Abusos contra dos nenas

Declaró Emilio Maldonado: Buscaban respuestas y se llevaron un fuck you

Clara y Roxana son el motor de una lucha por justicia para las nenas atacadas por el exconcejal Emilio Maldonado. Las madres se reunieron ayer para escracharlo cuando se presentó a indagatoria ante la jueza Valeria López Lestón.

Por Sara Delgado


Está sentada en una silla y su mamá le explica lo que dijo el abogado. La Cámara Gesell dio positiva, eso quiere decir que sí pasó lo que ella dijo. La nena llora hasta que se le asoma una mueca de consuelo.

- Ahora me van a creer.

- Sí, mi amor, te van a creer.

Es miércoles dieciséis de febrero de dos mil veinte. Las nueve y media de la mañana y el cielo filtra todavía el sol detrás de unas nubes que dejan caer una lluvia finita antes de unos copos de nieve. Así se espera la primavera en el sur del continente.

Viento y dos mujeres de calzas grises y zapatillas se acurrucan contra la pared del juzgado. Sostienen una lona gigante con un rostro estampado y la leyenda que dice “pedófilo”.  Las mujeres van y vienen esperando a Emilio Maldonado, el ex concejal que abusó de sus hijas.

La jueza Valeria López Lestón le fijó pericia psicológica para este viernes.

A esa hora, en el lugar sólo están el fotógrafo de La Opinión Austral, José Silva, y la movilera de Radio LU12 AM680, Karina Taberne, quien se acerca y les habla.

- Nuestras hijas nunca mintieron. Hubo gente que lo puso en duda, funcionarios, militantes, tratándome a mí de todo y de mentirosa a mi hija-, dice la mamá de la primera víctima que rompió el silencio.

Eso pasó a la una de la madrugada del 20 de junio, que cayó sábado, y la denuncia se hizo a las seis y veinte de la tarde.

El caso se conoce cuando, una semana más tarde, la mujer se cansa de esperar que alguien se comunique con ella para avisarle que la causa caminaba.

- A mi hija una sola vez le dieron psicólogo. Tenían que reprogramar los turnos, pero no pasó. Fue hace un mes y con asistencia a la víctima no hablo desde agosto-, lamenta la otra mujer, quien también acusó a Maldonado de abusar de su hija.

Los hechos que se le imputan a quien era presidente del Concejo Deliberante de Río Gallegos son gravísimos. Por las edades de las nenas y porque la Cámara Gesell les dio la razón.

Ambas eran parte del círculo cercano del concejal. Una porque su mamá era íntima amiga suya y la otra porque los unía un lazo casi familiar.

No es extraño. En Argentina, el setenta y cinco por ciento de las víctimas de abuso sexual infantil fueron atacadas por un familiar o amigo cercano de la familia; en el cuarenta por ciento de los casos es el padre biológico y en el dieciséis por ciento es el padrastro. Además, en el cuarenta y siete por ciento de las veces, las víctimas tienen entre seis y doce años.

Las nenas A y B tenían nueve y doce años. Roxana y Carla siguen a la espera, mirando hacia una y otra esquina para verlo llegar. Desde que hicieron las denuncias, son inseparables. - Yo le cuento mis cosas, ella me cuentas las suyas-, dice una y la otra asiente.

Están solas, sin sus parejas ni otros familiares. El reloj marca las diez de la mañana en punto. De la nada, Carla cabecea y le marca a Roxana que Maldonado “ahí viene”. Se apuran a estirar la lona y corren hacia el portón del juzgado.

- Buenas tardes, ¿cómo les va?-, atina a decir el ex concejal cuando le preguntan si va a declarar.

- Por supuesto, sí-, responde.

- ¡No tenés cara, boludo!

- ¡La viste nacer a mi hija, hijo de puta!

- ¡Violador!

- ¡Ni la iglesia donde estás yendo te va a salvar!

La calle Juan B. Justo, que encierra varias casillas viejas que son juzgados, cuerpo pericial y fiscalías, es un griterío.

Las mujeres lloran hasta que una se tira a la vereda y la otra la contiene. Se abrazan un buen rato.

-¡¿Por qué?! ¡Mi hija! ¿Por qué le arruinó la vida? ¿Por qué?-, exclama, hasta que el fotógrafo del diario las ayuda a levantarse y les alcanza su lona.

***

Maldonado ingresa al despacho de la jueza Valeria López Lestón junto a su abogado, Gabriel Bertorelo. En el cuarto sólo están ellos y una instructora que tipea el acta.

