“LA PANDEMIA ME CORTÓ LAS PIERNAS”

Red solidaria: la apoyaron cuando estuvo mal y ahora puso un ropero comunitario

Tayhana Ochoa tiene 36 años y vive con sus seis hijos en el barrio Bicentenario. En abril, La Opinión Austral daba a conocer su historia y la necesidad que estaba atravesando. Hoy, gracias a la ayuda que recibió, unió a más mujeres y juntas crearon "Río Gallegos Solidario".

Por La Opinión Austral


Tayhana Ochoa tiene 36 años y seis hijos, Braian de 15, Brenda de 14, Micaela de 9, Geremías de 7, Benjamín de 5 y la más pequeña, Valentina de 3, todos riogalleguenses.

La vecina del barrio Bicentenario dio a conocer su situación en el mes de abril, cuando estaba atravesando un mal momento económico y pidió ayuda a la comunidad.

Hasta marzo, Tayhana trabajaba realizando planchados y limpieza en casas de familias, pero el aislamiento y la pandemia “frenaron todo”.

Cuando expuso su historia, muchos vecinos la ayudaron a reponerse y hoy, pese a seguir en una situación complicada, decidió tomar la misma iniciativa y ayudar a otros.

Junto a sus compañeras Anabela Arévalo, Cindi Luque, Érica Solís, Adriana Navarro, Selva Cárdenas y Mirta Peralta, dan “una mano” a quienes más lo necesitan.

Juntas, con la colaboración de Cristian Rúa y José Millacahuin, crearon “Río Gallegos Solidario” para tratar de llegar a la mayor cantidad de familias posible.

La iniciativa

“A través de las redes, pedí ropa para que me donaran y mercadería ya que estoy sola con mis niños. Como fueron tantas las donaciones que me hicieron, decidí ayudar a otros”, relató a La Opinión Austral.

“La ayuda fue creciendo, así que nos juntamos con las chicas y dijimos hagamos algo”, describió. Así, tanto Tayhana como las demás vecinas, todas de distintos barrios, comenzaron a poner “manos a la obra” e hicieron campañas para juntar ropa y mercadería.

Abarcan desde los barrios periféricos, como el Gaucho Rivero y el barrio 240, por mencionar algunos.

“Gracias a Dios, sigue creciendo la solidaridad. Nos unimos y se formó esto que se llama Río Gallegos Solidario. Sólo en el Bicentenario empezamos hace un par de meses y ayudamos a unas 30 familias con ropa y mercadería”, agregó.

Yo hacía cosas para vender, pero se me vino todo abajo y entiendo la necesidad

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La vecina contó que lo que más les cuesta juntar es mercadería: “Sale todo de nuestros bolsillos. Hacemos rifas solidarias, por ejemplo, alguna pone una torta, otra que vende productos pone un perfume y así, con eso vendemos los números y con lo recaudado compramos mercadería para hacerles llegar a las familias que lo necesitan”.

En paralelo, organizan el Día de la Niñez y buscan juntar juguetes para llegar a varios barrios. “Siempre lo que más nos cuesta es la mercadería para armar los bolsones. Pero ahora, de a poquito entre cada una, la vamos llevando”, explicó.

 

Contó que ninguna de ellas tiene trabajo y la mayoría son madres solteras. “Así que creo que, como muchas veces estuvimos necesitando, vemos y sabemos que muchos vecinos la pasan mal”, detalló.

Para organizarse, cada una de ellas trata de cubrir un sector barrial. “Lamentablemente se ven muchas necesidades, cuando hice la publicación en el mes de abril estaba muy mal económicamente, ni comprar mercadería podía. Con la pandemia me cortaron las piernas porque yo hacía cosas para vender igual, pero se me vino todo abajo y por eso entiendo la necesidad que pasan los vecinos, eso fue lo que nos llevó a seguir adelante”, relató para finalizar.

Para colaborar con el grupo de vecinas, pueden hacerlo al (2966) 15-563457.

Su historia previa

En abril, la vecina del barrio Bicentenario confesó que realizó la publicación en Facebook con miedo “a que me saquen a mis hijos”.

En ese momento relató: “Pero ya no puedo seguir así y no puedo darles mejor calidad de vida”. Si bien cuenta con el servicio de gas, su casa está sin terminar y falta el revoque. “Tiene muchas entradas de aire y tengo ventanas en las piezas que están mal colocadas”, contó.

A esto se suma un sistema inestable de luz, por lo que las paredes están llenas de cables: “Lo que más me urge es la electricidad, el problema es que me salta la térmica todo el tiempo porque es todo muy precario”, sostuvo en aquel entonces Tayhana.

Muy emocionada por la solidaridad riogalleguense, había augurado: “Tengo fe, sé que vamos a salir adelante”. Finalmente fue así y hoy puede hacerlo

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