Reportaje exclusivo

Javier De Urquiza: “Estamos buscando líneas de crédito para los productores”

El titular del Consejo Agrario Provincial analiza la situación del sector ganadero en el contexto de la pandemia, el proyecto de silos en Punta Quilla, los protocolos sanitarios para las comparsas de esquila, la situación con La Pampa por el ingreso de carne de res y Vicentin.

Por Sebastián Premici


El titular del Consejo Agrario Provincial, Javier De Urquiza, analiza en este reportaje exclusivo con La Opinión Austral el impacto de la pandemia en el sector ganadero, la situación de los mercados internacionales, las medidas de control sanitarias que se tomarán a partir de la llegada de las comparsas de esquila, posibles líneas de financiamiento para los productores y los proyectos que podrían mejorar la producción local, como por ejemplo la puesta en funcionamiento de los silos de granos para forraje.

Tampoco elude hablar sobre Vicentin y las pretensiones de la oposición de recrear el clima de la famosa Resolución 125, cuando De Urquiza era el secretario de Agricultura del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

—LOA: ¿Cómo funcionó la actividad ganadera durante los meses de cuarentena?

—J.U: En todo el país, el tránsito de alimentos estuvo liberado; entonces se trató de amoldar la situación productiva de la provincia sobre todo en el tema ganadero. Cuando comenzaron a tomarse decisiones desde el Gobierno Nacional había actividades que se estaban desarrollando por cuestiones biológicas y que por una cuestión vital no pueden detenerse, lo que se denomina por ejemplo pelada de ojos, desparasitaciones, vacunaciones.

La crisis económica será general para todas las actividades

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Un tratamiento sanitario no se puede postergar. Entonces fuimos adoptando los protocolos necesarios, al mismo tiempo en que las autoridades de la provincia adoptaban medidas en sintonía con Nación. Trabajamos mucho con los COE de los municipios para generar protocolos específicos. Algo parecido estamos a punto de resolver con las esquilas generales que empiezan a partir de agosto.

LOA: ¿Cómo se manejará el ingreso de las cuadrillas de esquiladores?

—J.U: En Santa Cruz, el 80 por ciento de personal de esquila viene de otras provincias; en el caso de las actividades que se venían desarrollando hasta ahora, eso se hace con personal propio de Santa Cruz. Debemos adoptar un grado de precaución mayor por el desplazamiento de esos trabajadores que lleguen. Por eso ya planteamos un protocolo específico que estamos a la espera de su aprobación por el Ministerio de Salud de la provincia.

—LOA: ¿En qué consiste ese protocolo?

—J.U: El modelo que proponemos es que cada grupo de esquila que ingrese a la provincia tenga que hacer una cuarentena obligatoria, y a partir de la hoja de ruta que lleven adelante habrá una cierta cantidad de cuidados estipulados por este protocolo.

Trabajamos mucho con los COE para generar protocolos específicos

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Ya hablamos con los actores involucrados para no poner en riesgo ni la salud de los santacruceños ni de los trabajadores rurales; también hablamos con entidades rurales y fundamentalmente lo discutimos con las cuadrillas de esquila, porque son ellos quienes cumplirán con las normativas.

—LOA: ¿Cómo van a realizar la cuarentena? ¿Quién se hará cargo?

—J.U: La idea es que no ingresen a las ciudades, evitar los ingresos. Vamos a determinar puntos específicos de llegada a la provincia, algo que se complicó en estos días con la situación de Chubut. Igualmente, tanto en Ramón Santos (Caleta Olivia) como en la zona de Perito Moreno, vamos a coordinar el ingreso y esa cuadrilla tendrá que hacer cuarentena en el primer establecimiento al que llegue. Nos parece que es posible.

 La esquila santacruceña, de las más prolíficas del país.
La esquila santacruceña, de las más prolíficas del país.

LOA: Son aproximadamente 350 trabajadores que llegarán.¿Cuántas estancias recorre cada cuadrilla?

—J.U: Cada cuadrilla está integrada entre 18 y 20 personas. Normalmente, cada grupo recorre entre 10 y 20 establecimiento según el tamaño de cada uno. Esa hoja de ruta que estará estipulada al momento de comenzar los trabajos nos permitirá hacer un seguimiento específico de cada uno de ellos.

—LOA: ¿Por qué no hay peones rurales santacruceños que hagan las esquilas generales?

—J.U: En Chubut es al revés, el 80 por ciento son trabajadores de esa provincia. En Santa Cruz es distinto, quizás por hechos y costumbres, tamaño de los establecimientos.

 Esquila en el escenario mayor del galpón.
Esquila en el escenario mayor del galpón.

—LOA: ¿Costos en salarios?

