ESTANCIA COY AIKE

Legado e innovación, un “sazonado” equilibrado para la producción ovina

El recorrido por los establecimientos ganaderos de Santa Cruz, otorgan sorpresas. Coy Aike, fundada hace más de 120 años, encara la ganadería con genética Corriedale, Merino y Dohne merino. Desafíos de la producción ovina, tranqueras adentro y afuera.

Por Juan I. Martínez Dodda


“Somos los primeros que cuidamos el medio ambiente y a los animales, hacemos una ganadería sustentable, nos falta abrirla más y mostrarla, uno de los desafíos es aggiornarnos a este nuevo mundo de redes sociales para mostrar lo que hacemos”, expresó a Santa Cruz Produce, Rodrigo García Patella.

El hombre es el administrador de la estancia Coy Aike, un campo de 95.100 hectáreas ubicadas a 80 kilómetros de Río Gallegos, por la Ruta Nacional 3, sobre la margen sur del río Coyle. Una estancia con mucha historia que ha sabido forjar su presente y tiene gran futuro.

Coy Aike fue fundada a mediados de 1897. El primer arreo se hizo desde Río Negro e insumió un año. Luego de algunos cambios en la administración, desde 2010 tiene los administradores actuales. Fue allí cuando se incorporó García Patella.

 

 

“Lo que había en genética era bueno, con planteles antiguos Corriedale y Merino, pero nos planteamos que había que buscar la excelencia y sobre todo medir, tener más información para tomar mejores decisiones de selección”, contó el administrador, para quien, como ingeniero agrónomo, “lo técnico es fundamental”.

“Hay cosas que no podemos manejar, como la rigurosidad del clima, pero sí podemos ganar pequeñas batallas para ser más eficientes, bajar costos y ser más rentables”, apuntó García Patella, que se autodefine como “un fanático del trabajo”.

La idea es que la selección de los mejores ejemplares sea a partir de datos, productividad y calidad, no porque “un animal sea más lindo”.

Tres razas

Coy Aike trabaja planteles puros. Tanto Merino como Corriedale. Hacen su selección, en base a datos, a partir de los requisitos de cada asociación. En 2014 compraron un plantel de la raza Dohne merino y empezaron un proceso de transferencias embrionarias. En el proceso se incorporó al INTA.

Para los fanáticos de una u otra raza, esta idea de tener un poco de cada una puede parecer alocado. García Patella tiene su explicación: “Creemos que cada raza tiene su virtud, por eso creemos en esta diversificación, me siento orgulloso de manejar varias razas y no sólo en un plantel elite de cabaña, porque bajamos todo esto a lo productivo”.

Actualmente tienen 6.000 ovejas Corriedale, 12.000 Merino y 4.000 Dohne merino. Como en un equipo, cada cual atiende su juego, cada una es “buena” en distintas situaciones. Así lo explica García Patella.

 

 Rodrigo García Patella junto a su familia en Coy Aike.
Rodrigo García Patella junto a su familia en Coy Aike.

Corriedale es una raza de doble propósito rústica, que nos permite mantener el stock aún con años secos o fríos como el 2020, porque son campos difíciles, que han sufrido el sobrepastoreo, más que nada por la superpoblación de guanacos que se ha dado los últimos años, porque nosotros tenemos calculadas entre 5 y 7 hectáreas para cada oveja, una carga animal holgada, pero lo del guanaco nos ha complicado”.

 

La gran población de guanacos sigue siendo una preocupación para los ganaderos

En lo que respecta a Poll merino, su fortaleza es que “sigue entregando lana de calidad aún en condiciones adversas, es una raza por excelencia lanera”.

Finalmente, Dohne merino, la raza desarrollada por el departamento de Agricultura de Sudáfrica en 1939, con menos historia en la estancia y en Argentina (la introdujo INTA en 2005), según García Patella está construyendo un gran futuro: “Son excelentes madres, buena res carnicera pero también lana fina de calidad”.

“Nos gusta el desafío, sentimos que comercialmente va a ocupar su lugar, pero hay que esperarla”.

 

Panorama ovino

“Creo que la producción ovina está en un buen lugar, y para nosotros, los patagónicos, es un monocultivo, tenemos, a la fuerza, que seguir empujando la actividad, tenemos una excelente sanidad y una producción de calidad en un ambiente que el mundo respeta y busca”, resumió García Patella.

Entre los temas por resolver, tranqueras afuera, puso el acento en lo ambiental y en el tema “guanacos”. “Tendríamos que hacernos escuchar un poco más en temas como el del guanaco, hay que trabajar en conjunto”, expuso.

Planteando “poner sobre la mesa datos técnicos de cómo se puede producir y mostrar cómo lo hacemos”. Las certificaciones, en parte, son para eso. Pero todavía falta y mucho.

García Patella ponderó la actividad ovina como generadora de trabajo en la región, junto con la minería, el petróleo y el turismo.

 

Podemos ganar pequeñas batallas para ser más eficientes

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“Muchas familias dependen del oro blanco, muchos pueblos han crecido o han desaparecido según cómo le iba a la producción de lana, y esto hay que valorarlo, hay 150 años de historia productiva detrás, el desafío es continuar ese legado”, dijo.

Como un plato bien sazonado, Coy Aike es una amalgama perfecta entre historia y legado, futuro e innovación. “Nos gusta estar a la vanguardia, me apasiona lo nuevo, saber que tenemos todo para el momento en que se pueda dar otro salto”, cerró García Patella.


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