Una puerta, un quincho, una pared y un cuadro de campeón que se cuelga para quedar en la historia. En la casa del Deportivo Cristal desde el 19 de junio pasado se pintó una estrella y la felicidad todavía resuena por el barrio Belgrano en la capital de Santa Cruz. Ubicados en calle Santiago de Liniers, con sonrisa dibujada y mates en mano, algunos cimientos del consagrado equipo le abrieron las puertas a La Opinión Austral. Reflexión, emoción e intimidad en un mano a mano imperdible.
(FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL)
Pasó un largo tiempo para conquistar el máximo nivel del fútbol barrial y por eso la emoción todavía se vive a flor de piel a casi dos semanas del triunfo ante Unión Petroleros Privados. Con el arrastre de esas sensaciones, el entrenador Miguel Montes de Oca y los capitanes Germán Villarino y Mauro Negri se sentaron al sillón para establecer el diálogo con LOA. “Estamos muy contentos después de la consagración, disfrutando. En una temporada larga y rara, le da una cuota más de orgullo y felicidad de lo que logramos”, arrancó Negri.
Deportivo Cristal cayó en la final de la temporada 2018-19 ante Unión Petroleros Privados.
Muy cerquita de él, Villarino agarró el micrófono y soltó: “Es una alegría por la gente que es hincha de verdad del club, se lo debíamos a ellos. Cada plantel se arma para poder salir campeón y ese era nuestro objetivo. Para los que jugamos la final pasada con UPP, fue una sensación linda de revancha. Sirvió para acordarse de la gente que estaba muy triste en esa derrota. De la misma manera, añadió: “El día que le ganamos a El Cóndor, la gente nos agradecía y lloraba”.
“Somos amateur y bancamos mucha mierda
en este tiempo”.
MAURO NEGRI

Desde la óptica más alejada del juego, “Chipi” Montes de Oca siguió: “Se puso una meta y se logró. La alegría todavía sigue, te quedás mirando videos de festejos y queda algo de adrenalina de lo que fue”. Al rato, confesó: “Tomé una dimensión del hincha de Cristal cuando ganamos la Copa Ciudad. Esa noche vi mucha gente emocionada”. Lograr el torneo en este contexto, es algo más después de haber vivido tantas cosas feas con el COVID. Darle una felicidad a nuestros hinchas fue hermoso”.
Después, apostando a su total sinceridad, Montes de Oca expuso: “Todos tenían una revancha con UPP por el campeonato pasado, para mí en lo personal fue un partido más. Para ellos fue algo distinto, porque si bien ganamos en las semifinales de Copa Ciudad, fue todo un contexto de ganarle a un rival después de perder una final así. Encima agregale el parate y la pandemia, esos 90 minutos fue el desahogo de todos”. Sin margen de duda, sentenció: “Para Cristal siempre estuvo en la cabeza el campeonato”.
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Volviendo algunos meses atrás en lo que fue la reanudación de la temporada 19-20, el exfutbolista expresó: “Teníamos la ansiedad de volver a entrenar. Costó mucho retomar los entrenamientos, cada uno individualmente tenía su problema: un inconveniente laboral o familiares afectados por el COVID. Nos enfocamos en que cuando se estabilizara todo íbamos a tirar para adelante”.
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Apostando al recuerdo, Negri comentó: “Es complicadísimo lograr esto. Hay mucha gente con trabajos, sumale el frío y la incertidumbre de si vas a jugar o no por las restricciones. Somos amateur y bancamos mucha mierda en este tiempo, te da el derecho de no ir a entrenar para estar con la familia. Como grupo eso siempre lo entendimos”. Y el defensor aseguró: “Es una liga amateur pero hay jugadores de muchísima categoría, si no entrenás no te alcanza”.
“El día que le ganamos la semifinal, la gente nos agradecía y lloraba”.
GERMÁN VILLARINO
“Los grandes grupos se forjan en las adversidades”, aseguró el portero español Unai Simón en la actual Eurocopa. En estas latitudes, los referentes de la “Furia Roja” coinciden y Germán Villarino dijo: “Teníamos un gran grupo, como personas y como jugadores. Teníamos la obligación para la experiencia de cada jugador. Estaba convencido que la final era nuestra, tenía mucha fe”.
De inmediato, no ocultó nada y contó: “Fue difícil encontrar un plantel entero entrenando, muchas veces se nos complicaba para trabajar pelota parada. Siempre pasaba algo en los partidos, pero pudimos cubrirnos como grupo. Fue muy importante que todos estaban compenetrados”.
“Darle una felicidad a nuestros hinchas fue hermoso”.
MIGUEL MONTES DE OCA
Desde su perspectiva, “Chipi” agregó: “Somos un grupo reducido, cuando llegué a Cristal no quería más de 20 jugadores porque sabía el material que tenía. Quería armarlo así porque cuando hacés fútbol, al haber un plantel largo, le quita oportunidad a otros. Tener un plantel corto podía salir mal, pero salió bien”. De la misma manera, aportó: “En los entrenamientos eran pocos, pero siempre estuvieron a disposición. Eso sirvió para poder trabajar con cada uno, cualquiera podía jugar”.
