"NO LES IMPORTÓ NUESTRA SITUACIÓN”

Exclusivo: hablaron las empleadas despedidas del motel Eros ¿Qué dijeron?

Se trata de cinco empleadas a quienes les adeudan cuatro meses de trabajo. Las echaron sin telegrama de despido por lo que no pueden cobrar el Fondo de Desempleo. Los dueños culpan a la crisis por la pandemia, pero ellas aseguran que “pelearán por sus derechos”. Contaron que “sobreviven” como pueden.

Por La Opinión Austral


Con la pandemia la crisis no tardó en llegar y, en pleno brote de casos en Río Gallegos, el sector comercial atraviesa uno de sus peores momentos. Sin embargo, los “coletazos” recaen fuertemente en los trabajadores que ven peligrar sus fuentes laborales.

Recientemente, La Opinión Austral expuso el caso de los diez despidos en el Jardín Municipal “Ilusiones de Colores” y ahora se suman cinco trabajadoras que perdieron su trabajo en el motel Eros, ubicado en el Pasaje Pichilo, cerca del trayecto a Chimen Aike de la Ruta 3.

Representantes de la gerencia de Eros aseguraron a La Opinión Austral que por la crisis les resultó imposible afrontar el pago de salarios. "Nuestra intención siempre fue buena. Nuestra realidad también es muy difícil", señalaron.

Las empleadas se encontraban trabajando en blanco en turnos de 12 horas, pero no recibieron telegrama de despido, simplemente las puertas del motel se cerraron y dejaron de percibir haberes.

Una de ellas es Romina, trabajaba hace cinco años en el lugar, hace cuatro meses no cobra el sueldo y su último ingreso fue el ATP, que cobró en mayo.

“Mi jefa la verdad es que nunca dio la cara, nunca nos respondió los telegramas. Hace cuatro meses que no estamos cobrando, no recibimos ni telegrama de despido”, explicó a La Opinión Austral.

Con este panorama, no pueden cobrar el Fondo de Desempleo y la situación se agravó aun más. Contó que se reunieron tiempo atrás con la gerencia del motel y que les ofrecieron pasar a ser monotributistas.

“Se lavaban las manos con no querer pagarnos la indemnización. Les dijimos que no estábamos de acuerdo, no queríamos ser monotributistas y queríamos que se cumpliera lo que dice la ley”, agregó Romina angustiada.

“Nosotras tuvimos maltrato laboral, pero seguimos trabajando porque yo no conseguía trabajo en ningún lado y ahora nos encontramos con esto. Le dijimos que no aceptábamos ser monotributistas y nos dijo que entonces teníamos que renunciar”, relató.

“Desde esa vez que tuvimos la reunión, donde estábamos las cinco, nos dio el plazo para responderle, le contestamos que no aceptábamos y no contestó más”, afirmó.

Para Romina fueron echadas “de palabra”, en los papeles siguen siendo empleadas, pero esperan el telegrama de despido para poder cobrar el fondo y buscar otra fuente laboral.

La mujer quebró en llanto y en su angustia describió: “Ella dijo que al hotel no lo iba a abrir más. Nos trataron de mentirosas y se cagó (SIC) en todas nosotras, en nuestros hijos, no sabe la situación que pasa cada una”.

Romina, pese a que no paga alquiler, tiene tres hijos y hoy hace tortas para poder subsistir. “Me agarro de eso porque no hay trabajo, está todo parado, encima vivo lejos y como a todos, me cuesta. Yo con eso emprendo algo, pero no puedo porque no me alcanza. Estoy peleando por mis derechos, ¿por qué nos hacen esto?”, lamentó.

Trabajó 12 años

Gloria es una de las empleadas con más antigüedad en el motel Eros. Trabajaba ahí desde el 2008 y, con el cierre, quedó despedida al igual que sus cuatro compañeras. No puede pagar alquiler ni cuentas desde el mes de mayo y la situación es desesperante.

“Yo estoy alquilando y desde mayo que no puedo pagar el alquiler ni mis cuentas. Tampoco puedo gestionar mi Fondo de Desempleo porque no me mandan el telegrama de despido, ni buscar otro trabajo. Tengo un hijo de 3 años, mi marido también es desocupado y no consigue trabajo por tal motivo se me complica sobrevivir y más con esta pandemia”, relató.

Hasta mediados de 2017, Gloria trabajaba “totalmente en blanco”, durante 12 horas por día. Luego, comenzó a trabajar la misma cantidad de horas diarias, con la diferencia de que cuatro horas se les pagaba en blanco y las ocho horas restantes “en negro”.

“La misma cantidad de dinero que cobraba en blanco me pagaban en negro. La dueña nos ofreció armar una cooperativa o que alguna se haga monotributista y nos cedía el hotel por dos años para poder trabajarlo.

Pero al firmar ese trato nosotras automáticamente renunciábamos al derecho a la indemnización, por lo que rechazamos esa ‘oferta’”, describió Gloria.

Al igual que Romina, cobró el ATP en mayo, pero después no vieron “un peso” más. “En mayo cobre la mitad de salario, pero desde ahí nada. Estamos sobreviviendo como se puede, no pago alquiler desde mayo ni puedo buscar trabajo”, comentó.

Vanesa es otra de las despedidas del motel Eros. En abril cobró su sueldo completo por última vez y hoy depende de la jubilación de Ama de Casa de su madre de 75 años. “Nos alcanza para comprar la comida y, como somos dos, mucho no consumimos", explicó a La Opinión Austral.

Pese a que la denuncia ya está hecha, por la pandemia y brote de casos positivos, el Ministerio de Trabajo no puede citar a los dueños del motel. “Sólo podemos preguntar cuándo es la audiencia, pero todavía no hay fecha, queremos celeridad”, agregó Vanesa para concluir

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