¿POR QUÉ TANTA MALDAD?

A seis meses del horror y el crimen de Santino en Puerto Deseado: una herida que no cierra

Desde Salta, el padre del nene asesinado cruelmente en Punta Cavendish rompió el silencio: “No nos queda otra que seguir adelante”. Con la muerte del homicida, su secuaz será enjuiciado cuando cumpla 18 años. Pese a las firmas para destituirlo, Villa sigue como juez.

Por La Opinión Austral


En febrero de este año, María y su hijo Santino de cuatro años habían llegado, desde Salta, a visitar a David, el hermano del pequeño, a Puerto Deseado, desconociendo que un episodio de violencia inusitada terminaría con la vida del nene.

El hecho conmocionó al país y se registró en la tarde del 20 de febrero en la zona de Punta Cavendish, una zona de barrancos de la ciudad portuaria. María y Santino estaban conociendo el lugar, sacándose algunas selfies aprovechando el paisaje que brinda Deseado, cuando fueron abordados por dos sujetos.

 

 El día después, <strong>LOA</strong> reflejó el caso.
El día después, LOA reflejó el caso.

Uno de ellos era Omar Alvarado, de 33 años y con esquizofrenia; el restante, un joven de 16 años. Ambas víctimas fueron llevadas a una cueva. Los desalmados sometieron sexualmente a la mujer y, con el fin de eliminar cualquier prueba, golpearon al nene de cuatro años hasta el cansancio, para luego tirarlo cerca al mar.

Dejala, está muerta”, dijo una de las bestias en relación a María. Ella estaba inconsciente, pero luego de un tiempo recobró la noción y pidió ayuda. Santino ya había muerto. Su cuerpito fue encontrado por las fuerzas de seguridad.

La detención de los asesinos se dio días después. Gracias a los identikits que había hecho la Policía y la declaración de una familiar que había reconocido a Alvarado. Ella se acercó a la comisaría y aseguró que el retrato era igual al de su ser querido. El menor fue entregado por su propio padre. “Si lo hizo, que pague”, aseguró cuando lo llevó a la seccional, luego volvió a la mina donde trabaja.

 

 Alvarado se mató en la cárcel.
Alvarado se mató en la cárcel.

A los seis meses del horror, Celso Subelza, el padre de Santino rompió el silencio: “No podemos más con nuestra tristeza. Pero no nos queda otra que seguir adelante. María sigue como puede, con todo su dolor a cuestas. Cada fecha, cada día, el dolor es más grande”, dijo.

El cuerpo de Santino está en el cementerio de Benjamín Paz, una localidad tucumana, mientras que sus padres están en Rosario de la Frontera, Salta. Por el coronavirus, las fronteras provinciales están cerradas y “no nos dejan pasar de una provincia a otra. Es algo que no se puede soportar no poderle llevar siquiera una flor”, dijo Celso.

Un mes después del crimen, Alvarado fue encontrado muerto en su celda: se suicidó. En tanto, su secuaz fue llevado a un centro de Buenos Aires. Cuando cumpla 18 años, será enjuiciado. En febrero, cansados del poco avance de las causas, vecinos de Deseado juntaron 5 mil firmas para destituir al juez Oldemar Villa, pero él continúa en su cargo

Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguí leyendo

Lo más leído

Más noticias