La lluvia que cayó copiosamente durante el fin de semana trajo un alivio importante tras las elevadísimas temperaturas que azotaron a Río de Janeiro los últimos días, generando marcas récord para esta altura del año, por lo que el seleccionado argentino jugará mañana ante Brasil en el estadio Maracaná con un registro ideal de unos 23 grados.
El partido comenzará a las 21.30 y la nocturnidad también colaborará para esa reducción de temperatura, algo que ya se apreció durante toda la jornada de este lunes, donde un cielo encapotado despobló en parte de público a las principales playas cariocas como Copacabana e Ipanema.
"Estos días fueron insoportables, no se podía pasar ni cerca de la arena descalzo porque las ampollas brotaban inmediatamente. Por suerte este fin de semana llovió mucho, inclusive esta madrugada, y todo cambió", le contó a Télam el propietario de un chiringuito costero ubicado en Copacabana y llamado Buenos Aires, que tiene en su pared posterior una gigantografía de Lionel Messi besando la Copa del Mundo conseguida en Qatar.
Es que esas cifras récord se situaron en una escala superior a los 40 grados centígrados, pero con sensaciones térmicas que llegaron hasta los 58, lo que provocó la elevación de un "alerta grave para la salud", emitida por las autoridades sanitarias brasileñas.
Por eso esta disminución tan drástica de la temperatura es celebrada por estas horas tanto por los propios cariocas como por la delegación argentina, que a la hora de competir mañana podrá hacerlo en un ambiente al que está más habituado. (Télam)

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