PIONEROS

¡Felices 95 años, Boby Sureda!

Un día como hoy pero de 1925 nació Roberto José Sureda, hijo de Ángel Sureda y Adelaida de Santo. Terminó la escuela primaria en Río gallegos y se recibió de perito mercantil en La Plata. Los recuerdos de un hombre de acá.

Por La Opinión Austral


Este miércoles cumplió 95 años el apreciado vecino Roberto José Sureda, que los festeja con mucha alegría junto a sus seres más queridos.

 

 

 

Hijo de un hogar pionero constituido por Ángel Sureda y Adelaida de Santo, “Boby” creció con sus hermanos Ángela Gerónima, María Antonia, Angel Arturo, Isabel Adelaida y Carlos Mario.

 

 

 

 

Habiendo terminado la escuela primaria en Río Gallegos, se recibió de Perito Mercantil en La Plata. Roberto acompañó a su padre en la actividad aduanera y marítima hasta 1958 en que falleció.

 

 

 

 

En 1956 se casó con Pilar Zaragoza y en 1961 nació su única hija: Claudia, madre de Robert Hungaski.

 

 

 

La población de Santa Cruz -recordemos- se hizo desde el mar con gran dependencia de Punta Arenas, que era el foco de la colonización.

Esa dependencia de los buques con los viejos lanchones dio lugar a la formación de una gran familia marítima, con más de 200 hombres que estaban permanentemente trabajando en el puerto.

 

 

 

 

 

“Boby” lo recuerda: “En los inviernos veíamos a los hombres de la playa metidos en el agua con sus botas de goma que llegaban hasta la cintura, desembarcando los bultos y hundiéndose en el pedregullo. Era un esfuerzo sobrehumano”.

 

 

 

 

Uno de los hechos que mejor recuerda “Boby” tuvo que ver con la entrada del buque “Iguazú” en septiembre de 1949.

 

 

 

 

Fue el primero en traer cargamento de rieles, durmientes y material ferroviario para la construcción del ramal ferro-industrial a Río Turbio.

 

 

 

 

 

El buque hacía su ingreso a la ría a la altura de Punta Loyola cuando se vio envuelto en una densa neblina. No tenía radar y quedó varado en mareas que iban decreciendo, por lo que se descargó sin riesgo para el buque.

 

 

 

 

 

Cada uno de estos viajes invertía dos horas hasta llegar al costado del buque. Allí estuvieron los Sureda.

 

 

Esta manera de vivir desde el mar continuó hasta 1950 cuando aparecen los buques remanentes de la Segunda Guerra Mundial, que modificaban los viejos modos de operación de los tradicionales porque aparecieron los buques que abrían su proa varados en seco y bajaban su mercadería.

 

 

 

 

Un sinnúmero de vivencias de toda una vida en “la playa” vienen a su memoria, compartiendo sólo algunas. ¡Feliz cumpleaños “Boby”!

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