A UN AÑO DE SU PARTIDA

Adrián Riestra: el recuerdo de “un tipo único” que hizo historia

De esa manera lo definió Carlos Zapico, quien explicó mejor que nadie toda la trayectoria del piloto riogalleguense. Adrián Riestra fue el único santacruceño en obtener el Gran Premio de la Hermandad y de los pocos en participar del Rally Nacional.

Por Ian Grandón Soporsky


La primer carrera que corrió no fue la esperada y ni completó los giros. A pesar de ese trunco comienzo, Adrián Riestra le puso empeño y dedicación al automovilismo para pasar a la historia grande de Santa Cruz. A un año de su partida, La Opinión Austral, con el gran aporte del periodista Carlos Zapico, recuerda la trayectoria de un amante genuino de los fierros.

Sus inicios fueron en la Doble Orquetas durante 1985, unos años más tarde compró una Dodge y dedicó su tiempo para con su auto poder competir en el Stock Pista Patagónico. De 1993 a 2000 fue acompañado por esa máquina, hasta que en 2010 un Falcon apareció en su vida para traer consigo triunfos inolvidables para Adrián: tres en 2012 y uno en 2013. “Alguna vez probó en otra categoría, pero siempre le interesó el Stock”. Puntualmente, con el SP corrió poco menos de 50 fechas y sus últimas vueltas en el José Muñiz fueron el 11 de mayo de 2013.

La ruta

“Emulando lo que hizo el padre”, contó Zapico en relación al interés que despertaron las rutas y los circuitos fuera de las pistas para Riestra. Justamente, su padre “Teddy” estuvo vinculado mucho tiempo a la disputa en esos ámbitos y participó en algunas ediciones del Gran Premio de la Hermandad.

El 17/08/15 se convirtió en el primer santacruceño en ganar el Gran Premio de

la Hermandad.

Aunque para agarrarle el gustito Adrián tuvo que aprender y mucho: en su primera hoja de ruta -a bordo de un WV Gol- el inicio fue trunco, terminó internado en Punta Arenas y con la clavícula partida. “Me acuerdo que ese día me dijo que aprendió que la hoja de ruta se hace a 20 km./h. y no corriendo. Le costó caro el aprendizaje, pero le sirvió”.

 Su esposa Maribel, junto a sus hijas Candela y Rocío en el auto ganador
Su esposa Maribel, junto a sus hijas Candela y Rocío en el auto ganador

GPH

El Gran Premio de la Hermandad nació en 1974, en una especie de confraternidad “social” entre los chilenos y los argentinos. Hablamos de 400 kilómetros de recorrido en la ida y lo mismo sucede en la vuelta. El tiempo elegido para la disputa fue la segunda quincena de agosto, ¿por qué? Dos motivos: el deshielo que generaba complicación en el escenario para los pilotos, sumado a las fechas de conmemoración para OHiggins (natalicio) y San Martín (paso a la inmoralidad).

Con todas esas dificultades a cuestas, Riestra encaró la Hermandad con la necesidad de lograr conquistarla. Quizá en una especie de revancha por lo que su padre no pudo lograr, Adrián fue y lo consiguió. Una muestra de la práctica de automovilismo que tuvo el nacido en esta capital. De tanto insistir, el santacruceño pudo ganarla el 17 de agosto de 2015 con una marca de 6:35.47. Histórica jornada.

Se trató de la tercera edición que corrió y estuvo a su lado Víctor Mallada como acompañante. En total sumó cinco participaciones a bordo del WV Gol Trend, con una última en 2019 junto a Mallada.

“La gente debería conocer todo el recorrido para entender lo que significa esta carrera, es algo de locos. Una vuelta largaron de puerto El Porvenir y al otro día, cuando se levantaron, había un metro de nieve”, compartió el conductor de Música de Motores.

 Rally de Esquel: el riogalleguense corrió allí en 2014 y 2015
Rally de Esquel: el riogalleguense corrió allí en 2014 y 2015

“Siempre estaba cerquita del padre”, contó Zapico y vaya que estar cerca de su papá irrumpió en Adrián. El nacido en Río Gallegos se convirtió en el único piloto de este suelo en ganar el GPH. “Además lo hizo en una de las categorías más competitivas”, aportó Zapico en relación a la “D”, donde Riestra fue el mejor. Desde su triunfo, ningún santacruceño más logró triunfar en esa contienda.

El gusto por la ruta fue tanto que el rally se convirtió en otra de sus pasiones: 2014 presentó la primera oportunidad para Riestra en ese campo. Fue un amor sin límites, “cuando largó las pistas, se enamoró de las rutas y fue un loco que se metió de cabeza en eso”, sostuvo Zapico.

La segunda edición fue en 2015. “Ese año, con sus tiempos, terminó primero el sábado. Era una locura lo que había logrado, Adrián estaba exultante”. Con seis participaciones, CRZ se animó a decir: “Fue la mejor representación de Santa Cruz en un rally”.

Además, su vínculo con el automovilismo de Río Gallegos también incluyó una etapa como dirigente del Automóvil Club RG. “Estuvo en una época complicada del club, era una figura activa”, recordó Zapico.

 Hace un año, el cementerio local se llenaba para despedirlo
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Candela

La pasión fue heredada de su padre “Teddy” y sin darse cuenta, también se la heredó a su hija menor. Candela Riestra es actualmente la escolta de la Fórmula Santacruceña de Río Gallegos y Zapico sostuvo: “Siempre acompañó a Cande en cada una de sus carreras. Inclusive fue invitado por ella y corrió arriba del Formulita”. Precisamente eso ocurrió el 16 de mayo de 2015.

“Era un tipo abierto, dado y curioso”, expresó Zapico en una especie de descripción del piloto. Con el afán de querer saber y con una personalidad única, Riestra se animó a desafíos y logró meterse en la historia grande del automovilismo de la Patagonia. Una marca registrada que dejó una huella imborrable en las rutas sureñas

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