció lo que podía pagarme yo le dije usted no se haga problema por el pago, siempre en sí, trato de ayudar y más a ellos que son abuelos y están solitos”.

“Yo soy peluquera y aunque sí estén trabajando las peluquerías, en la que estoy yo somos tres, así que no estoy yendo”.

Ayuda

Para ayudar a la familia, la vecina requiere que lo hagan comprando las piezas confeccionadas que ofrece la abuela.

“Ellos no se si permitirán que le lleven cosas, o alimentos, son personas muy honestas que todo lo que hacen lo hacen con su esfuerzo, yo trato de fijarme qué les falta, compro y les llevo, me dicen: no, no, yo les digo no pero vengo a cenar con ustedes y quiero comer esto y así hago. Capaz con material para que ella haga fundas, o por ahí si alguien necesita que le lleve material y le paguen su trabajo capaz sí, y si es alimento tal vez reciban, porque si entregan dinero por ahí hay gente que es mal pensada, y en sí uno no pide”.

Por último, se refirió a los problemas de salud de Erminda, la cual tiene problemas auditivos, “a sus audífonos no sé que les pasó, pero no los usa”.

“Ya me encariñé con ellos, yo les digo que no tuve abuelos, Dios los puso en mi camino, y ahora ustedes van a ser mis abuelos, por eso trato de estar pendiente de ellos, me fijo si les falta agua, y verduras”, profundizó.

Contacto

Los interesados en colaborar con la familia, pueden comunicarse al teléfono: 297-4602488.

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