100 AÑOS BOXING CLUB

“Bobby” Sureda: una vida ligada al Atlético Boxing Club

Roberto “Bobby” Sureda creció casi a la par del albiverde. A sus 95 jóvenes años, recuerda su tránsitopor el Boxing Club en todas las épocas. “Para la familia el ABC significa mucho” aseguró.

Por La Opinión Austral


Entre los socios vitalicios del Atlético Boxing Club, sin dudas Roberto Sureda, con sus flamantes 95 años, cobra una especial significación. Creció, casi en simultáneo a la institución de sus amores, a la que, quizás por legado familiar, estuvo ligado toda su vida.

LOA: ¿Qué recuerda del entusiasmo familiar en la fundación del Atlético Boxing Club?

R.S.: Para nosotros, para la familia Sureda, significó mucho. Porque no solamente fuimos partícipes de la conducción del Boxing en distintas comisiones directivas, sino también que la vida nuestra estuvo ligada permanentemente con el progreso del club. Así como mis hermanos mayores participaron activamente, a mí también me tocó una tarea muy importante. Lo recuerdo como un sentimiento propio de la familia. Como era en aquel tiempo la hermosa divergencia que había en los pueblos, unos eran de un club y la otra mitad era del otro. Acá pasó lo mismo con el Boxing y el Hispano.

La vida de toda la familia estuvo relacionada al progreso del club

Compartir

¿Cómo fue aquella camaradería y a veces no tanto, entre los clubes?

R.S.: Era muy lindo y era una manera de progresar en los clubes, porque cada uno quería hacer algo novedoso para superara al otro. De esa forma la comunidad gozaba de esos pleitos deportivos. Los que algunas veces (admite entre risas) provocaban inconvenientes sociales.

 

LOA: ¿Qué recuerdos provocan los bomberos voluntarios?

R.S.: Nos toca muy de cerca. Mi padre contrajo matrimonio en 1920 y transcurridos 3 o 4 años fueron con mi madre a una gala en el Cine Colón. En la casa, se había quedado una señora cuidando a mis hermanos mayores (él no había nacido todavía). Por un desperfecto en la plancha que estaba usando la señora, se produjo una explosión y automáticamente toda la casa empezó a incendiarse. Para cuando llegaron mis padres ya la casa estaba destruida. Pero esa señora que había sido la compañera de mis hermanos tuvo la entereza de llevar al menor, que tenía 9 meses, en brazos y a mis otras dos hermanitas y se salvaron de esa tragedia.

Los bomberos estaban muy ligados al pueblo. Eran ellos quienes alertaban con un llamado estridente de campanas. Y todos los vecinos concurrían a prestar colaboración. El viento era un peligro, porque las casas se calefaccionaban con carbón. Y cuando el fuego llegaba, las viviendas desaparecían en pocas horas.

El Hispano también formó su cuerpo de Bomberos, ¿había competencia?

R.S.: Era notable, es la nota simpática que nos trae en el recuerdo. La disputa entre las dos instituciones del deporte que peleaban por llegar primero a combatir el fuego.

La comunidad gozaba los pleitos deportivos entre Boxing e Hispano

Compartir

¿Cómo fue ver la sede incendiarse?

R.S.: Fue terrible, me acuerdo que Paulino García Canga en ese tiempo era un joven atleta y capitán del equipo de fútbol. Se atrevió a ingresar a la confitería, con las llamas en su peor momento. El objetivo era rescatar las copas que estaban en una vitrina en medio de las llamas. (N.d.R, algunas de ellas aún están en poder del club y de algunos socios).

 

LOA: ¿Cómo fue su transitar en lo deportivo?

R.S.: Muchos de nosotros, los viejos que estuvimos en la primera época del club, pasamos un tiempo que estudiamos en el norte. Y por 4 o 5 años nos ausentamos. Así que yo me encuentro con el club nuevamente cuando vengo de estudiar en el año 45. Participé de los carnavales y de la dirección de las divisiones inferiores del Boxing. Estaba muy mancomunado con ellos.

