FALLECIÓ JORGE JAMIESON

Un vanguardista de la ganadería en Santa Cruz

Una triste noticia recibimos con la partida de Enrique Jorge Jamieson a los 85 años, uno de los productores más caracterizados de la zona. El campo de Santa Cruz guardará por siempre su recuerdo.

Por La Opinión Austral


Había nacido el 9 de diciembre de 1935 -nieto de pobladores que se encontraban en el país desde 1877-, era hijo de Harry Jamieson y Sarah "Tay" Patterson, perteneciente a una arraigada familia ganadera de San Julián. En 1929, sus padres crearon la “Cabaña Moy Aike Chico”, luego de ir a Nueva Zelandia, comprar e importar ovinos de genética Corriedale.

 

Jorge creció en Moy Aike Chico junto a su hermana Joan Marjorie. En 1945 viajó en el vapor "Asturiano" a Buenos Aires para quedarse pupilo en el Colegio San Jorge -tradición familiar-; casualmente en las bodegas viajaban los carneros de la estancia para competir en la Exposición de Palermo, donde su padre lograría el gran campeón.

 

Como estaba pupilo, venía solamente en verano; en 1946 volvió en los Yunkers y al año siguiente en los DC-3, que con catorce horas de vuelo eran un avance tremendo con respecto a los aviones anteriores.

 

En 1954, su padre, Harry, se retiró de Moy Aike Chico y lo convocó para hacerse cargo de la estancia. En ese momento él estaba como segundo administrador en "Cullen", en Tierra del Fuego.

 

En 1961, Jorge Jamieson se casó con Silvia Borrelli y fueron naciendo sus tres hijos: Sandra, Enrique y Paula.

 

Más tarde, junto a su gran amigo “Roly” Bárcena, adquirieron la estancia “La Fe” y tras venderla, Jorge le compró una fracción de campo vecino a una sociedad de Mauricio Braun. En los '70, cuando se hizo una división de la pionera estancia familiar Moy Aike Grande, recibió otra extensión de campo que se incorporó a Moy Aike Chico, con lo cual pudo pasar de los 4.500 lanares que le entregó su padre a una capacidad de 12.000 cabezas, que lo posicionaba como un mediano productor con expectativas de progreso.

Mientras Jorge administraba en sus primeros años, complejos, lo acompañaron muchas personas como Víctor Hamelin, que le fueron de gran ayuda. En el tiempo, apreció especialmente la labor de Alberto López como encargado y de Erasmo Hernández, que se convirtió en un excelente cabañero y que luego fue inspector de la Corriedale, reconocido en la región. También la familia Coronado, varias generaciones que trabajaron con él y siguen en Moy Aike Chico. Un pilar fundamental para Jorge y toda la familia Jamieson fue Elvira Ayala, esposa del cabañero Mario Hernández. Elvira prácticamente fue su mano derecha en muchos aspectos y además, fue un gran soporte para Sylvia y el criado de sus hijos, para luego serlo también con los nietos.

 

Varios jóvenes se formaron como “cadetes” con Jorge, convertidos hoy en productores y emprendedores: Alejandro Alonso, Charly Lopez, Brian Watson, Mariano Álvarez, Alejandro Alcalde, Nicolás Vargas, entre otros. Siempre supo compartir su amplia experiencia con los jóvenes que se iniciaban en la producción ovina, con pasión a veces vehemente, pero siempre con ganas de enseñar…

 

Durante su etapa de iniciación, Jorge fue inspector de la Corriedale, revisando miles de animales por temporada en toda la región. A medida que fue creciendo y con su aguda visión, lo fueron convocando para jurar en exposiciones, hasta convertirse en un referente. Juró Palermo, el Prado de Uruguay, Bahía Blanca, Punta Arenas -en Chile- y en múltiples localidades de la Patagonia.

 

Con la cabaña Corriedale abasteció a clientes en toda la provincia y llegó a vender cerca de 1.000 carneros por año. Participó y ganó grandes campeones regionales durante varias décadas.

 

Su espíritu innovador y con visión del futuro lo llevó a incorporar un plantel de ovinos raza Polled Merino, con alta calidad de lana, y fue una absoluta irreverencia para varios criadores tradicionales en la zona. Rápidamente tuvo mucho éxito, logrando el gran campeón en Comodoro Rivadavia en 1995, para el asombro de merinistas y corriedalistas a la par. Luego participó en la Exposición Internacional de Salto, en Uruguay, donde obtuvo el gran campeón del Congreso Mundial de Merino. En años posteriores, también logró otras actuaciones relevantes en Río Gallegos, San Julián, Palermo (Buenos Aires) y Punta Arenas.

