CON CASI 600 CASOS ACTIVOS EN RÍO GALLEGOS

Caravana anticuarentena: “Salieron a contagiarse en manada”

Los trabajadores del hospital pusieron el grito en el cielo tras la marcha del lunes y las consecuencias que tendrá. Agradecieron el bono Covid y mostraron su bronca tras meses de trabajo sin descanso. "Quisieron cargar contra el Gobierno y terminaron cargando al sistema de salud".

Por Martín Muñoz Quesada


Un grupo de vecinos irresponsables de Río Gallegos se aglomeró en las calles de la ciudad capital en horas de la tarde del lunes, justo en el momento en el que se anunciaba el fallecimiento del noveno santacruceño por coronavirus.

Con 593 casos activos de COVID en la capital, una curva de duplicación de casos de 15 días y una ocupación de camas UTI del 66,6 por ciento (sólo en Río Gallegos), no parecía el momento propicio para que parte de la comunidad se juntara para manifestarse, más allá de la legitimidad o no de cada reclamo.

 

 <strong>LA ARMADURA</strong>. DOS ENFERMEROS CON EL EQUIPO DE PROTECCIÓN PERSONAL
LA ARMADURA. DOS ENFERMEROS CON EL EQUIPO DE PROTECCIÓN PERSONAL

Teniendo en cuenta que nuestra ciudad capital ya fue declarada hace dos semanas como zona de circulación comunitaria, algunos vecinos rompieron el aislamiento contra la propagación del coronavirus, dejando un escenario perfecto para un posible rebrote en Río Gallegos.

Otra parte de la sociedad, la que hace cinco meses trabaja incansablemente y que en su momento fue aplaudida todas las noches, solamente tuvo que resignarse, agarrarse la cabeza y ver cómo algunos vecinos pergeñaron -sin quererlo- una suba de contagios que veremos reflejada en números en los próximos días: se trata del personal de salud, los trabajadores del Hospital Regional que día a día le ponen el pecho a la lucha contra el coronavirus y que esta vez, con consternación, bronca y dolor, no pudieron hacer nada al respecto.

 

 <strong>EL CASCO</strong>. LA MÁSCARA Y LAS ANTIPARRAS SON FUNDAMENTALES.
EL CASCO. LA MÁSCARA Y LAS ANTIPARRAS SON FUNDAMENTALES.

Desde el brote de hace dos semanas, los números de contagios no paran de subir en Río Gallegos y el personal del hospital escuela de la Patagonia sufrió algunas bajas. Seis médicos llegaron a ser aislados y, por suerte, recibieron el alta en la jornada de ayer. La situación se replica en todos los engranajes que componen al sistema de salud, donde trabajan, en algunos casos, con dobles turnos y sumando personal de otros servicios a esta guerra que parece no tener fin.

Alberto “Beto” Berón es el jefe de Camilleros del Hospital Regional hace años y conoce cada uno de los pasillos y recovecos del edificio de Buenos Aires y 25 de Mayo. Él se refirió al trabajo fundamental que realizan día a día y a las consecuencias en el humor del personal de salud tras la marcha del lunes.

 

 <strong>LA PRIMERA LÍNEA</strong>. LA SEMANA PASADA, LOA JUNTO A LOS TRABAJADORES.
LA PRIMERA LÍNEA. LA SEMANA PASADA, LOA JUNTO A LOS TRABAJADORES.

“Hoy (por ayer) tuvimos un día muy movido con el tema de las camas, es mover pacientes todo el tiempo, desde sala a COVID, de COVID a UTI, siempre, apenas se libera una cama, se desinfecta todo y es acomodar a otra persona”, comenzó diciendo a La Opinión Austral.

Antes nos aplaudían y ahora nos critican, quisieron cargar contra el Gobierno y terminaron cargando al sistema de salud, la gente salió a contagiarse en manada y después nosotros tenemos que atenderlos. Da bronca, ahora tenemos que esperar a ver si habrá un posible rebrote, que es inevitable. Aunque estemos indignados, seguimos trabajando”, aseguró “Beto”, primero por la manifestación y luego por su vocación de servicio.

 

 <strong>INCONSCIENTES.</strong> LOS “ANTICUARENTENA” SE MOVILIZARON POR RÍO GALLEGOS.
INCONSCIENTES. LOS “ANTICUARENTENA” SE MOVILIZARON POR RÍO GALLEGOS.

