ESPECIAL 6 MESES DE CUARENTENA

Las medidas que acompañaron la nueva normalidad que vivimos

Desde la cuarentena total hasta las políticas para cuidar a los trabajadores, pasando por las decisiones para atender la contingencia y evitar la circulación del virus. Qué pasó entre marzo y septiembre en Santa Cruz y el país.

Por La Opinión Austral


Hace ciento ochenta y ocho días los santacruceños conocían elprimer registro de un caso de coronavirus en la provincia, que llegó a El Calafate de la mano de un contingente de veinticuatro turistas franceses.

Este primer caso se multiplicó dejando a la villa turística sumida en una fuerte crisis. El lugar que vive del turismo había tenido que encerrarse en una muralla invisible para evitar más contagios. Las persianas se bajaron durante meses.

Fue el diecisiete de marzo y el Gobierno de Santa Cruz reaccionó de inmediato. En horas de la tarde-noche, Alicia Kirchner firmó un decreto que dispensaba a los trabajadores de la Administración Pública, de tener que acudir a sus puestos de trabajo si por caso eran grupo de riesgo. El decreto 286 tuvo vigencia hasta el último día de ese mes.

Tres días más tarde, el presidente Alberto Fernández haría un anuncio que va a quedar registrado en la memoria.

La cuarentena total significaba que nadie debía salir de su casa si no era necesario, que las plazas y lugares donde habitualmente transitamos para disfrutar el aire libre ahora estaban prohibidos.

Significaba además que sólo podían trabajar quienes se desempeñaran en lugares esenciales, como la salud, ferreterías, supermercados y mercados de cercanía, farmacias.

“El primer deber de un gobernante es garantizar cuidar la salud y la integridad física de los habitantes. Si nos quedamos en casa, nos preservamos todos”, definió. El texto del DNU publicado en el Boletín Oficial entró en vigencia rigurosamente a la cero hora y las calles quedaron completamente vacías.

Algo que estableció el decreto fue que la obra pública, como uno de los motores de la economía y las industrias, siguiera funcionando.

Para el caso de esta provincia, los intendentes firmaron convenios con Enhosa, para obras sanitarias, se avanzó después de los años de virtual paralización de Cambiemos.

Antes de que el virus sea declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud, comenzó el desabastecimiento de barbijos en las farmacias, y el abuso de los comerciantes con los precios del alcohol en gel.

Durante los días y semanas que siguieron a la oficialización de la cuarentena, hubo discusión en torno a si usar tapaboca, dónde usarlo, si debía el Estado regular su obligatoriedad.

 

Hoy se cumplen 188 días desde que se registró el primer caso positivo en Santa Cruz.

Debieron transcurrir meses hasta que esa tela sostenida por las orejas fuese parte definitivamente de nuestra indumentaria diaria al punto de que hoy, ver a alguien que no lo lleva, nos causa rechazo.

Las semanas que siguieron, y cuando todavía no había mil contagios en el país, al DNU,las Fuerzas de Seguridad se apoderaron de las calles. Esta es una imagen que nadie hubiese querido, pero resultó ser eficaz cuando lo que se necesitaba era garantizar que no hubiese circulación de personas y, por lo tanto, del virus.

Comenzaron entre abril y mayo fuertes reclamos de parte de los trabajadores precarizados. Aquellos que hacían changas, y no tienen un sueldo fijo, en blanco, a fin de mes.

Para ellos, el Gobierno Nacional tuvo que buscar medidas urgentes, y nació el Ingreso Familiar de Emergencia, que fijó el pago de diez mil pesos para personas en situación de precarización laboral, destinado a compensar a los sectores más vulnerables de las consecuencias económicas de la cuarentena dispuesta por la emergencia sanitaria creada por el coronavirus. Aunque iba a ser sólo para el mes de abril, se lo tuvo que prorrogar.

 Incluso disfrutar del aire libre con barbijo ya no es posible en algunas localidades.
Incluso disfrutar del aire libre con barbijo ya no es posible en algunas localidades.

A todo esto, los gobernadores y gobernadora estaban siendo parte de la discusión. Previo a cada prórroga del aislamiento, se los consultaba en rondas virtuales en las que cada distrito ponía sobre la mesa su situación epidemiológica y manifestaba la necesidad de contar con mayores recursos.

Así fue que, ya antes de que finalizara marzo, habían resuelto destinar seiscientos millones de pesos en ayuda para las provincias.

El Gobierno Nacional, a través del Ministerio del Interior, comenzó a girar los primeros fondos para ayudar a paliar los efectos de la pandemia de Covid-19. El envío se hizo en dos tramos, que sirvieron para que cada distrito fortaleciera su sistema de salud público.

“Es fundamental coordinar acciones y asistencia con las provincias y municipios para dar respuestas a todos los argentinos. El sistema de salud debe fortalecerse en todo el país, y por eso también trabajamos para disponer en toda la Argentina de camas tanto hospitalarias como no hospitalarias para garantizar respuestas ante esta pandemia”, dijo por entonces el ministro de Interior, Eduardo Wado De Pedro.