Sobria, camisa negra cerrada hasta la clavícula, la jueza se acomoda en el asiento. El Juzgado de Instrucción Número Dos está diezmado por la feria extraordinaria.

 Maldonado ingresando al juzgado
Maldonado ingresando al juzgado

La fórmula de rigor le pide al ex concejal sus datos y le advierte que tiene derecho a negarse a declarar por el abuso “simple” cometido contra una de las nenas y el “abuso doblemente ultrajante” contra la otra.

“Bubba”, como le dicen a Maldonado, no es bueno hablando, todo lo contrario, y por eso pocas veces dio notas como funcionario público. Para evitarle el mal momento, sus abogados le armaron un escrito contestando las acusaciones, aunque sí respondió preguntas. Niega todos los hechos.

 

Maldonado está imputado de abuso sexual simple y abuso sexual gravemente ultrajante.

En el escrito que presentó ante López Lestón, cuenta que Roxana lo denunció porque él no le quiso dar un puesto en el Concejo Deliberante y que su hija fabula.

La nena fue quien contó que él la tocaba desde hacía un año y que se animó a hablar cuando nació su hermanita, porque tenía miedo que a ella le hiciera lo mismo.

Para el otro caso, Maldonado también ensayó una respuesta. Dice que nunca pudo haber atacado a esa menor en la casa de su madre, simplemente porque nunca Carla y ella estuvieron ahí.

Sin embargo, la casa de la madre de Maldonado está descrita en la denuncia, su ubicación, la habitación donde ocurrieron los hechos y el baño donde la nena se escondió.

La jueza entonces le pregunta al exconcejal si va a aceptar someterse a una pericia psicológica.

- Sí, ningún problema...

- Entonces, el viernes-, dice la jueza, que no lo deja terminar.

Se fija la fecha y el abogado sufre. Los denunciados por abuso a niños, niñas o adolescentes nunca salen bien parados de esos exámenes.

Desde ayer, López Lestón tiene diez días para definir su situación. Con toda la prueba que se produjo en estos tres meses, es probable que lo procese, pero lo que quieren las madres es que espere el juicio detenido.

Increpado e insultado por las madres de las nenas. Ahora tiene consigna en su casa.

La jueza está bajo presión. Afuera se escuchan algunos gritos. El teléfono del despacho suena: “Va otro móvil para allá”.

Las estrategias para defender a Maldonado se pusieron sobre la mesa. Quieren que el juzgado apruebe una pericia médica para una de las nenas y un careo para una de las madres.

La idea de la defensa, claro está, es que las mujeres queden como mentirosas. El eje está puesto en ellas y no tanto en sus hijas. Porque entre desavenencias de adultos, buscar explicación es mucho más fácil, sobre todo si la política aparece como un factor que, insólitamente, pusiera a Maldonado en una situación de desventaja por ser blanco de una campaña en su contra.

Como sea, los abogados la tienen difícil porque es una dimensión de los hechos difícil de narrar, ante lo poderoso del relato de las nenas.

***

 FOTO: JOSÉ SILVA
FOTO: JOSÉ SILVA

Pero primero hay que sacarlo de ahí.

Piensan que tal vez el auto de Bertorelo sea lo mejor. Un oficial se asoma a la ventana que da a la calle y ve que eso es imposible.

Intentan por otro lado.

 FOTO: JOSÉ SILVA
FOTO: JOSÉ SILVA

Maldonado finalmente sale custodiado.

Para entonces hay otros familiares que se le van al humo, mientras intenta atravesar el patio con un sendero de cemento y pastos crecidos.

Lo arrinconan, le gritan y le tiran manos. Maldonado tiene miedo, la cara tiene un gesto de histeria y por momentos flexiona los codos y deja los brazos sobre el pecho, como quien se prepara irse a las manos.

 

 FOTO: JOSÉ SILVA
FOTO: JOSÉ SILVA

Lo escolta la Policía, lo sube a un patrullero y él levanta el dedo del medio, que se lo dirige a Carla. Ella corre al patrullero y le pega a la luneta.

- ¡No, dejalo!-, le gritan, mientras el coche acelera a fondo.

- ¡Me sacó fuck you!, ¡se iba riendo!

Las mujeres se abrazan, lloran y se suben a una furgoneta.

Ya hay un tumulto de policías y familiares que las rodean.

Antes de irse, una vuelve a bajar del vehículo para llevarse la lona, es todo lo que tienen hasta que Maldonado vaya preso

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