Mientras se hacía la manifestación, llamada y avalada por Cambiemos como #17A, en Río Gallegos se anunciaba el fallecimiento por COVID de un hombre de 70 años, de apellido Cuyul. Berón estaba en el hospital en ese momento: “Fue duro, porque uno nunca quiere que pase”.

Antonio es otro engranaje del sistema de salud, quizá uno de los más importantes en este momento contra un enemigo invisible como el coronavirus: él trabaja como limpieza y, además de desinfectar en los traslados, también hace lo propio en la zona caliente del hospital, en la Unidad de Terapia Intensiva Adultos.

El joven de 28 años, padre de una nena de 7, no pudo dejar de mostrar su desencanto por la marcha. “Hace meses que no puedo ver a mi hija, solamente por videollamadas, la última vez que la vi fue para el Día del Padre, antes del brote. La verdad que da mucha bronca esta situación. En su momento también nos golpearon cuando decían que nosotros nos contagiábamos entre nosotros, lo único que espero es que no surja el rebrote, pero parece inevitable”, aseguró igual que Berón.

 

“Nosotros estamos recontra cargados, en algunos casos estamos haciendo turnos de doce horas, tuvimos a compañeras aisladas por contacto estrecho y hay que seguir trabajando”, dijo Antonio sobre el contexto que afrontan hace días y que parece que no va a mejorar, al menos, en el futuro cercano.

El lunes pasado, el hospital en su totalidad fue declarado como “zona roja”, es decir, todo el edificio es un potencial lugar de contagio del coronavirus. Por eso, todo el tiempo los trabajadores tienen que estar con antiparras, barbijo y cualquier medida de seguridad disponible. El uso prolongado del tapabocas N95 y las antiparras deja secuelas visibles. “Es incómodo y a veces no podés ni acomodarlos porque tampoco te podés llevar las manos a la cara, cuando te los sacás, te quedan marcas dolorosas”, dijo Antonio sobre el esfuerzo y el dolor que hacen a su día a día.

En la trinchera

Claudia trabaja en Clínica Médica, ahora renombrada Clínica COVID, y está todo el tiempo con personas infectadas, por lo que sabe de lo que se vive día a día en la lucha contra el coronavirus en Río Gallegos. “Sabíamos que podía llegar a pasar que podamos a llegar a necesitar camas, no sé cómo van a ser los próximos días, pero nos preparamos para lo peor”.

No es lindo ver a una persona adentro de una bolsa negra

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Al igual que en otros sectores, la Clínica COVID tuvo bajas: “Hemos tenido turnos de 16 horas, tenemos compañeros de otros servicios que tuvieron que venir”, indicó y agregó sobre las enfermeras que salieron de la jubilación y se sumaron a dar la batalla: “Es valorable lo que hacen, pero hay que entender que no se puede exponer a personas que son grandes, de alto riesgo, a esta situación”.

 

No es nada lindo ver a una persona adentro de una bolsa negra con un precinto, sabiendo que sus familiares no lo van a poder despedir”, dijo crudamente la enfermera sobre una situación que se replicó nueve veces hasta el momento en la provincia.

Andrea, otra enfermera del hospital, fue más allá y cargó contra los manifestantes anticuarentena: “Los invitaría a un tour por Terapia Intensiva, vestidos como trabajamos más de 8 horas. No es momento de marchar o de alguna reapertura, nadie está en contra de que trabajen o protesten, creo que no es momento, la situación es angustiante para el que la ve de cerca, no es chiste y estas acciones desencadenan en la superpoblación de gente infectada, uso de respiradores, traqueotomías y, lamentablemente, de gente que ya padece enfermedades y que resulta fatal”.

Los invitaría a que hagan un tour por Terapia Intensiva

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Para concluir, Claudia dijo que “por ahora lo que necesitamos más que nunca es el aliento, tanto de las autoridades como de la comunidad, el bono COVID para los que no lo estaban cobrando está muy bien, pero la situación es desesperante en algunos casos, no sabemos si las camas van a faltar y no queremos llegar a pensar que inevitablemente en algún momento tengamos que decidir quién vive y quién no”

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