ESPECIAL 6 MESES DE CUARENTENA

Desde adentro: ¿cómo es un día en el Hospital Regional?

El equipo de La Opinión Austral fue recibido por personal sanitario que describió cómo se vive el brote en plena escalada de contagios. Los protocolos y el trabajo sin descanso en la lucha contra el virus. Los detalles de la pandemia minuto a minuto. Material exclusivo.

Por Nazarena Malatesta


Desde una sala del hospital, una persona abre la puerta para salir. "¡Protocolo activado!", grita alguien en el pasillo. La persona retrocede y cierra de nuevo.

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Cuando se piensa en cualquier centro médico, en plena pandemia, lo primero que suele llegar a la mente son imágenes de gente corriendo, pasillos repletos de médicos que van y vienen o camillas de un lado a otro.

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Lo que sabemos es que el virus desnudó por completo los sistemas sanitarios y azotó a todos.

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Son las 12:15 del viernes 18 de septiembre y Alberto Berón, jefe de camilleros, nos abre las puertas del Hospital Regional de Río Gallegos. Un equipo periodístico de La Opinión Austral pudo conocer, de manera exclusiva y en primera persona, cómo se lucha contra el coronavirus y cómo es un día de los "héroes" que pelean día a día para salvar vidas.

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La sorpresa es inmediata. No se escuchaban voces, no había gente corriendo ni enfermeros en el piso.

 FOTO: JOSÉ SILVA
FOTO: JOSÉ SILVA

"Beto" nos lleva un piso arriba, al área de camilleros, a metros de la zona roja COVID y un piso debajo de Terapia Intensiva.

 FOTO: JOSÉ SILVA
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En un cuartito de apenas unos metros, Viviana Caro, una camillera del equipo nos enseña cómo se ponen los trajes que comprenden los cubre zapatos,  mameluco, cofia, barbijo, lentes y guantes de látex.

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"Ahora se acaba de activar un protocolo, es un paciente positivo que se tiene que hacer diálisis y lo trasladan de Hemoterapia", nos advirtió Beto.

 FOTOS: JOSÉ SILVA
FOTOS: JOSÉ SILVA

Ya nos habían dicho que los protocolos en el hospital se activan todo el tiempo, pero es más literal de lo que se piensa.

 FOTO: JOSÉ SILVA
FOTO: JOSÉ SILVA

"Se informa al personal hospitalario que se activa el protocolo", dice una voz grave por altoparlante. En el pasillo, nos quedamos a esperar a que pase el paciente. El riesgo es en serio.

LOA: ¿Cómo es un protocolo Beto? ¿Qué significa?

A.B: Los primeros meses cuando se activaba un protocolo se trataba de pacientes que se trataban como un caso sospechoso. Ahora ya son personas diagnosticadas positivas. Antes se subían solos a la cápsula COVID y hoy llegan tan mal que hay que asistirlos.

"Beto" no saca la mirada del pasilloNo pierde su atención en nosotros, pero no deja de mirar ni un segundo lo que pasa. Gran parte de la logística pasa por sus manos y no para de dar indicaciones en ningún momento.

 FOTOS: JOSÉ SILVA
FOTOS: JOSÉ SILVA

"¡Protocolo activado!", se vuelve a escuchar. Alguien había querido salir al pasillo.

Pasan los minutos y sale el paciente envuelto en un plástico protector, en silla de ruedas, acompañado por un enfermero. Se trata de una persona que va día por medio al Hospital y después lo llevan a su casa. Detrás, van los de limpieza, sanitizando todo.

No había pasado una hora de nuestra visita que ya sabíamos que presenciaríamos más protocolos: se sumaban tres altas médicas de recuperados de COVID y un estudio de tomografía de un paciente de Terapia Intensiva.

La función que cumplen es delimitar las "rutas" que hacen los pacientes por el hospital. Ese recorrido se marca con cintas rojas y un cartel que prohíbe el paso. Para cada situación, hay pasos específicos a seguir y se cumple al 100%.

Todo el personal cubre su rostro y cuerpo y es imposible ver sus expresiones. Su lenguaje corporal marca que están cansados, y el día recién comenzaba. Todo el trabajo y el itinerario de la visita quedó registrado en un material audivisual exclusivo que puede verse en www.laopinionaustral.com.ar.

En una de esas esperas, nos encontramos con Susana Zahn, jefa del área de Limpieza. La pandemia la encontró a poco de jubilarse. Toda su vida la dedicó al hospital.

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LOA: Siempre se habla mucho de la cantidad de respiradores y de camas, pero ¿cómo están las otras áreas como la tuya?

