EN TRINIDAD Y TOBAGO

Desesperado pedido de la familia de cocinero de Río Gallegos varado en un barco

Cristian Garbero tiene 39 años y forma parte de la tripulación del Star Balboa, de Panamá. Hoy se cumplen dos meses desde que el barco arribó a buscar provisiones en Trinidad y Tobago. Quedaron retenidos en medio de una investigación por narcotráfico. Nunca les hallaron nada.

Por Nazarena Malatesta


El conflicto en el que quedó envuelto Cristian Garbero tiene como protagonistas al buque Star Balboa, de bandera panameña, y a las autoridades de Trinidad y Tobago.

 

El país forma parte de las islas caribeñas, es un anclaje ideal para el turismo, pero también para el paso de embarcaciones petroleras y pesqueras.

El argentino, oriundode Río Gallegos, es cocinero en la tripulación. Se fue a Panamá durante la crisis del 2001 para embarcarse en las cocinas de los barcos.

Desde marzo/abril, viaja en el Star Balboa, embarcación que se dedica al transporte de crudo y refinados de petróleo.

 

 

 “Abuso de autoridad”, “nuestras vidas están en riesgo”, “las autoridades nos contagiaron COVID-19”, “seguimos detenidos, no somos criminales, somos navegantes”, rezan sus letreros.
“Abuso de autoridad”, “nuestras vidas están en riesgo”, “las autoridades nos contagiaron COVID-19”, “seguimos detenidos, no somos criminales, somos navegantes”, rezan sus letreros.

El 28 de agosto, Cristian arribó a Trinidad y Tobago junto a sus 16 compañeros de tripulación. La idea era abastecerse de provisiones y continuar viaje, sin embargo, hoy se ven envueltos en una odisea hace dos meses, sin poder salir de ahí.

Es que, estando anclados en la bahía y a la espera de instrucciones de la compañía, el barco fue interceptado por las autoridades de Trinidad y Tobago, por una presunta causa de narcotráfico de drogas, armas y municiones.

El jefe del barco, Jesús Russo, dijo en declaraciones a medios panameños que unas 50 personas de distintas fuerzas de seguridad ingresaron al buque para investigarlo. Sin embargo, aseguró que hasta el momento no han encontrado nada, pero tampoco autorizan que zarpe la embarcación.

Entre los tripulantes hay pasajeros de Venezuela, Colombia, Perú y Nicaragua, pero en su mayoría son de Panamá.

¿Quién es Cristian?

Cristian tiene 39 años, nació en Río Gallegos y es el único argentino en el equipo. Tiene dos hijos que están en Panamá, junto a su esposa. Mientras que Jonathan, su hermano, y sus padres, viven en la capital santacruceña.

 

Jonathan contó a La Opinión Austral que están desesperados. Aseguran que, cuando la tripulación llegó a Trinidad y Tobago, estaban sanos, pero con el ingreso de las fuerzas de seguridad y la falta de medidas sanitarias, se contagiaron 14 de los 17 viajeros.

 Cristian apenas tiene comunicación con su familia.
Cristian apenas tiene comunicación con su familia.

Cristian fue uno de los infectados, pero su familia poco y nada sabe de él. Es que les quitaron los teléfonos celulares y la poca comunicación que tienen es a través de un teléfono que tiene el capitán del barco.

“Les prestan el teléfono un rato para que se comuniquen, pero son apenas unos minutos, porque el capitán tiene muchos llamados que atender y temas por resolver para que los saquen de ese lugar”, explicó Jonathan.

Jonathan, al igual que su hermano, vivió unos años en Panamá, donde se dedicó al arte y las pinturas. Mientras, Cristian estudió para ser cocinero.

“Siempre estuvo trabajando en barcos petroleros, que proveen de combustible a otras embarcaciones, los culpan de que el barco tenía drogas y armas, pero revisaron todo y no encontraron nada”, aseveró su hermano.

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¿Quiénes intervienen?

El asunto llegó, lógicamente, a manos del gobierno de Panamá que sigue la investigación, pero el hermetismo del caso y los pocos avances asustan a los tripulantes y sus familiares.

