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Bailarín acusado de abuso: su madre se desligó y planea irse de Santa Cruz

Se trata de JP, el hombre de 27 años que, desde principio de enero, está detenido en la Comisaría Primera de Río Gallegos. Hasta el momento nadie lo visitó. Desde el entorno familiar, indicaron que su madre teme linchamientos o represalias.

Por La Opinión Austral


El caso de un bailarín de Piedra Buena que fue linchado por su “amigos” y conocidos en Río Gallegos llegó a ser noticia nacional, una vez que se supo que lo acusaron de haber abusado de una chica mientras ella dormía.

Se trata de JP, un hombre de 27 años que, desde principio de enero, está detenido en la Comisaría Primera por orden del Juzgado de Instrucción N° 1 de Marcela Quintana, que continúa investigando para determinar la veracidad de todas las denuncias que pesan sobre él.

 

 

Tal como informó La Opinión Austral, una vez que se conoció lo que sucedió en la casa ubicada en Sarmiento al 100de nuestra ciudad capital, víctimas del pasado juntaron coraje para denunciar al bailarín.

El primero de los casos fue el de Sofía, una familiar que eligió este diario para contar su verdad, una vez que se supo que JP había sido liberado.

La denuncia pública que la joven hizo desde Neuquén sólo fue la punta del ovillo, que días después derivó en un nuevo linchamiento y la detención del acusado.

Cuando Sofía dijo lo que sucedió, su familia comenzó a preguntarse sobre lo que se trataba de un “secreto a voces”: él habría abusado a sobrinas y primas cuando ellas eran menores de edad, pero siempre fue “encubierto y apañado por su madre”, según explicó Vanesa Ibáñez, su prima, que también lo linchó en los primeros días de enero, en su casa ubicada en Zapiola al 200.

Sobre JP pesan seis denuncias de abuso intrafamiliar y dos extrafamiliares. Hace unos días, Estefanía la primera joven de Las Heras que denunció al bailarín, en Córdoba, juntó coraje para acompañar a las otras sobrevivientes y eligió este diario para dejar un mensaje: “Cuento mi verdad para estar con el resto de las chicas que pasaron por lo mismo, ojalá que pague y nunca más salga”, expresó.

 

El 8 de enero pasado, cerca de las cinco de la tarde, Marcela Quintana ordenó el traslado del bailarín a las instalaciones del juzgado para indagarlo. Desde aquel día, ella dispuso que continuara detenido en la comisaría de la avenida Kirchner.

Fuentes policiales consultadas por La Opinión Austral indicaron que, desde su detención, nadie lo ha ido a visitar, pese a que se encuentra en carácter de comunicado. Ni su madre con la que convivía, ni su novia.

El último mensaje que recibió su pareja por parte de JP fue: “Chau, amor. Abajo está el patrullero”.

Desde el entorno familiar del acusado indicaron que su madre se desligó del “encubrimiento” y le mandó un mensaje a su ahijada.

“Yo no doy más, en ningún momento supe todo esto. Jamás tapé nada. Sabés cómo soy. Pero tuve que meter un abogado por las calumnias en mi contra. Si él es culpable, lo pagará”, aseveró en un mensaje que fue respondido sólo con un emoji de un pulgar arriba.

La familia del acusado se encuentra consternada luego de que se conocieron denuncias que se realizaron hasta en provincias del norte del país y aseveraron que, en las últimas horas, la madre del bailarín planea buscar a una allegada en el interior de Santa Cruz para irse al norte de la Patagonia.

Por lo pronto y por estos días, JP se encuentra alojado en la Comisaría Primera y comparte calabozo con el militar que fue procesado por haber abusado de su hija durante diez años

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