TRABAJO, HUMOR Y DEDICACIÓN

Arte callejero: la historia de Juan Pablo Taborda, de las esquinas al escenario

Sumando más de ocho años vinculado al arte callejero, el payaso “Pirulo” se gana la vida en Río Gallegos y tuvo su oportunidad bajo techo. Su historia, trayectoria y reflexiones compartidas en una tarde junto a La Opinión Austral.

Por Ian Grandón Soporsky


“El arte no es lo que ves, sino lo que hacés ver a los demás”, dijo alguna vez el pintor francés Edgar Degas. De eso se trata esta historia de Juan Pablo Taborda, dedicado -hace ocho años- al arte callejero. Uno, de tantos por Río Gallegos, que incluye dedicación y vocación para desde un simple rojo en el semáforo- ofrecer una propuesta artística en veinticuatro segundos.

 

Aunque las esquinas en compañía de los semáforos sólo se tratan de un sitio pasajero para un riogalleguense que viajó por el mundo creciendo con su arte. Con nariz de payaso y vestimenta acorde mientras esperaba que termine la luz verde- se tomaba un tiempo para responder nuestras inquietudes. “Se disfruta muchísimo, para mí es un placer”, comenzó Juampa en diálogo con La Opinión Austral.

 

Sonriente, enérgico y ansioso por la tarde que se le venía (una nueva presentación del Circo “Bajo Cero”), Taborda contó que hace un largo tiempo sus días atraviesan la búsqueda de mejorar y ofrecer más, creada en función del entrenamiento y la curiosidad: “Hice malabares y siempre trato de aprender de cada compañero que me voy cruzando”. El nacido en esta capital cuenta con una herramienta fundamental para integrar esta comunidad: la simpatía.

 

Aunque no sólo han sido semáforos y presentaciones en sitios públicos en la vida de Juan Pablo, también debemos referirnos a él como un competidor. Es que, por tres años consecutivos -de 2018 a 2020- participó de certámenes internacionales de monociclo representando a Argentina en Ecuador, Colombia y la última edición en Chile, previa a la pandemia. “Se trata de algo aparte del circo, en otros lugares es reconocido como un deporte extremo”, agregó.

 

Ha recorrido cientos de lugares y se anima a asegurar que seguramente le quedarán otros tantos por visitar: “Hemos estado trabajando en muchas ciudades. Por lo general, cuando viajo, hacemos presentaciones en las plazas. Si no hay mucha convocatoria de gente, nos movemos hacia algún espacio en los semáforos”.

 

Algo apurado, a tan sólo noventa minutos de su nueva presentación en el Teatro Municipal “Héctor Marinero”, el artista se refirió al público local: “La gente se porta y es muy copada, si no pueden ayudar con una moneda te devuelven un aplauso o una sonrisa. A veces está el que nos mira mal, pero por prejuicio quizás”.

 

Las tablas

 

En el escenario del municipio loca, un buen número de familias en su mayoría en compañía de niños y niñas- comenzó a sentarse a poco tiempo del inicio de una nueva función del Circo “Bajo Cero”. Las luces bajaron, el telón se abrió y el show dio su puntapié. En escena, aparecieron Pirulo (Juan Pablo) con la compañía de Pelita y Antoni, estos últimos dos invitados oriundos de Caleta Olivia.

 

Un trío de malabares, acrobacia y humor se congenió para ofrecer una tarde diferente para los más pequeños dentro de un contexto tan particular. “Me sorprendió mucho y me gusta que sigan pensando en los chicos, más ahora que empieza a complicarse el clima. Está bárbaro este tipo de propuestas, poder disfrutar de espectáculos y cuidándonos”, comentó Jessica, una de las presentes junto a su pequeña.

 

“Es la primera vez en un espacio como este. Es una felicidad, hemos ido detrás de conseguir otro tipo de lugares, pero las respuestas fueron negativas. Rafael (Castillo) nos invitó y uno siempre está dispuesto a dar lo mejor”, expresó Juan Pablo contando la invitación por parte del director del teatro. Del mismo modo, anticipó que habrá en agenda más participaciones de este tipo: “Va a haber más funciones. Intentaremos llegar a las plazas, tengo mi proyecto con bici y carro para girar por la ciudad con nuestros actos”.

 

El techo del “Héctor Marinero” recibió y retribuyó a este laburante de Río Gallegos. Justamente, la ciudad suma hoy más de 25 artistas callejeros que -con lluvia, sol, frío y viento- no le dan la espalda al arte en las calles. Una “familia” de artistas que lo hace a partir de la simpatía y el carisma que transmiten, porque de eso se trata. “Entre nosotros, el ambiente siempre es de buena onda. Aprendiendo del otro, enseñando cada uno lo que sabe”, cerró Taborda.

 

 

En la actualidad, el número extraoficial suma 25 artistas callejeros en esta capital.

 

 


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