S.Z: Hoy vemos reducida la cantidad de personas en el sector. Lamentablemente la gente no está respondiendo. Tenemos personal que trabaja hasta 14 horas, son muchas horas adentro y es muy agotador, demasiado.

En ese momento, a la espera del protocolo, pasa el paciente de Terapia Intensiva. Es un traslado que es acompañado por dos camilleros y una enfermera.

En el Hospital las terapias se dividen en tres, la A, B y C. "En la terapia C están, en su mayoría, profesionales de la salud y médicos que dieron positivo", detalló "Beto".

 La postal que se repite. Los protocolos se activan minuto a minuto. FOTO: JOSÉ SILVA
La postal que se repite. Los protocolos se activan minuto a minuto. FOTO: JOSÉ SILVA

 

En ese diálogo, describió que cuando veían a los médicos en zona roja COVID se empezaron a asustar: "Porque se están contagiando ellos, los profesionales, y vos decís '¿qué pasa acá?'. Es como estar en un equipo y que Messi se te lesione".

Termina el protocolo y volvemos al recorrido. Se vuelve a activar. "Ahora van a darles el alta a tres pacientes recuperados", nos contó "Beto". Esperamos un rato y pasaron las tres personas, caminando, con el alta médica.

Volvimos al trayecto, esta vez, camino a la zona donde está el conmutador que recibe las consultas de la línea 107. En el ingreso, nos encontramos con Alberto Pérez, chofer de ambulancias.

En su experiencia, el trabajo hoy es más cansador que nunca. "La gente no es consciente de todo esto. Te da impotencia porque vos ves que no se cuidan, en ningún lado", lamentó.

A la par estaba Hilda Reinoso, del área de Emergencias. El servicio está saturado porque absorbe dos puntos: trabaja en las atenciones de la línea 107, pero también en las emergencias cotidianas.

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"Somos cuatro enfermeros y tenemos seis camas que están todas ocupadas. Es como que nos desbordamos porque todo te lleva mucho tiempo", contó en un tono de voz cansino.

Es que, en plena pandemia, a cualquier paciente que visitan lo tratan como si fuera un COVID.

"Desde marzo estamos así. Lo único que pedimos es que se cuiden, cuidemos al vecino, cuidemos a la familia, porque si nosotros no nos protegemos, no podemos proteger a nadie", relató la enfermera.

Nos alejamos del área en lo que serían los últimos minutos después de más de tres horas de visita y volvemos a unirnos a "Beto".

 FOTOS: JOSÉ SILVA
FOTOS: JOSÉ SILVA

LOA: ¿Qué pensás cuando decir 'quedate en casa' ya no parece ser suficiente?

A.B: Tengo a muchos familiares acá en el Hospital. Cuando ingresó mi hija a trabajar me arrepentí. Mi sobrina dio positivo, su marido igual. La gente que se contagia sufre, el virus es soledad pura. Estás solo de verdad. La gente se tiene que dar cuenta.

El recorrido se cierra en sus últimas palabras. Esa soledad que describe "Beto" es la sensación de vacío que se percibe en los pasillos del hospital, en los rostros de preocupación de los médicos, enfermeros y el resto del personal que le dan frente a un enemigo invisible las 24 horas del día, todos los días.

Así nos cuidamos para entrar: El protocolo sanitario paso a paso

Viviana Caro explicó al equipo de La Opinión Austral cómo se colocan los trajes. Cada paso es con supervisión. Primero van los cubre zapatos

 

 Viviana explica el procedimiento a la periodista Nazarena Malatesta. FOTO: JOSÉ SILVA
Viviana explica el procedimiento a la periodista Nazarena Malatesta. FOTO: JOSÉ SILVA

 

El traje COVID es descartable, tiene capucha y el cierre cubre hasta el mentón. Lo acompañan barbijo y gafas de acetato.

 

 FOTO: JOSÉ SILVA
FOTO: JOSÉ SILVA

El equipo de protección se completa con guantes de látex y cofia. Para descartar los elementos, asiste un profesional y se rocía todo con alcohol.

 

 Ignacio Bedoya, del equipo de LOA. FOTO: JOSÉ SILVA
Ignacio Bedoya, del equipo de LOA. FOTO: JOSÉ SILVA

 

Finalmente, el equipo ya estaba listo para recorrer el Hospital. Ignacio Bedoya (derecha), José Silva (centro) y Nazarena Malatesta (izquierda)

 Ignacio Bedoya (derecha), José Silva (centro) y Nazarena Malatesta (izquierda). FOTO: JOSÉ SILVA
Ignacio Bedoya (derecha), José Silva (centro) y Nazarena Malatesta (izquierda). FOTO: JOSÉ SILVA

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