INFORME ESPECIAL

En pandemia: la construcción marca el pulso de la recuperación

Según el último dato disponible, creció el empleo registrado en un área clave para la reactivación económica. La obra pública, eje del Presupuesto 2021. En el caso de Santa Cruz, los recursos de origen nacional fueron un 39 por ciento más que en 2019.

Por Sebastián Premici


La inflación de 2020 cerró en los 36 puntos porcentuales, cuando un año antes había sido del 53 por ciento.

En la Patagonia, el promedio fue un poco menor: 32 por ciento. La marcha de los precios estuvo signada por la variación en los alimentos.

No obstante, la mejora relativa en relación al último año del Gobierno de Mauricio Macri, la pandemia tiñó cualquier desempeño económico, situación que se vio reflejada en los niveles de recaudación nacional y provincial, y, por ende, en los volúmenes de la coparticipación federal.

Las transferencias directas durante el año pasado fueron de 3,7 billones de pesos, un incremento del 36 por ciento interanual. Un empate en relación a la inflación.

Claro que, con las necesidades económicas y financieras producto de las medidas para contener la propagación de la pandemia, el dinero que necesitaron las provincias fue mayor.

En el caso de Santa Cruz, los recursos de origen nacional fueron de 33.044 millones de pesos, un 39 por ciento más que en 2019.

Las transferencias por coparticipación son clave para la sostenibilidad de las provincias. En promedio, representan el 71 por ciento del total de sus recursos. En Santa Cruz, esa dependencia es mucho menor: llega al 67 por ciento. Es decir, que esta jurisdicción se sostiene más con recursos propios.

 

 

Otras jurisdicciones tienen una mayor dependencia de los recursos nacionales. Para el caso de Formosa, por ejemplo, la coparticipación representa el 93,4 por ciento de sus ingresos, seguida por La Rioja (90,9 por ciento), Catamarca (89,8), Chaco y Jujuy, ambas con una dependencia del 86,7 por ciento.

Según el Centro de Economía de Política Argentina (CEPA), Santa Cruz fue la jurisdicción que más recuperó espacio en las transferencias nacionales en comparación al 2019. Nunca está de más recordarlo: el macrismo había aplicado un ajuste selectivo sobre la provincia.

 

Pandemia

En el transcurso de los primeros días de este 2021 se vuelve a instalar la necesidad, probablemente certera, de contar nuevamente con instrumentos como el Ingreso Familiar de Emergencia y el ATP, tal cual fueron diseñados al inicio de la pandemia.

A lo sumo, un poco más focalizados. “Hay que distribuir recursos donde más puedan multiplicarse”, es la premisa que mencionan desde el Gabinete económico.

La erogación vía IFE, ATP, ATN y otras transferencias fueron claves para sostener las economías regionales. Para agosto del año pasado, esos recursos representaron, en el caso de Santa Cruz, un equivalente extra del 33,7 por ciento de la coparticipación que le correspondía a la jurisdicción.

En 2020, la recaudación propia de la provincia fue de 12.637 millones de pesos, un 9 por ciento más que el año anterior.

 

En Construcción

En el Presupuesto 2021 se estipuló que la inversión pública llegaría al 2,2 por ciento del PBI, el doble de la inversión que dejó presupuestada el macrismo (aunque bastante más abajo que los niveles registrados en 2015).

 

En el Presupuesto 2021, se estipuló que la inversión pública llegaría al 2,2 por ciento del PBI

 

Serán aproximadamente 518.000 millones de pesos a distribuir en diferentes obras públicas por todo el país.

Durante el primer día hábil del año, el presidente Alberto Fernández presentó 30 obras, incluida Santa Cruz (Las Heras y Río Gallegos). La construcción debería ser el motor de la recuperación según los lineamientos de la ley de leyes. La pandemia, quizás, siga siendo una limitante.

 

 Santa Cruz recibió en el 2020, un 39% más de recursos que en el 2019.
Santa Cruz recibió en el 2020, un 39% más de recursos que en el 2019.

 

El último informe del Instituto de Estadísticas y Registro de la Construcción (Ieric) informó cierta evolución en el nivel de contrataciones en el sector, un buen augurio para el inicio del año.

