MADRES EJEMPLARES

Julia Ríos: "Ser mamá es dejar huella en nuestros hijos"

Salteña, de 50 años y con seis hijos. En el mes de las madres, Julia Ríos, una de las mujeres que encabeza el barrio "Madres a la Lucha", cuenta su historia de trabajo, amor y resiliencia a La Opinión Austral.

Por Belén Manquepi Gómez


Nació en PichanalSalta, hace 50 años y es madre de seis hijos. Cuando tenía 16 dejó su pueblo para irse a trabajar y un año después fue madre "soltera".

"Vivía en un pueblo que se dedicaba mucho a la agricultura, no había trabajo. Siendo adolescente lo máximo a lo que aspiré fue a cuidar niños. También hacía lavado y planchado y cuando no había, me iba a trabajar a las quintas por el jornal, con cosechas de tomates y morrones a la madrugada", recuerda Julia Ríos en diálogo con La Opinión Austral.

A los 26 años, casada y con tres hijos, logró completar los estudios secundarios que debió abandonar para trabajar tras el nacimiento de su primera hija.

 'La maternidad es hermosa', dice Julia. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL
'La maternidad es hermosa', dice Julia. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

Con el paso del tiempo, se fue a trabajar como empleada doméstica a otra ciudad y conoció a quien luego sería su marido. Vivieron en Jujuy alrededor de 12 años.

Antes de llegar a Río Gallegos en 2006, Julia atravesó momentos difíciles. "Fue una separación bastante violenta, poco feliz y desagradable, en la que había todo tipo de violencia", cuenta y agrega: "Prácticamente salí huyendo de ese matrimonio".

Julia Ríos fue madre adolescente, tenía 17 años cuando nació Gimena

Al no tener dónde vivir o cómo mantenerlos, sus hijos quedaron con el padre. "Me vine con el más chico, que tenía cuatro años, con toda la ilusión de salir adelante y cambiar de vida", cuenta una de las mujeres que encabezó lo que primero sería un asentamiento, para luego convertirse en el barrio "Madres a la lucha".

En Río Gallegos, el escenario fue otro al que soñaba con encontrar luego de viajar tantos kilómetros por un futuro mejor. Recuerda que en esa época "lo que trabajaba quedaba en el recibo de alquiler y las góndolas del supermercado".

"Cuando hubo toma de tierras, vi que eran muchas personas y me animé, con un embarazo de alto riesgo de seis meses". Era diciembre de 2007. "Me asenté y empezó otra etapa de mi vida. Mi situación no era la única, había muchos más. Nos fuimos organizando y llevamos una nota a quien era intendente en aquel momento, Roquel".

 En el taller textil del barrio muestra los primeros neceseres que confeccionó. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL
En el taller textil del barrio muestra los primeros neceseres que confeccionó. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

En la capital de Santa Cruz viviría otra experiencia inesperada. Era el 20 de marzo y en la guardia del hospital le dijeron que "le faltaba" y que volviera a su casa, pero ella no quería. "No había calle para que ingresara la ambulancia y había mucha discriminación por el tema del asentamiento, el mote era 'ocupas'. No teníamos luz, ni agua".

Estela Coñuecar, mamá de una vecina, fue quien llegó al hospital y la llevó a su casa.

Pasó un poco más de una hora y nació Héctor en la cocina de la casa de quien hoy es comadre de Julia. El pequeño, que tuvo que permanecer en incubadora un par de días, hoy tiene 13 años.

Julia dice que "cada embarazo, cada crianza, Gimena, Emanuel, Daiana, Lucas, Lautaro y Héctor, cada uno es único. Uno los ama a todos por igual, pero se relaciona de manera distinta por el carácter que se tiene".

Lo más gratificante, asegura, son "las demostraciones de cariño, hay momentos en que querés tirar la toalla y como te conocen, te hacen un mimo, te sirven un tecito, te cuentan un chiste o una mueca, te produce alegría y olvidás el mal momento que estás atravesando".

En oposición, lo más complicado es cuando comienzan a crecer. "Tenes que darles tu opinión, toman una decisión contraria, ves que se equivocan y eso les produce daño, duele. Como mamá, querés que siempre les vaya bien, pero ahí estamos para apapachar y contener, aunque sean grandes".

"La maternidad es hermosa, no se puede describir con palabras, es transmitir a nuestros hijos el conocimiento, el consejo, los valores para que sean personas de bien. Dejás huellas a través de tus hijos. Ser mamá es quedar en cada uno de nuestros hijos", expresa.

Sobre ser elegida para el especial del Día de la Madre de La Opinión Austral, manifiesta "siento esto como un mimo de parte de Dios, porque todo lo que hago por el prójimo lo hago porque es mi manera de agradecer a Dios de todo lo que el hace por mí".

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