OTRO ESPECTACULAR OPERATIVO DE RESCATE

Abuelos atrapados por la nieve quemaban matas para combatir el frío

Carlos Somoza, el líder del rescate que duró 32 horas habló en LU12 AM680 y contó otra historia de rescate en medio de la nieve y la pandemia por coronavirus en el interior de los campos de Santa Cruz. Fueron trece los valientes que salvaron a los abuelos, aislados durante un mes, sin comida ni agua en la estancia en Piedra Grande. Félix (81) le reveló que horas antes de su llegada, el canto de una calandria auguró buenas noticias. "Estaba seguro de que íbamos a llegar". Ahora se conoció la emocionante historia de Adriana y Rodolfo. Hacía tres meses no salían por el clima y se quedaron sin leña. Tampoco tenían comida. Vialidad Provincial, Policía y médicos montaron un operativo para ir en su auxilio, en la estancia “La Ranquelina”.

Por La Opinión Austral


Este fin de semana, Vialidad Provincial y la Policía protagonizaron un rescate de película que duró 32 horas. Un equipo conformado por 13 personas salieron en medio de la helada y oscura noche a rescatar a dos abuelos que durante un mes quedaron aislados en su estancia sin agua, medicamentos ni comida, por una feroz tormenta de nieve que azotó las zonas aledañas a Bajo Caracoles, en el norte de Santa Cruz.

 'Los abuelos de la nieve'
'Los abuelos de la nieve'

Con un prismático y un mapa bajo el brazo, Carlos Somoza, jefe distrital de Vialidad de Perito Moreno, lideró el megaoperativo de rescate que organizó en menos de una hora. Tardaron un día y medio en llegar al lugar. "El operativo requirió mucha coordinación. A veces no entendíamos: viajábamos con cuatro camionetas y la motoniveladora y amanecía andando y oscurecía andando", recordó Somoza en el aire de LU12 AM680.

En principio, el equipo contaba con un integrante menos. "Juan José García, otro agente, se enteró y pidió participar. Nosotros estábamos por salir. A los 3 minutos, apareció con el térmico abierto, una remera debajo y nada más. No puedo dimensionar el valor que tuvo. No íbamos a pasear por el Lago Argentino o Posadas. Ibamos a encontrarnos con una situación de extrema gravedad y este hombre vino corriendo con el mameluco abierto y una voluntad enorme.

"Un compañero que tiene una estancia en Piedra Grande nos orientó para que busquemos la huella cerca del alambre. El problema era que se trataba de una zona volcánica, alta y rocosa. Entonces, cuando bajás la cuchilla de la motoniveladora, golpeás las piedras, la cuchilla va desapareciendo y corrés el riesgo de quedarte sin esa herramienta", relató.

 

 'Requirió de mucha coordinación'
'Requirió de mucha coordinación'

Por momentos, no hubo más alternativa y tuvieron que conducir los vehículos sobre lagunas congeladas. "Teníamos un metro de nieve. Sin la motoniveladora hubiese sido imposible. Rebotaba contra los voladeros y había que hacer mucho esfuerzo para poder sacarlo. Era motoniveladora o medio aéreo. No había otra manera".

"Cuando llegamos vi como Felix Fernández le gritaba a su señora: 'Olga, Olga, te dije que venían' y no entendía cómo sabían que íbamos a rescatarlos", recordó en el aire de LU12 AM680. "Entonces, contó una experiencia campera y entendí todo. Esa mañana le había entrado una calandria a la casa y dicen que cuando ese animal anda cerca trae buenas noticias".

 El canto de la calandria anunció la llegada de Carlos y otros 12 rescatistas
El canto de la calandria anunció la llegada de Carlos y otros 12 rescatistas

El hombre de 81 años saltaba y gritaba de la felicidad. "Todavía está acá. Está parando en la casa de huéspedes de Vialidad", reveló el rescatista. "Les mostramos el diario La Opinión Austral, se llevaron uno de recuerdo y dijeron que iban a hacer un cuadro con la tapa y la página central. Para ellos fue una experiencia emocionante".

