EL VALOR DE ESTAR TODOS JUNTOS

La organización social en el cuidado del ambiente

El rol de las organizaciones no gubernamentales en generar conciencia. Cambios en las comunidades que repercuten positivamente en el planeta.

Por La Opinión Austral


Las problemáticas ambientales han generado autocríticas importantes, tanto en el ámbito nacional como internacional, teniendo en cuenta que estos asuntos no ocupaban un lugar diferenciado dentro de la agenda pública, sino que fueron tomando importancia en la medida en que se asociaban con el desarrollo social y la salud.

 

El año pasado conocimos mundialmente a Greta Thunberg, quien se volvió un ícono del cambio climático. Hoy vemos en todo el mundo el movimiento “Fridays For Future” (“Viernes por el Futuro”). Ella, como tantos otros no conocidos, son agentes de cambio, que regalan sus saberes, su tiempo y hasta su vida, para proteger aquello que no tiene voz.

 

Antes de profundizar en el papel de las ONG en la sociedad, conviene aclarar qué se entiende por este tipo de organizaciones. Las siglas Organización No Gubernamental engloban a aquellas entidades que son independientes de la administración pública, cumplen fines sociales y humanitarios, y además no tienen ánimo de lucro.

 

Independientemente de su ámbito de actuación y de su forma jurídica, las ONG enfocan su actividad en conseguir cambios positivos en familias, comunidades o sobre el planeta. Ya que su fin no es ganar dinero, sino un mundo mejor en el que se garanticen los derechos de todas las personas.

 

Cuidar el ambiente nos corresponde a todos los ciudadanos, entendiendo que somos parte del mismo. Y que protegerlo va más allá de cuidar de animales o plantas, es conservar el bienestar de las generaciones futuras y de nuestro planeta.

 

El pensamiento crítico, buscar la propuesta de cambio, la importancia de nuevos actores, la exigencia de políticas públicas, ese es rol de las organizaciones sociales, poner en agenda buenas prácticas ambientales, compartiendo con otros sus saberes del cuidado del ambiente, desde la educación ambiental no formal, el reciclado o la organización de eventos de limpieza. Las organizaciones se han puesto en el mapa, tanto para los vecinos, como para los gobiernos.

En sociedades latinoamericanas, las organizaciones civiles enfrentan la escasez de recursos para realizar su trabajo, problemas sociales que se repiten ocupan la mayor atención de la sociedad, la complejidad creciente de los asuntos ambientales y en algunos casos una serie de normas y marcos legales inadecuados. Estos factores en conjunto pueden limitar sus capacidades, el avance y logro de sus acciones; sin embargo, en las últimas décadas hay estudios que apoyan la creación de relaciones con organizaciones como una estrategia a través de la cual los grupos civiles pueden consolidar su presencia, adaptarse a los cambios externos, aumentar su influencia política, respaldar sus objetivos y aliviar la escasez de recursos.

Los ciudadanos conjuntamente con el sector privado y el estado interactúan y concurren en un mismo territorio, con sus valores, intereses y expectativas respecto al ambiente. De tal manera la sociedad se moviliza a través de individuos y grupos organizados ante situaciones que conllevan riesgos para el ambiente, buscando continuamente la creación de alianzas, aprendiendo a escuchar, respetar la opinión y el punto de vista del otro, entendiendo que el cuidado del planeta y el cambio de paradigma es posible siempre y cuando se pueda poner en marcha la colaboración y participación de toda la sociedad.

 

Si hacemos memoria en jardín de infantes nos enseñan a reutilizar materiales, a germinar semillas, a observar nuestro entorno mientras jugamos a las escondidas y por más que se intente razonarlo, no es posible llegar al momento de nuestro crecimiento, en que nos deja de importar la acción de arrojar un papel a la calle o una colilla de cigarro. No nos damos cuenta que aquella persona que dice “es un papel” se convierte en millones en el mundo que accionan de la misma manera.

 

Acciones Verdes nos invita a ser niños nuevamente, a hacer de la vida una aventura, donde la misión diaria sea “Dejar el mundo mejor de como lo encontramos”, como dijo Robert Baden Powell, fundador de Movimiento Scout.

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