CHARLA EN EL CLUB DEL PETRÓLEO

Video. Para apalancar inversiones se requiere una relación de precios más previsible

La diferencia entre precios de exportación y los que están promediando en el mercado interno petrolero fue uno de los indicadores evaluados por el consultor Nicolás Arceo durante una conferencia abierta organizada por el Club del Petróleo.

Por Raúl Figueroa


Por Raúl Figueroa

“No se va a lograr el objetivo de promover inversiones hasta que no haya un marco regulatorio con mecanismos taxativos para fijar los precios internos y los saldos exportables”. La definición fue brindada por Nicolás Arceo, de la consultora Economía y Energía, durante la conferencia “Perspectivas para el sector energético 2022”, organizada por Energy Forum junto al Club del Petróleo.

El especialista hizo referencia a un problema que fue advertido por Santa Cruz Produce en una edición anterior, al reflejar el modo en que los precios internos del petróleo están en una brecha creciente con los internacionales, la cual supera la diferencia que podría generarse por las retenciones a la exportación.

“Desde 2018 hubo distintas medidas en el país para desanclar los precios internos en relación a los externos, como las retenciones a la exportación, acuerdos de precios entre refinadores y productores, congelamiento del precio del gas en boca de pozo -enumeró-, o fijación de precios estacionales para la energía eléctrica. Y si bien, en el marco de la apreciación del tipo de cambio real en 2021, se inició un proceso de recuperación de los precios de los combustibles en dólares, en el mercado interno las tarifas en dólares de la energía eléctrica como del gas natural mantuvieron una tendencia descendente”.

Ese retraso de tarifas, sumado a la necesidad de programas de incentivo para incrementar la producción de gas y el incremento de precios internacionales, tanto en gas como en petróleo, determinó para este año un incremento en el nivel de los subsidios, que el analista estimó cerrarán en unos 8.400 millones de dólares.

Generar exportaciones

Arceo advirtió que hoy la proyección del sector energético está dada por las posibilidades de generar divisas a través de la exportación de la producción adicional que el país pueda generar, ya que la balanza comercial energética está prácticamente equilibrada desde 2019 en adelante.

“Hoy la relevancia de la producción hidrocarburífera está mucho más en la cantidad de exportaciones incrementales que pueda generar en la próxima década que por los volúmenes de importación que se puedan sustituir”, expresó.

Y en ese marco, advirtió que las proyecciones para recuperar la producción de petróleo en el país tienen una limitación a partir de la diferencia que hay entre los precios internos y los del mercado externo.

“Desde fines del año pasado, cuando empezó a subir la cotización internacional (tendencia que se mantuvo a lo largo de 2021), se comenzó a reflejar un desacople creciente entre precio internacional y local”. Y ejemplificó que en el mes de junio, “en el mercado local el barril promedió los USD 56, cuando el Brent promediaba los USD 73 por barril, una brecha de casi 17 dólares”.

Hoy la relevancia de la producción está dada en el nivel de exportación que pueda generar

Ante esto, se señaló que la diferencia entre precios externos del crudo y los que se aplican en el mercado interno se debe al sostenimiento de los valores de las naftas y el gasoil hasta fin de año. Pero, según la exposición de Arceo, para apalancar nuevas inversiones, capaces de generar saldos exportables de petróleo, se requiere una relación de precios internos y externos más previsible”.

“Históricamente el desacople de precio local y el de exportación se determinaba por la alícuota de las retenciones sobre la exportación, para evitar diferencias sustantivas entre los precios percibidos por el abastecimiento del mercado local y el externo -reconoció-. Sin embargo, en la situación actual, donde el precio del crudo local es determinado por acuerdos entre productores y refinadores, por llamarlo de alguna manera, crea un efecto Puerta 12”, indicó, en referencia a una saturación en las vías de salida, impidiendo la fluidez de esa producción.

Y volvió al ejemplo de junio. Los productores que lograron exportar “percibieron en promedio USD 65 por barril, mientras que los que vendieron al mercado interno recibieron USD 56. Este mecanismo de asignación de volúmenes entre mercado local y externo no es sostenible en el largo plazo: estos acuerdos pueden servir en un plazo acotado, mientras el crudo local converge hacia su paridad de exportación”.

Para Arceo, el impulso a un nuevo sistema de incentivos a la exportación de petróleo, en un mercado en el que 85% de la producción actual se dirige al abastecimiento interno, “no va a lograr un incremento sustancial de los niveles de inversión hasta que no se conforme un nuevo marco regulatorio que establezca mecanismos taxativos en la determinación de los precios de los combustibles en el mercado local, así como las condiciones que regulan la exportación de los excedentes. Para lograr un salto sustantivo en los niveles de inversión, Argentina debe avanzar en algún mecanismo de determinación de precios locales del crudo”, redundó.

Abaratamiento temporal

En esa línea de análisis, Arceo indicó que el desacople entre precios locales de la energía y los precios internacionales se origina en la fuerte depreciación de la moneda, lo que deriva a su vez en una pérdida del poder adquisitivo. Así, aunque en dólares los precios de la electricidad, el gas o los combustibles no tengan variaciones en alza o incluso reflejen contracciones, la erosión de los ingresos familiares deriva en una obvia disminución en la capacidad de compra.

Este mismo proceso se evidencia al analizar la evolución de los precios en surtidor -graficó-. Mientras que en dólares los precios en surtidor en junio 2021 estaban un 8% por debajo del promedio de la última década, cuando lo comparamos contra el poder adquisitivo local en pesos constantes, el precio en surtidor resulta un 13% más alto que el promedio de la última década. Claramente, la depreciación de la moneda determina que no sean comparables en el largo plazo los valores en surtidor: 1,40 dólar por litro de hoy no es comparable con 1,40 dólar por litro en 2014, porque la de hoy es una economía con un tipo de cambio sensiblemente más depreciado”, algo que se viene dando a partir de 2018.

Todos estos factores, concluyó, van a condicionar la política energética de los próximos años, por lo que consideró que el fenómeno no es de corto plazo, “hasta que la Argentina pueda acceder a un tipo de cambio real, más apreciado”.

Y si bien admitió que una estrategia de corto plazo para abaratar los costos de los combustibles en el mercado local se puede traducir, “más tarde o más temprano, en menores inversiones y un aumento de las importaciones”, tras 4 años de recesión y con los actuales indicadores sociales “difícilmente se logre una recuperación significativa de precios de productos energéticos en dólares en el mercado local en el futuro cercano”.

El sector energético es el único capaz de lograr un aumento significativo de exportaciones

Al exponer las conclusiones de su conferencia, el consultor expresó que entre los desafíos del sector energético se cuenta “lograr un incremento sustantivo de los niveles de inversión que permita potenciar los niveles de producción”, en tanto que “el sector energético es el único en la economía argentina capaz de lograr un aumento significativo de las exportaciones en el mediano plazo”.

Finalmente, advirtió que “la estabilización de la macroeconomía local y la segmentación tarifaria resultará determinante en la evolución del sector en el corto plazo”

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