 

A prueba de todo: dos rescates inesperados

 

 

El de "Los abuelos de la nieve" fue el último de una serie de rescates que Carlos lideró durante 20 días en los que se presentaron condiciones climáticas adversas con tormentas de nieve, frío extremo y temperaturas que rondaron los 12 grados bajo cero. "Hace unas semanas auxiliamos al chofer de un camión que trasladaba insumos médicos para pacientes de Esquel que tenían que hacerse diálisis", explicó y siguió. "Los buscamos a las once de la noche con Gendarmería, GEOR y un camión nuestro. Recibimos la emergencia y lo llamé a (Mauricio) Gómez Bull para contarle que habíamos recibido una urgencia de una jurisdicción que no era la nuestra y me respondió 'anda porque con eso no se jode'".

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Había que salir rápido. Somoza y su equipo sabían lo que tenían que hacer. Sin embargo, en el camino surgieron varios imprevistos que pusieron a prueba su sagacidad. "Cuando fuimos hacia el límite con Chubut, lo primero que me encuentro es un camióin con ganado vacuno atravesado en la ruta y o sacamos. Después, me encontré con un camión zeppelin que iba a Los Antiguos. El chofer tenía principio de hipotermia porque no podía arrancar el motor y lo subimos a nuestra camioneta. Recién, el tercer camión que encontramos fue el de insumos médicos que iba para Esquel. Fuimos con mecánicos que trabajaron durante dos horas en medio de la tormenta de nieve. Pudieron hacer arrancar ese motor y todos los camiones los llevamos a Perito", concluyó.

 

"La Ranquelina": el último rescate

En la noche del domingo, Carlos viajó a las cuatro de la mañana a Bajo Caracoles. Había recibido un llamado de urgencia. Dos personas habían quedado atrapadas en Estancia la Ranquelina, a 100 kilómetros de la localidad. "Montamos un operativo similar al que viste en estancia Piedra Grande con la diferencia de que esta vez la camioneta del GEOR pudo entrar con una huella al lugar y llevó provisiones. Las dos personas que estaban ahí no tenían leña ni comida", dijo a Radio LU12 AM680.

Adriana del Campo, de 63 años y Rodolfo Panisini, de 66 se encontraban varados desde el inicio de la pandemia, sin contacto posible con otras personas. Completamente solos y aislados, la nieve los sorprendió y tampoco pudieron comunicarse para pedir auxilio. Se estaban quedando sin comida, y la leña se les acabó. Hasta que la ayuda llegó.

La pareja no tenía forma de comunicarse ni de salir por la cantidad de nieve acumulada

Germán Reynoso, subcomisario de Operaciones Rurales de Perito Moreno, describió a La Opinión Austral cómo llegó el dato clave para poder rescatar a la pareja de abuelos de “La Ranquelina”, de quienes no se sabía nada desde el comienzo de la pandemia.

A Adriana y Rodolfo no fue necesario evacuarlos, pero sí contaron con asistencia

Reynoso salió el domingo a las seis de la tarde, cuando desde Vialidad Provincial le comentaron que personas de la estancia Santa Rita, lindante a La Ranquelina, no sabían nada de los dos adultos mayores que vivían allí.

“Empezamos a hacer algunas averiguaciones. La pareja siempre se reabastecía de provisiones en el camping municipal de Perito Moreno y me comentaron ahí que desde el inicio de la pandemia no habían ido”, describió.

 

Es así que programaron el viaje y salieron por la ruta N° 39 cargados con víveres que les brindaron desde la Municipalidad, más leña y otras provisiones que estaban escaseando.

“El hombre me contaba que ya estaba quemando matas de Calafate porque los había sorprendido la nieve y no habían alcanzado a salir”, agregó el subcomisario de Operaciones Rurales.

“Ellos estaban más que felices y agradecidos, pudimos hacer con éxito otro operativo más y la gente de Vialidad que se acercó hasta Bajo Caracoles, atentos por si no podíamos ingresar con maquinaria”, remarcó Reynoso, quien detalló que el operativo duró toda la madrugada del lunes

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