EFECTO PANDEMIA

Los vaivenes de las instituciones deportivas en Río Gallegos

Todos los clubes decidieron -y debieron- cerrar sus puertas por el brote de contagiados de coronavirus. ¿Cómo fueron estos meses para los deportes de la ciudad?

Por Luciano Padín


Lejos quedaron las alegrías cuando la Municipalidad de Río Gallegos anunciaba que se podía realizar actividades físicas en los clubes respetando el protocolo sanitario aprobado o cuando el Ministerio de Salud y Ambiente de la provincia de Santa Cruz habilitaba a todas las personas a poder entrenar.

 

Ante el brote de Covid-19 que vive la capital de la provincia, todas las instituciones deportivas cerraron sus puertas, por lo menos, hasta el 2 de agosto.

 

El 19 de marzo, Alberto Fernández, presidente de la Nación, anunciaba la cuarentena obligatoria en todo el país. Días atrás, por prevención, ya habían dejado de funcionar las actividades en los clubes.

 

Algunas instituciones deportivas pusieron a disposición en abril sus instalaciones por si había un brote de coronavirus en Río Gallegos. Incluso Hispano Americano colocó 50 camas, que eran del ejército, y fueron utilizadas en tres ocasiones: primero con una delegación de extranjeros, luego una de Córdoba y por último una de Río Negro.

 

En los primeros días de julio fueron retiradas, con autorización del Intendente Pablo Grasso. Ya no eran necesarias, pero, ¿ahora lo serán?. La Opinión Austral pudo conocer que todavía no hubo ningún pedido del mandatario municipal.  “Si hay algún problema estamos a disposición. Como el Estado nos ayuda, nosotros tenemos que ayudar al Estado”, dijo Jorge Castro, presidente de Hispano, a este medio.

 

Situación económica

 

Por otro lado, permanecieron cerrados durante tres meses y fueron golpeados económicamente como todos los rubros del país. Las ayudas de Nación no tardaron en llegar. Lanzaron el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), Clubes Argentinos y Clubes en Obra. Pero sólo lograron acceder aquellos que cumplían con todos los requisitos que estos subsidios  exigían.

 

Además, todos los clubes pusieron a la venta diferentes  comidas, pidieron a los socios que continúen colaborando en pandemia y realizaron campañas de ayudas económicas a través  de las redes sociales.

 

Reactivación de actividades

 

La primera semana de junio fue motivadora para los clubes. La situación epidemiológica estaba controlada en la provincia y desde el Gobierno de Santa Cruz autorizaban las actividades físicas -siempre y cuando- se respete el protocolo sanitario.

 

No podían participar más de diez personas, había que mantener un distanciamiento de dos metros con los otros integrantes y sólo estaban autorizados los mayores de 14 años y menores de 60 años. Ante esto, las instituciones deportivas comenzaron a funcionar, paulatinamente, luego de que sus protocolos elaborados fueron aprobados por las autoridades municipales y provinciales.

 

Posteriormente el Ministerio de Salud y Ambiente decretó el 3 de julio que ya no habría límite de edad para realizar actividades deportivas y recreativas. Esta noticia, que había anticipado La Opinión Austral, se festejó como un gol en el último minuto entre los dirigentes porque incrementaban las disciplinas y habría más flujo de deportistas.

 

Pero todas las satisfacciones se empezaron disipar la semana pasada. Los contagiados de coronavirus incrementaron inesperadamente en la ciudad de Río Gallegos y se vieron obligados a cerrar sus puertas.

 

Independiente, Ferrocarril YCF, Talleres y San Miguel fueron los primeros. Boxing había suspendido disciplinas el fin de semana para realizar una desinfección, pero pretendía abrir este lunes.

 

Boca e Hispano Americano esperaron hasta último momento. Dirigentes de los dos clubes coincidieron en que el jueves  y viernes pasado bajó significativamente la cantidad de deportistas en los entrenamientos. La coyuntura llevó a que tomaran el mismo camino que las demás  instituciones.

 

El domingo por la tarde, todos los clubes ya habían paralizado sus actividades hasta el 2 de agosto. Luego, horas más tarde, Alicia Kirchner, gobernadora de Santa Cruz, firmaba el decreto 861/20. "Se suspende la realización de las actividades deportivas en clubes y/o gimnasios de la localidad de Río Gallegos por 14 días", se lee en el mismo.

 

Los vaivenes generaron incertidumbre y preocupación. "Obviamente la salud primero", repiten, sistemáticamente, los dirigentes. Pero también coinciden en que el panorama se pone cada vez más sombrío. Si el control del coronavirus que había mostrado Santa Cruz les daba una luz de esperanza a corto y largo plazo, el crecimiento repentino de casos les desvaneció gran parte del positivismo.


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