En 1949 tuve que interrumpir mi tarea societaria con el club porque ese año se produjo un acontecimiento extraordinario en Río Gallegos. Llegó el buque con los materiales para la construcción del ferrocarril a Río Turbio. Esa inmensa conjunción de necesidades que el pueblo no las tenía. Tuvimos que afrontar una circunstancia desgraciada porque el buque que transportaba el material, a raíz de una neblina, quedó varado en la entrada de Río Gallegos frente a Punta Loyola.

Así que hubo que sacarlo con el remolcador del frigorífico y las embarcaciones auxiliares, que eran las chatas que transportaban las cargas que traían los buques. En aquella época, ir hasta Punta Loyola con la chata remolque y volver con la carga. Era toda una epopeya.

LOA: ¿Qué familias recuerda impulsoras del Boxing en aquellas épocas?

R.S.: Aparte de mi familia estaban los García Canga, una familia muy antigua y muy querida del club. Después estaban la familia Fadul, que fue presidente muchos años. Los Arcas eran como 8 hermanos y todos eran del Boxing. Marcelo Merino, que fue el autor de la marcha del Boxing. Es una etapa de nuestra vida. Por más que uno estaba estudiando en el norte, en el verano era un placer participar de los acontecimientos deportivos y sociales del club.

Yo viví la etapa de mi vida ligada a la construcción de la sede. Así que los acontecimientos para mí con el Boxing aparecen a fines de la década del 30 y después se interrumpen por mis estudios. En la década del 40 me tocó vivirla intensamente hasta el año 49 por la construcción del ferrocarril.

LOA:  ¿Se jugaba ajedrez también en el Boxing?

R.S.: Esa fue una etapa muy linda porque me tocó intervenir a mí activamente. Se produjo en la década del 50, vino mucha gente del Perú a comprar hacienda, porque ese país estaba en una remodelación de la producción agropecuaria. El clima de la zona alta de Perú se asemejaba mucho al clima patagónico. Y los animales que nosotros criábamos se adaptaban perfectamente a la necesidad de Perú.

En esa comisión que vino del Perú vino un gran ajedrecista que organizó certamen en la década de 40. A mí me tocó la tarea de conseguir los elementos de juego, los tableros y las fichas, que no había en Gallegos. Uno de los integrantes de esa comitiva quería hacerla simultánea, de diez tableros. Y se me ocurrió que en las escuelas, recordando que cuando niño había visto unas cajitas de madera con piezas muy chiquitas, podía haber. Y en ese momento fue un hallazgo, porque pudimos presentarles a un candidato que se ofrecía tan amigablemente a organizar un certamen de ajedrez. Pero también hubo ajedrecistas de edades que superaban la juventud que pudieron presentarse y participar.

En aquel tiempo en el pueblo la mitad era de Boxing y la otra mitad de Hispano

LOA: Sos abuelo del gran maestro Robert Ungaski, por eso la pregunta.

R.S.: Tengo la suerte de que él me apuntale en estos momentos de mi vida, es él quien me está acompañando. Es una alegría que se destaque en ese arte que es tan difícil. Me llena de orgullo, ya que es un maestro que enseña aparte de ser un gran jugador. Le gusta enseñar y aglutinar a la niñez en ese difícil juego que es el ajedrez.

LOA:  ¿Qué significa el Boxing Club para Roberto Sureda?

R.S.: Vos sabés ese sentimiento que uno tiene por su simpatía con un determinado club, tanto los del norte como los locales. Siempre el Boxing ha sido parte de nuestra vida, tanto mis hermanos como mis hermanas participamos activamente en todas las actividades. Era una tarea que con orgullo veíamos que el club iba creciendo y se iba consolidando. Siempre estuvimos en plena vigencia con muy buenos jugadores y con muy buenos dirigentes en distintas etapas. Era un espíritu emprendedor que también lo tuvo el Hispano, que era nuestro contrincante. Les debemos mucho a los clubes en la acción social y la acción edilicia. Siempre fue un ánimo permanente en los deportistas mantener el club en primera línea y consolidarlo. Así como hemos tenido etapas muy buenas y recordás en nuestra memoria, también pasamos momentos económicos difíciles como los que pasó el país. No éramos ajenos a los problemas que se nos presentaban

Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguí leyendo

Lo más leído

Más noticias