—J.U: Varios factores. Por ejemplo, la esquila de ojo se hizo con personal de Santa Cruz; ojalá tuviéramos más trabajadores de la esquila, pero no los tenemos y en este caso tienen que venir de afuera. Pero hay un hecho internacional que leímos en los diarios en estos días: España tuvo que contratar esquiladores de Uruguay en este contexto de pandemia.

La producción de lana es una economía regional y casi la única en la provincia

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No sé si está mal o bien, a lo mejor deberíamos tener más trabajadores propios para la esquila. En alguna época los tuvimos. No nos olvidemos que en los últimos 30 años, el stock ovino bajó de 5 millones de cabezas a 2,5 millones, en parte por una reducción del precio de la lana, y a nosotros nos afectó el Volcán Hudson.

—LOA: Eso también generó falta de oportunidades de trabajo.

J.U: La crisis económica será general para todas las actividades, ya sea por impedimentos de producción por las medidas de aislamiento o por falta de demanda internacional en algunos casos.

—¿Cuál ha sido el principal impacto para el sector, más allá de que se siguió con el trabajo de producción?

—El sistema productivo tiene que continuar, pero existe un efecto indirecto en todo esto: se frenaron las compras de lana. La lana de Santa Cruz, como la de todo el país, se vende una parte al mercado interno, pero mucha sale para la exportación, y la que se exporta tiene un alto valor agregado de lavado, peinado y tejeduría. Esta industria fue fuertemente afectada por el coronavirus porque los países compradores como China y los de la Unión Europea disminuyeron notablemente su presión de compra.

Nota aparte: lamentablemente nunca pudimos instalar en la provincia una industria de estas características. Al no poderse colocar la producción en el mercado internacional, la industria les paga a los productores un precio mucho menor o directamente les deja de comprar. Por eso estamos trabajando con el Ministerio de Economía de la provincia y con Agricultura de Nación algunas ideas para atenuar esta situación.

LOA: ¿Qué ideas se están barajando?

—Estamos buscando líneas de financiamiento a corto plazo, accesibles, para que se pueda hacer por ejemplo el trabajo de esquila que arrancará en breve. Hoy el costo de la esquila de un animal es de 100 pesos; hay productores de mayor escala que lo podrán afrontar y otros no tanto. Por eso estamos evaluando mecanismos de apoyo para los productores de menor escala. Financiar la esquila de 2,5 millones de cabezas es una cosa, y otra es atender a los que no tienen tanta capacidad.

El costo de la esquila de un animal es de 100 pesos

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LOA: ¿Es decir segmentar la asistencia, tal como se hizo con las retenciones a la lana?

—En el tema de las retenciones hubo una buena respuesta del Gobierno Nacional porque por primera vez se consideró a la producción de lana como una economía regional. No sólo no se aumentaron las retenciones para este sector, sino que en algunos casos se disminuyó.

Hubo un claro reconocimiento de Nación al entender que la producción de lana es una economía regional y casi la única en la provincia, porque nosotros tenemos la lana, la carne y en la producción agrícola, las cerezas, donde también hubo un tratamiento diferencial.

LOA: De todas maneras, producto de la caída de la demanda internacional, ese efecto redistributivo de la segmentación de retenciones se vio aplacado.

—J.U: Por un lado hay que pensar cómo se calcula el precio del dólar de exportación de la lana; se toma el valor del dólar menos las retenciones; si disminuyen las retenciones, mejora el valor del dólar.

Este no fue el problema, el tema es que el mercado no está. Las firmas compradoras están sobre stockeadas, muchos productores todavía no han vendido su cosecha anterior, no por una cuestión especulativa como a veces ocurre con otras producciones en el país, sino porque no hay mercado.

 Lanas MPM.
Lanas MPM.

LOA: ¿No surgió ningún proyecto a nivel país para que el stock de lana pudiera volcarse en una mayor proporción dentro del mercado interno?

—J.U: La capacidad industrial de la lana de la Argentina está atendida con un 20 por ciento de la producción. Por más que se vuelque toda lana hacia el mercado interno, la industria local no puede absorberla.

Es decir, no se arma una industria lanera nacional por una circunstancia, sino que debe darse con el tiempo. No veo posible que ese sobre stock pueda volcarse a la industria.

LOA: Un proyecto clave para potenciar el sector ganadero es la instalación de los silos para forraje. ¿En qué estado?

—J.U: No fue sencillo armar este proyecto ya que no había una experiencia similar en Santa Cruz para tener una capacidad de almacenaje a gran escala. Hubo un aporte económico del Gobierno Nacional en que los últimos 4 años (durante el gobierno macrista) se frenó hasta el final del anterior gobierno donde pudimos retomarlo. Ya se otorgó la licitación a la empresa Sansoni SA, que es la que montará los silos.