 

Como si eso fuera poco, vio que había que mejorar la calidad carnicera de sus ovinos. Compró un plantel de raza South Down de la zona de Nueva Zelandia, importó carneros y veinte ovejas de otra raza carnicera, Polled Dorset, para darles mayor tamaño y estructura a los animales de venta. Al mismo tiempo y para aprovechar las áreas de pastos largos, introdujo vacunos Polled Hereford para diversificar la producción.

 

Era un eximio asador de corderos y su especialidad era su delicado trozado, que gustosamente compartía con innumerables visitantes, familiares y amigos.

 

Otra de las pasiones de Jorge fue la chacra y anualmente llegaron a cosechar hasta mil quinientos fardos de alfalfa. Él solía decir: “La Patagonia es un desierto… felizmente productivo”. En sus días pesimistas también decía: “Kilómetros y kilómetros de nada… y muy bien ventilados”. Además era un enamorado de la huerta, la quinta y el riego. Consiguió crear un establecimiento en el que se trabajó siempre en familia y con esmero, que lo enorgullecía tanto. Jorge era un innovador, un soñador, un empresario, pero por sobre todo un amante del campo, la oveja y la familia; durante años empleó el lema “Tradición Ovina en Santa Cruz” para marcar las 4 generaciones de productores ovinos que respaldaban su trayectoria como estancia y cabaña.

 

Pero además era inquieto, con ganas de experimentar; construyó un canal de riego de más de 20 km. para mejorar la calidad pastizal de su vega. Llegó a hacer una plantación de ajos de varias hectáreas; junto al INTA, sembró más de 30 hectáreas de alfalfas de diferentes semillas y plantó más de 3.000 árboles durante su trayectoria. Más cerca de las casas, su quinta fue un ejemplo durante muchos años y hoy lo continúan sus hijos.

 

El Club Británico era su segunda casa. En los años '70, su amigo "Bobby" Bain lo convocó para que trabajara para el Club Británico. Fue presidente durante los períodos 1976-1985 y 2008-2012.

 

Durante su primera gestión fue responsable de la transformación del club y la remodelación de las instalaciones, con la colaboración de los socios. Fue un momento bisagra en que era imperiosa la necesidad de modernizar la institución desde los estatutos hasta el edificio, de lo contrario el club corría riesgo de sucumbir. Aunque perdió la primera votación para poner en igualdad de condiciones a todos los socios del club, insistió con ello y esto marcó la diferencia y la supervivencia del Club Británico…

 

Durante la segunda gestión, trabajó en volver a posicionar al club como un emblema de la ciudad. El otro gran hito fue la celebración del centenario de la institución con su gran legado, que fue la publicación del libro “Los Británicos en Santa Cruz”.

 

En el año 1986, Jorge y su primo Colin Jamieson compraron el matadero a Eugenio Faimali, que se volvía a Italia, y lo convirtieron en el frigorífico que ahora conocemos. El desarrollo lo llevó adelante con su hijo Enrique.

 

En 1997 ganaron la licitación para explotar el frigorífico exCoagro, que llamaron "Patagonia Sur". En la crisis de 2001 no quedaban frigoríficos en pie. Jorge fue artífice de un nuevo plan integrador entre industria y productores, el gobernador Kirchner lo aprobó rápidamente e instruyó al Consejo Agrario a diagramar un esquema que culminó con la constitución de "Estancias de Patagonia", un grupo de más de 60 productores que luego construyó un frigorífico modelo y que hoy es un ejemplo de integración.

 

Entre otros galardones, recibió el Premio del Banco Francés a la Innovación y en 2005, el Premio Fermín Oscar Del Papa al “Emprendedor y Amigo” de la Sociedad Rural de Río Gallegos. También recibió el prestigioso galardón “Don Prudencio Amarra” por su trayectoria corriedalista.

 

Fue vicepresidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos. Fue el organizador del Congreso Mundial de Corriedale en El Calafate en 2005, evento inédito para la región. Fue precursor en remates de hacienda a campo, organizando eventos anuales con miles de ovinos. Fue un ardiente continuador de los famosos Gymkhanas, aportando voluminosas verduras a cada evento. Fue aval y firmante del acuerdo INTA-Soc. Rural RGL-AAC Corriedale para el desarrollo del Plan Provino. Socio fundador del Golf Club Río Gallegos e integrante de la Comisión de Toponimia de la ciudad, entre muchas acciones más.

 

En los últimos años, retirada la familia del rubro frigorífico y habiendo dejado la administración de la estancia en manos de sus hijos, Jorge disfrutaba de la familia, los amigos y la huerta.

 

Con hondo pesar, despedimos a uno de los ovejeros de mayor trascendencia de la zona sur: Jorge Jamieson, un emprendedor que deja su huella firme porque lo dio todo por la tierra que amaba

Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguí leyendo

Lo más leído

Más noticias