“Los datos provisorios dados a conocer por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social mostraron una consolidación del proceso de recuperación que comenzará a advertirse en agosto. En aquel entonces, la economía había puesto freno a 5 meses de contracción consecutiva, período durante el cual se habían perdido más de 263 mil empleos formales. En septiembre dicho quiebre de tendencia se sostuvo, y la economía incorporó (valores provisorios) 12.774 puestos de trabajo, quedando con un nivel casi exactamente igual al de octubre 2010”, puede leerse en el último reporte del Ieric.

En octubre del año pasado, el empleo de la construcción creció en Santa Cruz un 5,6 por ciento en la comparación mensual. Y en el acumulado (mayo octubre), tuvo una suba del 1,1 por ciento. Es decir que pasó de 4.200 puestos en mayo a 4.600 en octubre. Recuperación incipiente, recuperación al fin.

Pero el dato significativo es que, según el Ieric, la provincia fue la única que registró un saldo positivo de contrataciones en la comparación interanual de octubre, cuando el resto de las jurisdicciones registraron una caída promedio del 25 por ciento.

En cuanto al incremento salarial dentro del sector, San Juan registró una suba del 8,8 por ciento mensual, seguida por Santa Cruz (6,8 por ciento).

 

Reordenamiento y FMI

El ministro de Economía, Martín Guzmán, está mostrando una faceta más política que la exhibida hasta el momento, luego de la consolidación de algunos cambios dentro de su gabinete con la asunción de un nuevo secretario de Política Económica (Fernando Morra) y un director en el Banco Central (Diego Bastourre). Algunos dirían que se está cerrando en su círculo platense.

Sobre el cierre de la semana, el ministro estuvo en Entre Ríos junto al titular de la cartera de Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. Y previo a eso mantuvo reuniones con ministros de Economía y Finanzas de Buenos Aires, Entre Ríos, Chaco, Jujuy, La Rioja, Salta, Tierra del Fuego y Córdoba para analizar el proceso de reestructuración de sus deudas.

El objetivo es que cada jurisdicción pueda canjear sus pasivos en los mismos términos que los conseguido por el Gobierno nacional para con los tenedores privados bajo legislación extranjera y nacional.

El tema de la deuda sigue siendo clave. El próximo capítulo tiene que ver con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual debería firmarse entre marzo y abril.

“Las autoridades continúan con su trabajo de diseñar su plan económico de mediano plazo y discutiendo las medidas específicas apuntaladas con amplio apoyo político y social. Compartimos la visión de las autoridades (argentinas) en cuanto a que abordar los desafíos de la economía argentina, requerirá un cuidadoso balance, un paquete de medidas para lograr la estabilidad, que restablezca la confianza, proteja a los más vulnerables y siente las bases para un crecimiento sostenido e inclusivo”, sostuvo el jueves el vocero del organismo, Jerry Rice.

El plan de estabilidad llegará cuando Guzmán deje plasmado el horizonte de reducción del déficit fiscal de aquí a 3 años. Ese lineamiento será enviado al Congreso como un plan plurianual, donde también se abordará el tema de las reservas internacionales del Banco Central.

La estabilidad en el mediano plazo no será sin las regulaciones de la cuenta capital, sobre todo, si se tiene en cuenta que la falta de dólares suele ser la principal restricción externa.

Había quienes querían cerrar un acuerdo con el Fondo como garantía para frenar la corrida contra el peso. Era el reclamo de los mismos Fondos que presionaban para la devaluación.

El Gobierno de Alberto Fernández venía monitoreando el comportamiento de estos grupos desde abril de 2020.

También hubo que sortear las presiones sobre el tipo de cambio de muchos importadores que adelantaron supuestamente compras a pesar de la recesión, sumado a que no estaba ordenada la deuda comercial de muchas empresas.

Entre enero y agosto del año pasado, el egreso de divisas para el pago de importaciones creció un 174 por ciento en el sector agropecuario en comparación con el mismo período del 2019, y un 56 por ciento en el sector automotriz.

 

 Guzmán negoció con los capitales privados la deuda del país.
Guzmán negoció con los capitales privados la deuda del país.

Las primeras medidas se tomaron en septiembre de 2020. Entre ellas, se les prohibió a los Fondos extranjeros operar a través del Contado con Liquidación. Sin embargo, siguieron haciéndolo a través de inversores locales y los Agentes de Liquidación y Compensación nucleados en Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA).

Algunos elefantes que dejaron pasar desde la Comisión Nacional de Valores (CNV), caracterizada por varios como “market friendly”.