 Puerto Punta Quilla, donde se instalarán los silos de granos para alimentar el ganado de Santa Cruz.
Puerto Punta Quilla, donde se instalarán los silos de granos para alimentar el ganado de Santa Cruz.

El plazo de obra es, a partir del mes pasado que se hizo el pago del 50 por ciento, 120 días, o sea que para agosto o septiembre ya estaremos con la obra realizada. Los silos hay que construirlos. En el puerto de Punta Quilla, que es propiedad de la provincia, ya se pudo preparar el lugar.

LOA: ¿Cuál será la capacidad de almacenaje?

—J.U: 3.000 toneladas de granos.

LOA: ¿El proyecto original era 8.000 toneladas?

—J.U: No, 6.000. Ajustamos un poco los números. Estas 3.000 toneladas es lo que consume Santa Cruz de granos para forraje de la ganadería. Pero dejamos la posibilidad de hacerlo por escala. Es decir que si aumentase la demanda, el proyecto está pensando para incorporar nuevas estructuras y ampliar esa capacidad.

LOA: ¿Cuáles serán los beneficios económicos para el sector?

—J.U: Como este almacenaje está previsto que se transporte por barco, calculamos que podrá disminuirse el costo del flete entre un 40 y un 43 por ciento. Una bolsa de maíz que se carga en Bahía Blanca, puesta en Santa Cruz, tiene un componente (sobrecosto) del 40 por ciento de flete.

LOA: ¿Quién será el dueño de los granos?

—J.U: Lo que nosotros tenemos pensado hacer es una UTE (Unión Transitoria de Empresas), un trabajo en conjunto entre la provincia y el sector productivo, para que se involucren y sean ellos quienes manejen en conjunto con nosotros este tema. Hay tres dimensiones estratégicas detrás de este proyecto: la reducción del costo del flete, y la posibilidad de mejorar la producción de ganado bovino. En la provincia hay 120.000 cabezas de ganado bovino.

Actualmente, los terneros que deberían quedarse en la provincia son enviados a Chubut, allí se los termina de engordar con granos y vuelven a Santa Cruz para ser faenados o ya listos para venderse. También se podría potenciar la producción aviar y porcina.

LOA: ¿Cuándo debería estar funcionando plenamente este proyecto?

—J.U: La indicación precisa de la gobernadora fue tenerlo terminado durante esta temporada.

 

“EL ESTADO AL RESCATE”: ¿QUÉ OPINA RESPECTO A LA SITUACIÓN DE VICENTIN?

Javier De Urquiza fue secretario de Agricultura durante el primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner; participó del conflicto por las retenciones móviles (Resolución 125) desde un lugar central.

La oposición al Gobierno de Alberto Fernández pretende instalar un clima similar al de 2008 en relación a la expropiación de Vicentin.

LOA: ¿Cuál es su percepción?

J.U: No es la misma situación. En aquel momento, eso que se vendió como el anticampo incorporó el apoyo masivo de la sociedad.

El otro día veía algunas imágenes del banderazo por Vicentin y no es la misma situación. En aquel momento la soja valía 600 dólares, y se proyectaba que seguiría subiendo.

La retención móvil tal como se había fijado en la Resolución tenía un error técnico, porque no le ponía un techo al incremento de los derechos de exportación y eso generaba un problema en la comercialización. Mucha de la soja se comercializa antes de que el grano esté sembrado.

Entonces, esa proyección del mercado futuro traía un problema. Con lo de Vicentin veo una reacción política, nada más. Muchas de las acreencias que tiene la empresa se sumaron a esta manifestación. No se entiende muy bien.

—LOA: ¿Cómo debería resolverse la situación de la empresa?

J.U: Lo que tengo claro es que es una situación que hay que resolver, 1.800 millones de dólares de deuda con el BNA, deudas con productores y cooperativas; hay que darle una salida y está bien que intervenga el Gobierno. ¿El mecanismo?, el tiempo lo dirá.

La participación de YPF AGRO es válida, ya que hoy es un jugador importante en la actividad agropecuaria. Es un camino. Muchos de los acreedores son las cooperativas y ahí existe otro camino.

LOA: El sistema de comercialización de granos siempre está en discusión, forma parte de la línea política del peronismo. Después del conflicto de 2008 se hablaba del rol de las cooperativas como instrumento para desconcentrar la exportación de granos.

¿Qué decisiones políticas deberían implementarse para que la exportación no esté tan concentrada (10 empresas manejan el 90 por ciento de la exportación) y para que los productores reciban el precio pleno?

