Estremecedor

Santa Cruz tiene 446 muertos por COVID-19: "Valió más la joda que la vida de un abuelo"

Santa Cruz registra una mortalidad de 114 fallecidos por cada 100 mil habitantes, una tasa significativamente mayor que el promedio nacional, pero inferior a tres provincias de la región. El Hospital de Río Gallegos está al borde del colapso y hay 4 terapias en el interior con la ocupación al 100%. Los contagios no paran.

Por La Opinión Austral


El ministerio de Salud de Santa Cruz informó que el porcentaje de ocupación de camas en la Unidad de Terapia Intensiva de adultos es del 60% en toda la provincia.

Sin embargo, precisaron que las terapias de Río Gallegos, El Calafate, Las Heras y Pico Truncado se encuentran con un 100% de ocupación.

 

Ahora salgo unos días pero sumamente triste, triste, desencantado con ganas de llorar, con la impotencia de ver a los pacientes empeorar, con la sala repleta, sin lugar, sabiendo que varios de ellos ya no van a sobrevivir

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En la noche del martes falleció el último pacientes hasta el momento en la provincia de Santa Cruz; un hombre de 70 años que había sido diagnosticado ese mismo día de COVID-19 en Las Heras.

 

Con él llegaron a 446 las pérdidas desde el inicio de la pandemia por culpa del coronavirus. La mayoría de los decesos, 240, ocurrieron en Río Gallegos. Caleta Olivia le sigue en cantidad con 124.

 

Para muchos valió más la joda que la vida de un abuelo, un tío o un padre

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Luego -con muchos menos casos- le siguen El Calafate con 24, Pico Truncado con 19, Puerto Deseado y Las Heras con 13. Puerto San Julián con 9 y Cañadón Seco, Fitz Roy, Rio Turbio, Perito Moreno y Los Antiguos con 1.

 

Leer más: Cuidá al que tenés al lado: el mensaje de las enfermeras del hospital

 

Hasta principios de enero Santa Cruz registra una mortalidad de 114 fallecidos por cada 100 mil habitantes, una tasa significativamente mayor que el promedio nacional, pero inferior a tres provincias de la región.

 

Existen cosas que son inevitables, esas se aceptan y se superan. Pero otras ojalá que sigan martillando en las mentes de los inconscientes así como martillan las palabras de nuestros pacientes en nuestros sueños queriendo vivir sin que los podamos ayudar

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Y en ese contexto la curva de contagios otra vez comienza a pronunciarse, el hospital a tener cada vez más demanda y a los trabajadores de la salud cada vez más atareados.

 

Leer más: ¡A cuidarse!: no hay camas de terapia intensiva en cuatro localidades de Santa Cruz

 

El que dio cuenta de ese cansancio en las últimas horas que el enfermero Tono Pérez Whosoever del Hospital Regional de Río Gallegos, que recordó con tristeza los días pre pandemia:

"Parece tan lejos cuando salía de descanso o vacaciones y lo hacía contento de despejarme y tener más tiempo para hacer lo q me gusta y estar en familia... Ahora salgo unos días pero sumamente triste, triste, desencantado con ganas de llorar, con la impotencia de ver a los pacientes empeorar, con la sala repleta, sin lugar, sabiendo que varios de ellos ya no van a sobrevivir y hasta enojado porque a la par de gobiernos y autoridades que no están ni estuvieron a la altura, tampoco gran parte de la sociedad se tomó esta tragedia en serio y aún hoy la siguen negando... Por horrible que suene, para muchos valió más la joda que la vida de un abuelo, un tío o un padre. Existen cosas que son inevitables, esas se aceptan y se superan. Pero otras ojalá que sigan martillando en las mentes de los inconscientes así como martillan las palabras de nuestros pacientes en nuestros sueños queriendo vivir sin que los podamos ayudar..."

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