Mónica Erpen, vicepresidente de la CNV, llegó al Gobierno desde el Instituto Argentino de Mercado de Capitales, entidad que se convertiría en sociedad anónima para integrarse a BYMA. A su vez, Ramiro Tosi, subsecretario de Financiamiento, también tiene su carnet de pertenencia en BYMA

La situación cambió cuando volvieron a ajustarse los controles sobre el mercado de capitales y se les ofreció a esos Fondos internacionales una “alternativa”, para salir del país (bonos atados al dólar) sin generar corridas. No se necesitó del FMI para controlar la devaluación.

 

Ingresos tributarios provinciales: La recaudación se recuperó en el final

 

La pregunta que podríamos hacernos es qué hubiera pasado de no haber existido la pandemia. Habían transcurrido las primeras semanas del año pasado y ya empezaba a avizorarse una tenue recuperación después de un 2019 que, entre otros datos negativos, había tenido una inflación superior al 50%.

Pero desde mediados del mes de marzo en adelante, no hubo cuentas que cierren sin tener presente la pandemia por el coronavirus.

La economía explotó por los aires: el precio del crudo se derrumbó a valores inéditos; los ingresos por coparticipación sufrieron la baja de la recaudación nacional; las regalías también tuvieron un declive; etc.

En ese contexto, era de esperar que los ingresos propios, es decir, la recaudación tributaria provincial, tuvieran un comportamiento similar.

De hecho, aunque en el análisis interanual el total recaudado fue de $12.637.633.023,85 contra los $ 11.654.619.576,10 del 2019, estuvo muy lejos de ser lo que se esperaba antes del COVID-19.

 

 La ASIP es el organismo recaudador de la provincia de Santa Cruz.
La ASIP es el organismo recaudador de la provincia de Santa Cruz.

 

Qué pasó durante el año

Claramente, los números que evidenció la ASIP están directamente relacionados a lo que pasó en este fatídico 2020, desde todos los puntos de vista.

En materia económica, está claro que el confinamiento de finales de marzo y todo el mes de abril, repercutió duramente en las actividades y por ende en la recaudación.

Pero esas "ondas expansivas", se siguieron notando aún tras las medidas de descongelamiento de las actividades económicas y productivas. Incluso luego de que se habilitaron las bocas de pago de los organismos de recaudación públicos a mediados de junio-julio.

No se puede analizar de otra forma sin tener en cuenta la fuerte incidencia que tuvo la pandemia, que dañó tanto la salud como la economía. De hecho, muchos comercios que cerraron sus puertas en marzo o abril, no pudieron volver a abrirlas.

Esto ocurrió aún con las medidas tomadas por el Estado Nacional que aplicó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP). La provincia de Santa Cruz hizo lo propio con el Santa Cruz Protege.

 

Los peores y los mejores

Los peores meses para las arcas de la ASIP (el ente recaudador provincial) fueron mayo y junio, que reflejaron las transacciones del mes de abril y mayo, en plena cuarentena. Ese período la recaudación fue de $ 811,4 millones en mayo y magros $ 760,6 millones en el mes de junio. Con caídas neta interanuales del 16,2% y 20,6%, respectivamente. Lo que llevó a pérdidas en torno al 60% en términos reales en ese bimestre.

El mejor mes del año fue noviembre. Con la apertura económica que aún no era total, ya se sentía el impacto del descongelamiento económico producto de una flexibilización de la cuarentena.

La Agencia Santacruceña de Ingresos Públicos (ASIP) informó que ese mes, por los distintos impuestos, la recaudación fue de $1.331.915.926,50, un 14,5% más que octubre, cuando se percibió $ 1.162,89 millones. Pero comparado con noviembre de 2019, la diferencia interanual fue del 9,47%.

 

En el detalle mes por mes, la recaudación tributaria provincial fue la siguiente:

Enero $ 1.226.712.722

Febrero $ 1.144.866.163

Marzo $ 1.046.448.399,79

Abril $ 1.020.445.861

Mayo $ 811.440.419,04

Junio $ 740.601.410,39

Julio $ 915.229.513,86

Agosto $ 1.072.242.008

Sep. $ 1.000.597.593

Octubre $ 1.162.890.668

Nov. $ 1.331.915.926

Diciembre $ 1.164.063.413

En el resultado interanual, fue un 8% superior al 2019.


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