Más tarde llegaría el Fondo Fiduciario de las Provincias, que en Santa Cruz se coparticipó a todos los municipios, y otras medidas específicas que tuvieron que ver con la realidad de Santa Cruz.

En este punto, tal como informó La Opinión Austral, Alicia Kirchner fue una de las voceras en torno al reclamo por la restitución del barril criollo, es decir el diferencial en el valor del crudo para que las petroleras hicieran esfuerzos por revertir la curva de desinversión.

Frente a la abrupta caída del precio internacional, el valor se fijó en cuarenta y cinco dólares, sin embargo, no fue de mucha ayuda en un escenario tan volátil como el actual.

 Comerciantes, marchas y contramarchas para el sector
Comerciantes, marchas y contramarchas para el sector

En el mes de junio, el presidente puso en cabeza de los gobernadores la decisión sobre cómo transitar el aislamiento.

Así fue que enSanta Cruz se pasó del aislamiento obligatorio al distanciamiento social, y se permitió que las personas pudieran salir y tener reuniones sociales de hasta diez personas.

Para entonces, los casos habían mermado, la gente se relajó y para la mitad de julio, un brote de escalas trágicas desembarcó en Río Gallegos.

Los reportes del Ministerio de Salud dirían luego que los contagios sucedieron hacia el interior de las casas, por comportamientos en los que se habían dejado de lado y por completo las pautas de cuidado personal. No hubo distancia social.

Aun así, ese brote parece tener responsables. Antes del catorce de julio, día en el que comenzó la noche en la capital santacruceña, cuatro trabajadores de la empresa de telefonía Movistar llegaron desde Buenos Aires, sin que se les hiciera hacer cuarentena.

Fallaron los controles. Estas personas estuvieron varios días haciendo su tarea y yendo a varios lugares comunes. Tenían Covid.

 

“Santa Cruz Protege” entre las medidas más destacadas durante la pandemia.

El Decreto 890 firmado por Alicia Kirchner puso nuevamente a Río Gallegos en aislamiento. Los casos siguieron y, en agosto, la gobernadora firmó otro decreto que endureció la circulación en otras cuatro localidades. El virus se expande.

Con la marcha atrás, el sector comercial tiró la toalla. Muchos comercios cerraron y otros decidieron organizarse en protestas para reabrir.

Durante el distanciamiento social se había permitido la atención al público en locales comerciales y de servicios, incluso bares y restaurantes que, de un día para el otro, debieron volver a cerrar.

Algo a tener en cuenta es que, según datos de la Federación Económica de Santa Cruz, alrededor delcincuenta por ciento de las empresas accedieron al ATP, un programa creado por el Gobierno Nacional para ayudar a las empresas a pagar salarios. Sin embargo, esto sólo regía para ciudades que estuviesen en cuarentena estricta.

Con el distanciamiento en la provincia, estas empresas ya no podían acceder al beneficio, y sólo podían valerse de sus ventas. Al retroceder de fase, ya ni eso.

Entonces la provincia creó “Santa Cruz Protege” con un paquete de medidas que van desde el pago de alquiler hasta ayuda para el pago de sueldos, denominado ATC, asistencia al trabajador de comercio.

Santa Cruz Protege es la medida más fuerte. Incluso, son escasas las provincias que pudieron replicar un modelo de asistencia al sector privado. Pero también hubo otras políticas públicas que surgieron para mitigar los efectos de la pandemia.

 Primera reunión de gabinete luego del decreto de aislamiento. Alicia y su equipo coordinan cómo seguir.
Primera reunión de gabinete luego del decreto de aislamiento. Alicia y su equipo coordinan cómo seguir.

En paralelo, las paritarias continuaron abiertas, aunque en versión Zoom, cerrando acuerdos en la Administración Central y Docente, al tiempo que los municipios avanzaron en esa metodología, incluida Río Gallegos, que todavía no logra acuerdo.

En Santa Cruz se declararon las emergencias económica, la social y la sanitaria, previamente se habían reasignado las partidas presupuestarias para fortalecer al Ministerio de Desarrollo Social, entendiendo que lo más urgente era atender a quienes quedaron a la intemperie por no poder trabajar durante la pandemia.

Otras medidas estuvieron vinculadas a la articulación, desde la creación del 107, la atención de personas con sintomatología, el programa Detectar con puerta a puerta o del voluntariado que hoy está trabajando en la emergencia.

En definitiva, existieron y existen medidas que fueron trazando la ruta del virus en Santa Cruz y el país. Pero, más allá de sus alcances en términos de protección de empleo y de procurar que el sistema público de salud pueda atender a todos por igual, lo cierto es que cada uno en su individualidad debió adoptar otras medidas para cuidarse y cuidar a los demás

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