(FOTO: MIRTA VELÁSQUEZ/LA OPINIÓN AUSTRAL)
Confesiones
La pandemia obligó a quedarse en casa y para muchos volver a la acción no fue sencillo. Pero para Villarino y Negri, el mejor regreso a los entrenamientos fue el de Maximiliano Sevilla: “Es un espartano, pura genética. El Gringo volvió igual a como nos habíamos despedido, es un animal (risas). Su pareja, Sotelo (Juan Pablo) llegó un poquito peor”.
En contrapartida, ambos capitanes se hicieron cargo de las dificultades tras el parate y Villarino soltó: “Yo me hago cargo (risas), tengo como 15 kilos encima. Había que afrontarlo igual y sacar un plus extra. Por ahí estás lento y empezás a recorrer un poco más la cancha. Si nos ponemos un poquito mejor, podemos jugar unos añitos más (risas). A esta altura, tratás de pensar un poco más y correr un poco menos. En particular, habló de su compañero Negri: “Siempre tiró para adelante en los momentos difíciles, Mauro fue fundamental para estar detrás de uno por uno de los jugadores”.
“Tini”
La “Furia Roja” se preparaba para la semifinal con El Cóndor, y en medio de la preparación para ir camino a la cancha, Tini Stoessel empezó a sonar. “Nos estábamos cambiando y de repente empieza a sonar Tini. Me encanta y la banco, pero estábamos por jugar una semifinal. No era el momento (risas)”.
Historia
“Chipi” Montes de Oca, apodo y apellido que será difícil de olvidar para todos los hinchas del Deportivo Cristal. Agradecido, el DT compartió: “Es una alegría formar parte de esta pared y de una historia. Nunca pasó que un equipo de la liga pueda conseguir la Copa Ciudad y el campeonato. Estoy feliz por cómo me abrieron las puertas del club”.
(FOTO: MIRTA VELÁSQUEZ/LA OPINIÓN AUSTRAL)
Inmediatamente, no tardó en referirse a Negri y Villarino: “La cinta la lleva uno, pero ellos fueron los referentes de lo que fue Cristal. Hicieron el laburo por atrás, hablando con los compañeros. Eso te facilita las cosas como entrenador. Individualmente cada uno dio lo mejor y se exigió al máximo. Estamos satisfechos de sumar un granito de arena en este equipo”.
De todos modos, Montes de Oca revivió los momentos tristes en el recorrido hacia el éxito: “Tuve mis bajones cuando íbamos a entrenar y éramos pocos. En esos días, volvía a mi casa amargado y caliente, pero al siguiente entrenamiento tenés a todos queriendo levantar el grupo. Cuando me veían mal, me mandaban mensajes. Yo vivo al máximo dirigir, aunque sea un equipo amateur. El tiempo te hace entender que hay cuestiones fuera del fútbol barrial por la que no podés exigir de más”.
Contexto
En una temporada que superó los dos años de desarrollo sujeto a las restricciones por el coronavirus, las instancias finales terminaron en terreno ajeno al fútbol de los barrios y sin el público. En relación a eso, Negri aseguró: “Uno siempre quiere jugar con la gente, lo más lindo del fútbol es el aliento y la compañía del público. Pero éramos conscientes que se tenía que jugar a puertas cerradas por la situación. Más allá de los protocolos, sabíamos que la gente en la liga de barrios quiere ir a ver a su equipo juegue en donde juegue. Aunque el zaguero sostuvo: “Pero no cambió en mí el cambio de cancha, son de mismas dimensiones y lindos escenarios los dos”.
(FOTO: MIRTA VELÁSQUEZ/LA OPINIÓN AUSTRAL)
Extenso
Siguiendo la vía de confesiones y mandar al frente, los capitanes contaron: “Hay varios que se les estiró el festejo. Justo tocó finde largo, veías mensajes en WhatsApp en el grupo y te sorprendía. Eran fotos tras fotos de los brindis”.
Más allá de las risas, Villarino se refirió a Pablo Hernández y Franco Maldonado -dos jugadores históricos de Cristal- y reflexionó: “Nos pusimos felices por jugadores que están hace mucho tiempo en el club. Pasaron un montón de momentos acá, han perdido finales y para ellos fue algo muy especial. Personalmente, eso me da mucha alegría porque sé del sacrificio que han hecho para que Cristal siempre fuese competitivo”. “Son jugadores-hinchas, lo que pasa en este fútbol”, añadió Negri.
Uno solo
La figura de Claudio Garay apareció en la tanda de penales de la final y volvió a la charla para exponer una realidad que pocos conocían: Deportivo Cristal consiguió el título con un solo arquero en su plantel. Sí, es así como se lee. “Jugamos todo el torneo con un arquero. Nunca tuvimos uno suplente. Cuando Garay no pudo tuvimos a Pablo Hernández, gran compañero, que siempre se puso el buzo”.
(FOTO: MIRTA VELÁSQUEZ/LA OPINIÓN AUSTRAL)
Teñido de amateurismo pero con la pasión que sólo la redonda puede crear, Deportivo Cristal venció el maleficio en la máxima categoría del fútbol barrial y disfruta la consagración tras 36 años de historia en Río Gallegos. El sueño de tantos se cristalizó y hoy es realidad.
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