ANTE LA PANDEMIA

La contención económica en números

Por Sebastián Premici


La pandemia puso sobre la mesa el estado de vulnerabilidad que profundizó el macrismo tras su paso por el Gobierno. Quien había reclamado ser juzgado por su lucha contra la pobreza, empujó a la precariedad social a 1,7 millón de personas y la mayoría del empleo creado fue informal o relaciones de dependencia escondidas detrás del monotributo. De los 8,3 millones de personas que recibieron el Ingreso Familiar de Emergencia en su primera etapa, casi 6 millones correspondía a trabajadores informales, monotributistas y trabajadoras de casas particulares. Alrededor del 40 por ciento de la población económicamente activa posee un empleo precario.

Como sostuvo Fernanda Raverta, el Estado Nacional no sólo tomó decisiones para cuidar a la población en términos sanitarios, sino también económicos. El impacto directo del IFE es una muestra de ello. ¿Qué habría pasado si el Gobierno Nacional no hubiera dispuesto este tipo de transferencias directas, sumado a los distintos bonos extraordinarios pagados a jubilades y beneficiades de la Asignación Universal por Hijo?

“El IFE es una de las medidas de trasferencias más grandes que se ha llevado a cabo en el marco de la pandemia. Según diversos ejercicios de simulación de escenarios posibles frente al shock que generaría el COVID 19, encontramos en el IFE una herramienta efectiva para contener la pobreza, indigencia y evitar que se amplíen las brechas de desigualdad".

Este texto forma parte de un informe de los Ministerio de Economía, Desarrollo Productivo y Trabajo que fue presentado por Raverta, el secretario de Política Económica, Haroldo Montagú y Mercedes D' Alessandro, directora nacional de Economía, Igualdad y Géneros, durante el anuncio del segundo pago del IFE que comenzará a concretarse a partir de mañana.

Los números de esa contención son contundentes. Teniendo en cuenta sólo las transferencias del IFE concretada entre abril y mayo, se evitó entre 5 y 6 puntos porcentuales de aumento de la pobreza. En el caso de la indigencia, el impacto varía entre 4 y 7 puntos porcentuales menos. Es decir, el IFE tiene el mismo impacto directo que la Asignación Universal por Hijo, pero con un universo mucho más amplio de beneficiaries. Por eso es válido pensar en la continuidad del IFE, una vez transcurrida la pandemia.

Si se tienen en cuenta todas las transferencias directas del Estado nacional que impactan de lleno en las familias argentinas AUH, Asignación por Embarazo, bono a les jubilades, más el IFE-, la contención es mucho mayor: se evita que la pobreza aumente entre 6 y 8 puntos porcentuales y 10 puntos de contención de la indigencia.

En concreto, la acción directa del Estado evita que entre 2,7 y 4,5 millones de personas caigan en la pobreza y la indigencia -de manera transitoria- como consecuencia de las restricciones económicas.

También se frena la brecha de la desigualdad. La AUH, la Asignación por Embarazo y la Tarjeta Alimentar cubren las necesidades del 61 por ciento de las personas que se ubican en el decil 1, es decir el 10 por ciento de la población con menores ingresos. Al sumar la IFE, se cubren las necesidades monetarias del 90 por ciento de este sector.

Según el informe oficial, durante el bimestre abril mayo, el Estado invirtió aproximadamente 118.000 millones de pesos para financiar todas las transferencias directas mencionadas, de las cuales el 68 por ciento fue captado por el 50 por ciento de la población con menores recursos.

La contención del Estado también llegó a les trabajadores formales, a través del Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), con un alcance de 2,5 millones de personas, los créditos a la tasa subsidiada, las transferencias directas a las provincias, entre otros. En total, se destinarán casi 800.000 millones de pesos, es decir el 2,5 por ciento del PBI

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