Jonathan sabe muy poco de la situación actual legal. Lo que se conoce al momento es que el tema diplomático involucró reuniones entre autoridades de Panamá en Trinidad y Tobago y los respectivos embajadores de España, Venezuela, Perú y Colombia. Sin embargo, del argentino, desconocen cómo avanza, o no, la causa.

La cancillería de Panamá está en contacto con la Embajada del país en Trinidad y Tobago.

Su hermano describió a Cristian como una persona con carácter fuerte, “para estar en la cocina es necesario”, aseguró entre algunas bromas para relajar la tensa situación.  “Es obvio que está mal, pero mi hermano es optimista”, dijo.

Anímicamente, la familia está muy preocupada. Jonathan dijo que, con las restricciones de la pandemia, nadie puede acercarse al país porque no hay vuelos.

 

 

 El 28 de agosto llegaron a Trinidad y Tobago. A los pocos días, los interceptaron las fuerzas de seguridad.
El 28 de agosto llegaron a Trinidad y Tobago. A los pocos días, los interceptaron las fuerzas de seguridad.

La preocupación, con el correr de los días, aumenta considerablemente y la comunicación con su hermano es muy corta.

En los pocos minutos que logran charlar con él, Cristian dijo que está bien, pese a haberse contagiado el virus.

“Nosotros no podemos hacer nada desde acá, tendría que involucrarse el Estado argentino en el tema, es complejo”, señaló.

A Cristian no lo dejan mandar mensajes de voz, pero intenta brindarles calma a sus familiares, como puede: “Mi hermano sólo dice estoy bien mami y papi, no se preocupen, tenemos comida y otra cosa no podemos hacer”, contó Jonathan.

Pidió que las autoridades argentinas se involucren: “Como argentino, más allá de que él viva en Panamá, es un argentino que necesita ayuda, los inculparon de algo que no hicieron”, aseguró.

Para Jonathan, si todos los gobiernos de los tripulantes se involucraran, las autoridades de Trinidad y Tobago “sentirían la presión y dejarían libre a la tripulación”.

 

 Jonathan contó que su hermano estudió para ser cocinero y que forma parte del Star Balboa desde marzo.
Jonathan contó que su hermano estudió para ser cocinero y que forma parte del Star Balboa desde marzo.

Dijo también que el problema “es del barco, no de los trabajadores ni su tripulación”. En una de las pocas imágenes que circulan, se puede ver a los pasajeros del buque Star Balboa con carteles.

“Abuso de autoridad”, “nuestras vidas están en riesgo”, “las autoridades nos contagiaron COVID-19”, “seguimos detenidos, no somos criminales, somos navegantes”, rezan sus letreros.

Las inspecciones

Jesús Russo es venezolano radicado en España y es el capitán del barco Star Balboa. Pudo comunicarse con un medio panameño y contar en primera persona cómo fueron los controles a la embarcación.

 

En una entrevista concedida ayer, explicó: “El barco llegó el 28 de agosto para aprovisionarse de agua y combustible, el 3 de septiembre fuimos abordados por la guardia costera con un batallón de 50 personas, todos armados con el propósito de investigar al buque porque ellos dicen que estaba diseñado para transportar drogas y asumían que en ese momento teníamos a bordo”.

 

 El día de la inspección ingresaron unas 50 personas al buque. 'Nos infectaron el virus', aseguró el capitán.
El día de la inspección ingresaron unas 50 personas al buque. 'Nos infectaron el virus', aseguró el capitán.

Dijo que el barco “ha sido inspeccionado en su totalidad” en los tanques de crudo, las máquinas y hasta los camarotes, “hasta con perros y no han encontrado ni van a encontrar nada”.

Señaló que cuentan con el apoyo de las autoridades marítimas de Panamá, pero tienen temor que la causa no avance. “Lo que falta por investigar son los tanques de combustible, pero no sabemos a ciencia cierta si la investigación termina ahí”, explicó para finalizar.

Entre los tripulantes también hay personas de Venezuela, Perú, Colombia y Nicaragua.

“Es como un secuestro para nosotros, estamos desesperados”.

Jonathan Garbero


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