CUMPLIRÁ SU SUEÑO

La historia de Enzo "Chimba" Fernández

El ex delantero de Boxing Club jugará en Villa Dálmine, en la Primera Nacional. Un repaso de su vida, su carrera futbolística y de cómo fue su salto al equipo de Campana.

Por Luciano Padín


Es 2004. Enzo Fernández tiene 8 años y camina lentamente por la Avenida Libertador de San Juan. Ofrece ropa, medias y soquetes a los ciudadanos que transitan por la de ciudad. “Mi infancia fue complicada, pero gracias a Dios pudimos salir adelante. Empecé a los 8 años y hasta el día de hoy sigo vendiendo. Trato de llevar siempre el pan a mi casa”, dice Fernández a LOA.

 

Fernández nació en Chimbas -ciudad ubicada en el norte de San Juan-, tiene 23 años y 12 hermanos. “Tengo hambre de gloria”, repite en el principio de sus respuestas. Empezó a jugar al fútbol a los 6 años en Los Pumas de Chimbas. Ahí estuvo hasta los 12 años.

 

En 2008 le llegó una gran noticia: iba a jugar en San Martín de San Juan, uno de los clubes más grandes de la provincia.  Allí formó parte de la institución durante 3 años, pero en 2011 quedó libre.

 

Luego de estar un tiempo inactivo, el cuñado lo invitó a que se sume a Paso de Los Andes, un equipo a 30 minutos de su casa.  “Debuté en primera a los 15 años. Ese partido ante Campo Fuera entre 10 minutos y metí dos goles”, recuerda Fernández.

 

El joven sanjuanino tenía un objetivo claro: ser futbolista. Por eso decidió ir a probarse a Desamparados de San Juan a los 16 años.  “Jugué dos años. No tuve muchas oportunidades y no me quisieron comprar el pase”, relata.

 

Henry Saenz, jugador de La Amistad de Río Negro, lo recomendó en 25 de Mayo de La Pampa y así llegó al club.  “Carlos Padín, entrenador, me dijo para ir a jugar a Boxing Club”, cuenta sobre su salto al equipo de Río Gallegos. Fernández, cuando llegó, arregló por partido y jugaba en cuarta y en primera. "En 18 partidos, en el comienzo, convertí 26 goles", dice.

 

El delantero admite que Boxing Club marcó su carrera. Fue una pieza clave en el Torneo Regional Amateur de 2019. Boxing llegó a la final y estuvo a un paso del ascenso al Federal A, pero cayó en la final ante Círculo Otamendi.

 

"El gol más importante de mi carrera lo hice ante Círculo Otamendi en la final. Se nos iba el partido y metí un derechazo que no olvidaré nunca. Fue una locura. La cancha explotaba", le recuerda a este medio.

 

Cuando finalizó el torneo, Fernández regresó a San Juan y recibió un llamado para jugar el Federal A: lo contactó Marcos González, técnico de Sansinena de General Daniel Cerri. El futbolista dice que el cambio de categoría se sintió. "El Federal A -explica- es mucho más físico. Hay otra clase de jugadores, pero para mi todos los partidos son iguales. Si uno confía en si mismo, va a ser todo igual".

 

En Sansinena jugó de volante por izquierda, de mediapunta y suelto por el frente de ataque -dice que es el puesto que mejor le sienta-. El 17 de marzo, volvió a San Juan, luego de disputar el Federal A con el equipo de General Daniel Cerri. "Llegué con lo justo, sino en Buenos Aires solo me muero", confiesa entre risas.

 

Fernández no lo sabía, pero un equipo de la Primera Nacional -segunda categoría del fútbol argentino- seguía sus pasos con expectativas. "Un compañero de Sansinena me dijo que sonaba mi nombre en Villa Dálmine", cuenta.

 

El viernes 17 de julio, un llamado cambiaría su vida. Felipe De La Riva, técnico de Villa Dálmine, se contactó con Fernández y le dijo que le interesaba tenerlo en el plantel para afrontar la Primera Nacional.

 

"El domingo pasado -dice- arreglé con los dirigentes y cerramos todo. Me gustó el proyecto, lo hablé con mi familia y estaban entusiasmados". Fernández no tiene representante. Confiesa que le hablaron varios, pero decidió seguir solo porque confía en él.

 

El delantero se entrena solo en San Juan. Allí están en fase 5 y se habilitaron diversas actividades deportivas. "Me dijeron los entrenamientos empezarían el 3 de agosto en Villa Dálmine, pero la semana que viene habrá reunión en AFA y todavía no se sabe nada", expresa.

 

Enzo Fernández, al hablar, transmite calma. Agradece, constantemente, todo lo que le ocurre. Ahora, en Villa Dálmine, tendrá la oportunidad que soñaba cuando recorría -y recorre- las calles y la terminal de San Juan a los 8 años como vendedor ambulante.


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