PATRIMONIO HISTÓRICO

Bochornoso: vendieron el lugar donde fusilaron a huelguistas en Puerto San Julián

La comisaría donde operó la milicia durante las huelgas del 21 en Puerto San Julián fue vendida a un colegio privado que quiere demolerla. Organizaciones culturales piden que se proteja el lugar, nadie dice nada.

Por La Opinión Austral


Desde el año 2018, una asociación de Puerto San Julián pelea porque el Estado se ocupe de conservar el lugar donde funcionó la histórica comisaría donde operaron las fuerzas de seguridad durante los reclamos de peones en la huelga del 21.

El lugar fue fundado en 1907 y funcionó como comisaría hasta 1934. Forma parte de relatos bibliográficos y es testimonio de una de las épocas más oscuras de Santa Cruz, sin embargo, pasaron las gestiones y nadie le dio el valor que merecía.

El sitio donde funcionó la comisaría siempre fue privado y por eso ahora fue posible que sus dueños lo vendieran, a través de una inmobiliaria, a otro privado, en este caso el Colegio María Auxiliadora, que en su lugar quiere construir un gimnasio y un salón de usos múltiples.

 

“Iniciamos trámites con el Concejo Deliberante y la gestión anterior, pero no llegamos a un buen término. Pasó un tiempo, nos agarra la pandemia y en junio nos enteramos que un colegio iba a adquirir el terreno.

No estamos en contra del Instituto María Auxiliadora, sino que queremos que se conserve parte del patrimonio para generar un espacio de la memoria”, dijeron los referentes de la Asociación Amigos del Patrimonio, en una improvisada conferencia de prensa que dieron afuera del lugar.

El abandono

El lugar que fuera comisaría está completamente desatendido. La edificación tiene las paredes picadas, los yuyos crecen altos afuera, las chapas del portón están enclenques y ni la vereda resistió el paso del tiempo.

Hace un tiempo el tema estuvo casi a punto de resolverse, cuando la administración de Antonio Tomasso les ofreció a los dueños del lugar que entregasen la excomisaría a cambio de una casa en el barrio 32 Viviendas, sin embargo, las tratativas quedaron en la nada porque el barrio nunca se terminó.

 

 En 2015, Osvaldo Bayer ingresó a la excomisaría.
En 2015, Osvaldo Bayer ingresó a la excomisaría.

No es un lugar cualquiera y llama poderosamente la atención la indiferencia del Estado en el asunto. En ese edificio estuvo detenido el mítico “Facón Grande” (José Font), obrero anarcosindicalista asesinado en 1921 por orden del coronel Varela, al mando del Ejército Argentino durante las huelgas rurales.

En 2015, el historiador Osvaldo Bayer, autor de La Patagoia Rebelde, visitó la comisaría y declaró “que se conserven todavía esas cosas me resulta muy positivo, y verlas”.

En 2016, el historiador sanjulianense, cineasta y activo promotor de la historia de la Patagonia Sur, Pablo Alejandro Walker, mostró el valor que ese espacio tiene para la memoria de la localidad y de la provincia, a través de un trabajo audiovisual que hizo de la mano de la universidad pública.

 

Relatos

El comisario Acosta en San Julián procedió a detener a los hermanos Rodríguez y a seis u ocho personas más, a las que, por complacer a los accionistas de la “The San Julián Sheap Farming Company” que lo tenían asalariado con este objeto, sepultó en inmundos calabozos, sometió a toda clase de torturas, mantuvo rigurosamente incomunicados por espacio de días y días, y todo sin tener en consideración los más elementales sentimientos de humanidad...”, se lee en el libro “La Patagonia Trágica” de José María Borrero.

El propio Bayer, en su investigación sobre las huelgas, diría que “... Este último es un peón chilote de 28 años que la pasará muy mal, pues un sargento de a caballo lo llevará a rebencazos hasta la comisaría y una vez allí, con el mango del rebenque, le dio un garrotazo en el ojo derecho con las consecuencias del caso. Se allana el local de la Federación de San Julián y allí se detiene a 30 individuos, en su mayoría chilenos, y al enviado especial de la Federación Obrera de Río Gallegos, Pedro Estrada Álvarez, español de 30 años de edad. Luego comienza una verdadera cacería por San Julián de todo sospechado de anarquista o díscolo.

 

Se llega así al inusitado número -para San Julián- de 69 detenidos. Casi todos extranjeros: 40 españoles, 20 chilenos, 1 inglés, 1 italiano, 1 ruso, 4 argentinos y 1 francés”.

Como si fuera poco, se sabe que en febrero de 1922 el rechazo de las pupilas de las catalanas a los uniformados, con los que no quisieron tener sexo por considerarlos “asesinos de porquería”, terminó con la intervención del comisario de Puerto san Julián, que lleva a cinco de ellas a la comisaría “entre las sonrisas burlonas de los hombres y el desprecio de las mujeres honestas del pueblo”.

“Los únicos seres valientes que fueron capaces de calificar de asesinos a los autores de la matanza de obreros más sangrienta de nuestra historia: Consuelo García, Ángela Fortunato, Amalia Rodríguez, María Juliache y Maud Foster”.

El año pasado, en la última sesión ordinaria, el Poder Legislativo declaró Feriado Provincial Permanente el día 7 de diciembre de cada año, en conmemoración a los obreros fallecidos en las denominadas “Huelgas Patagónicas”.

En esa ocasión se escucharon discursos fervientes de la defensa de los reclamos de los trabajadores y el rescate de la memoria, sin embargo estos no llegaron a los lugares que son patrimonio cultural, para evitar que cayeran en el olvido

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