J.U: Esa es la pregunta. Es bueno y necesario que los productores reciban el precio pleno. ¿Lo va a recibir con un organismo estatal que intervenga en la comercialización? Nadie puede dejar de reconocer la importancia de las Juntas de Granos y Carnes, pero se llegó a un punto donde el sistema no era beneficioso para el mismo productor. Cuando uno compara con otros países, grandes productores de granos como Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, esos modelos dejaron de funcionar.

Y seguramente que esos productores necesitan tener el mejor precio. Me parece que por ese lado no se asegura el precio pleno. Donde sí hay que trabajar es en la formación de precios. Un componente es la retención, pero no es todo. Muchas veces las entidades agropecuarias tienen una concepción anti retención porque entienden que les quitan precio.

Pero en los 90 no había retenciones y muchísimos productores se fundieron. Creo que el Estado debe participar en la formación del precio y no sólo a través de la exportación.

UNA DISCUSIÓN CON LA PAMPA: ¿QUÉ PASA CON EL INGRESO DE RESES CON HUESO?

La Patagonia goza del estatus libre de aftosa sin vacunación; a la región no puede ingresar carne con hueso por arriba de la línea del Río Colorado. Pero el reclamo histórico de La Pampa es que sea modificada dicha barrera sanitaria.

LOA: ¿Cuánta carne ovina se produce en la provincia?

J.U: Santa Cruz tiene la característica de ser la principal productora de carne ovina del país. Y en consecuencia una mayor presencia industrial, especialmente en Río Gallegos. Por año se procesan aproximadamente 400.000 reses, entre corderos y adultos, y de ese producto, a diferencia de la lana, entre el 70 y 80 por ciento va al mercado interno y el 20 por ciento se exporta. Siempre trabajamos con el sector para ver qué se puede hacer para defender el hecho de ser la principal provincia de industria frigorífica ovina. De lo que se exporta algo va a Brasil y gran parte a Europa.

LOA: Continúa el pedido de La Pampa para que se permita el ingreso de reses con hueso a esta zona de la Patagonia. ¿Cuál es la situación?

J.U: Nuestro objetivo es defender el estatus sanitario que se estableció de la línea del Colorado para abajo, que nos permite tener los mercados internacionales que tenemos. Si nosotros no tuviéramos el estatus de zona libre de aftosa sin vacunación, el circuito de exportación hacia Europa se cortaría.

La Pampa no tiene aftosa, pero sí vacuna; al vacunar, hay presencia viral. Al haber presencia viral, hay riesgo de que aparezca la enfermedad.

Durante los últimos años de Gobierno también se abrió el mercado de China y Japón, ambos exigen que la producción se realice en situaciones sanitarias como la Patagonia. Mi posición personal es que las barreras sanitarias no tienen que achicarse sino ampliarse; o sea que deberíamos agregar nuevas zonas en el país libres de aftosa sin vacunación.

LOA: ¿Cómo se realizaría?

J.U: Con un trabajo serio del Senasa y con un compromiso fuerte de los productores. En este momento estamos muy bien sanitariamente, entonces podríamos hablar de este tema. ¿Se puede hacer? Sí, pero no es fácil, hay dificultades.

Hay que constatar que no haya riesgos sanitarios, hay una organización internacional OIE- que es la que determina la condición libre de aftosa sin vacunación. Nosotros estamos rodeados de países que tienen aftosa; el último fue en Brasil y siempre hay presencia en Paraguay. Debemos sostener el esfuerzo realizado con la barrera sanitaria de la Patagonia.

LOA: ¿Y la discusión con La Pampa en qué nivel está?

J.U: Cuando el otro día le preguntaron al presidente sobre esta situación y Alberto dijo que no debería haber barreras internas, fue una respuesta lógica del presidente a una pregunta constante de los pampeanos. Al explicar el porqué de esta situación se sobreentiende la necesidad de sostener esta condición de estatus sanitario.

CARNE DE GUANACO

—LOA: ¿Cómo avanza la producción de carne de guanaco?

J.U: Nos llevó un tiempo largo, cuatro años para alcanzar la situación actual. Hemos logrado las normativas nacionales, que se acepte la diferencia de la especie de guanaco de Santa Cruz, tenemos una muy buena experiencia del proceso de captura, encierre, traslado y faena. El año pasado procesamos 1.800 guanacos, en kilos habrán sido 20 por guanaco. Eso se consumió internamente.

Para este año pensábamos salir hacia afuera de la provincia, con grandes centros urbanos, ferias municipales, incluso propusimos su inclusión en el programa Argentina sin Hambre; para este año calculábamos un aprovechamiento de 30.000 animales. Pero la pandemia modificó el escenario

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