Editorial

La "revolucion aerea" prometida no llega y pone en jaque al turismo

Por La Opinión Austral

El 6 de marzo del año pasado, el presidente Mauricio Macri prometía, en un acto en Casa Rosada, "una revolución aerocomercial" en todo el país, duplicando en los siguientes tres años la cantidad de pasajeros transportados, a partir del "fortalecimiento" de Aerolíneas Argentinas y el ingreso de nuevas líneas aéreas al mercado nacional.

Un año después, a principios de abril, en el marco del encuentro "Wings of change" de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA el ministro Guillermo Dietrich volvía a hablar sobre la "revolución de los aviones". Explicó que la misma gira sobre tres ejes: hacer crecer a Aerolíneas Argentinas, lograr que vuelen más líneas aéreas y modernizar los aeropuertos y tecnología.

"En estos últimos dos años Aerolíneas Argentinas ya sumó 47 nuevas rutas aéreas, de las cuales 40 conectan a las provincias entre sí o con el exterior, es decir que son federales. Además, para mejorar la conectividad se sumaron 22 nuevos aviones", afirmó el funcionario y destacó el ingreso de nuevas aerolíneas a las rutas comerciales argentinas. "Empezó a volar Avianca luego de 12 años sin que ningún nuevo actor ingresase al sector. Luego FlyBondi, un hito en la Argentina porque es la primera línea aérea low cost del país. Norwegian empezó a volar a Londres y comenzará en poco tiempo con vuelos internos, Sky Airlines también", indicó Dietrich.

Justamente todas esas empresas pidieron rutas hacia distintos destinos de la provincia de Santa Cruz. Esas fueron otorgadas, durante 2017, junto a otras 150 rutas áreas, a más de quince nuevas empresas de las denominadas "low-cost".

Más de siete empresas, incluyendo las nombradas por el ministro, incluyeron a Santa Cruz, operando desde distintas bases, no sólo Aeroparque, sino también El Palomar, Rosario, Córdoba, Neuquén y la más reciente, desde La Plata.

Pero pese al tiempo transcurrido, y que son varias las líneas aéreas que ya operan en varios puntos del país, a Santa Cruz no ha llegado ninguna. Por el contrario, las oportunidades de conectividad han disminuido respecto de años anteriores, mientras permanecen las mismas empresas operando tanto en Río Gallegos como El Calafate, Aerolíneas Argentinas, siguen siendo la principal, pero ha bajado notablemente las frecuencias con las que opera, principalmente, hacia la villa de El Calafate, desde donde se tenía un ramillete importante de conexiones, que durante este invierno desaparecieron de la oferta aerocomercial.

Esta semana el Concejo Deliberante de la ciudad santacruceña turística por excelencia declaró la emergencia aerocomercial, a partir de la decisión de Aerolíneas Argentinas de levantar la conexión con Ushuaia, una ruta esencial, sobre todo para mantener la expectativa de tener una temporada baja con niveles de ocupación aceptables. Es que desde que la conexión existe, en los inviernos anteriores, el 15% de los pasajeros embarcados lo hicieron con conexión a Ushuaia.

La baja de la frecuencia fue explicada por la empresa aérea de que la ocupación de asientos estaba por debajo de la media nacional (87%) habiendo sido en 2017 del 80%, un número que tampoco es lo que se dice, precisamente, bajo.

La Cámara de Comercio de El Calafate señala que el número de vuelos que llegan a la ciudad bajó 16%, el de pasajeros sólo se redujo en un 4%. Eso otorga mayor eficiencia a los vuelos hacia la villa, pero afirman que en paralelo, la fuerte suba del costo del pasaje aéreo está haciendo "menos competitivo" el destino, sobre todo en meses críticos como lo son los de otoño-invierno.

Justamente la irrupción de las llamadas "low-cost" si se hubiera realmente concretado, hubiera zanjado este punto, pero no ocurrió. Los empresarios reconocen que es del propio destino la responsabilidad primera de generar demanda, pero también piden abaratar tarifas a pasajeros nacionales y flexibilizar la incorporación de más frecuencias, de completarse las existentes, todo en la búsqueda de hacer "sostenible" el destino.

Es que la conectividad aérea es de gran importancia para el desarrollo turístico. Algo que el Gobierno Nacional reconoce y que se ha visto cristalizado en algunos destinos que se vieron favorecidos por mayores frecuencias y mayor oferta de costos.

El propio ministro de Turismo de la Nación, Gustavo Santos, lo reconoció, al señalar que un mayor desarrollo turístico opera como "redistribuidor de recursos al interior del país y generador de empleo digno", señalando en ese punto que es "vital" para lograr ese desarrollo la ampliación de la conectividad.

El funcionario no se equivoca. Justamente, la baja de la conectividad es la razón primordial del retroceso en todos los índices de desarrollo turístico en El Calafate y, de su mano, la de otra localidad cercana, El Chaltén.

De ahí que la preocupación de toda la comunidad sea totalmente justificada. Santa Cruz es un diamante en bruto y su piedra más pulida es la Villa, pero si finalmente el desarrollo aéreo prometido, a partir de las Low Cost o con una mirada más federal de la empresa nacional no se concreta, la riqueza y la expansión que podría provenir desde la actividad turística no llegará de forma sustentable

Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguí leyendo

Lo más leído

Más noticias