EXCLUSIVO

Todos los detalles exclusivos de los días de Ezequiel Lavezzi en Santa Cruz

El “Pocho” y su familia estuvieron disfrutando de la provincia. Coy Aike, El Calafate y El Chaltén. Caminatas, pesca y actividades de campo. Rodrigo García Patella, administrador de la estancia y que estuvo con ellos en estas semanas, habló con La Opinión Austral.

Por La Opinión Austral


El “picadito” de fútbol en el verde césped prolijo, entre los árboles gigantes que rodeaban el lugar, fue una de las últimas imágenes de la familia de Ezequiel “Pocho” Lavezzi (13 personas en total) en la histórica estancia Coy Aike -tiene más de 120 años, fue fundada en 1897 por Mauricio Braun y abarca 149.000 hectáreas-, en Santa Cruz.

 

Jugaba la familia de Lavezzi, pero también gran parte del personal que estuvo abocado durante estos días a su trabajo habitual y a que no les faltara nada a los huéspedes de honor. Además, había llegado un cocinero para estar más “holgados” en ese aspecto.

 

Coy Aike no es un sitio turístico. La familia del exjugador de la Selección Argentina, París Saint Germain, Napoli, San Lorenzo, entre otros, llegó por invitación de uno de los dueños de la firma de la estancia.

 

El 30 de diciembre, en la víspera de Año Nuevo, el avión aterrizó en la pista del Aeropuerto Internacional Piloto Civil Norberto Fernández de Río Gallegos y generó asombro entre las pocas personas presentes.

 

Si bien la estancia tiene una pista de aterrizaje de tierra, los aviones modernos no la pueden usar. Confirmaron a La Opinión Austral que un transporte privado local los trasladó desde el aeropuerto hacia Coy Aike.

 

Llegaron para descansar y salir de la vorágine habitual. No conocían la Patagonia. Durmieron en la casa grande de la estancia, que tiene más habitaciones y espacios más extensos.

 

La familia Lavezzi hizo la vida cotidiana del campo. “Los chicos anduvieron en las motos que usamos para el trabajo, para la actividad ganadera. Son motos normales, lógicamente, nada de otro mundo”, contó Rodrigo García Patella, administrador de la estancia hace 10 años y anfitrión para la visita de la familia Lavezzi, en exclusiva para La Opinión Austral.

 

“Nosotros -continuó- justo estamos en periodo de señalada. Entonces usamos los caballos y las motos para rodear a los animales. Se los ingresa, se los señala y se traen corderos para el frigorífico. Y quedan las hembras para la reposición”.

 

Además, pudieron pescar róbalos en la desembocadura del puerto Coyle. “Fue pesca con devolución”, aclaró el administrador. Otra de las actividades que realizaron fue el “día de cabaña”. “Tiene -describió García- mucha actividad en la genética. A él (por Ezequiel Lavezzi) le encantó. Participaron de la visita diaria y veían cuáles eran las tareas. Observaban cómo se les suministra la comida y cómo se cuida a todos los animales. Los carneros viven como si fuera un hotel, porque son para las exposiciones. Recorrieron todo el sitio y sacaron fotos. Los chiquitos les dieron comida a los corderitos también y jugaron”.

 

Uno de los sectores externos que más disfrutaron fue el gran parque que tiene la estancia Coy Aike. Incluso hicieron avistaje de flamencos y de cisnes. Caminaron por la laguna y pidieron conocer los manantiales de la estancia.

 

Uno de los mayores placeres para la familia Lavezzi, describieron desde Coy Aike, fue el cordero patágonico al palo. “Dijeron -expresó entre risas el administrador- que el mejor cordero que comieron fue el que hice al palo. Me halagaron. Mirá que después comieron muchos, eh. También hicimos cordero a la parrilla, en el quincho que hay, con bolas de lomo y una tapa de cuadril. No habían comido cordero patagónico”.

 

El comedor de la estancia tiene el olor particular de las comidas típicas que se hacen en el campo. Eso les llamó muchísimo la atención y quisieron comer allí. Cenaron un guiso y una sopa junto a los trabajadores del lugar.

 

“Apreciaron cada lugar que uno tiene, que quizá nosotros en el cotidiano no los vemos”, dijo otro integrante del staff a La Opinión Austral.

En principio, la idea de la familia fue sólo disfrutar de la estancia y todas las actividades que brindaba. Sin embargo, sobre la marcha, por recomendación de García Patella y de otros integrantes, viajaron también a El Calafate y El Chaltén.

 

En El Calafate durmieron en el hotel Los Álamos. Fueron hacia el glaciar Perito Moreno, anduvieron en catamarán y también pasaron por la estancia Nibepo Aike, donde pudieron andar a caballo y observar del hermoso paisaje que tiene la provincia de Santa Cruz.

 

No tenían planeado ir a El Calafate y El Chaltén, pero fueron por recomendación

Luego de unos días breves, partieron hacia El Chaltén e hicieron todas las caminatas posibles, describieron desde Coy Aike. Se sacaron fotos con el Fitz Roy de fondo y en la laguna de los Tres. Además, aprovecharon para pescar nuevamente.

Tras concluir con las visita en dos de los puntos más elegidos para recorrer por los turistas de todo el mundo, regresaron a Coy Aike.

 

Los momentos amenos fueron mutuos. Tanto para la familia como para todo el personal de la estancia de Santa Cruz. “Son gente muy sencilla, muy unida, muy valorable. Son encantadores y agradecidos. Dijeron que algún día iban a volver. Se fueron muy felices”, describió García Patella.

 

Son gente muy sencilla, muy unida, muy encantadora

Compartir

 

“Pocho” Lavezzi manifestó su agradecimiento en Instagram. “Gracias Rodrigo García Patella, a vos y a tu gente por hacernos sentir como en casa”, escribió.

 

Gracias por tratarme tan bien, Santa Cruz

Compartir

Y en la historia siguiente, concluyó con un “gracias por tratarme tan bien, Santa Cruz”, acompañado de una foto en El Chaltén.

 

Durante la tarde del último sábado, partieron hacia el aeropuerto internacional de Río Gallegos y desde allí viajaron nuevamente hacia Rosario. Seguramente las experiencias vividas en la provincia les quedarán para siempre en la memoria.

 


Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguí leyendo

Lo más leído

Más noticias