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Video: Runners despidieron a un compañero con un original cortejo fúnebre

Los amigos de Lucio Andrade organizaron una corrida alrededor del coche fúnebre desde la casa velatoria hasta el cementerio para despedir a Lucio Andrade, un psicólogo y atleta que falleció en su casa con su pareja por inhalación de monóxido de carbono.

Por La Opinión Austral


Oscar Lucio Andrade tenía 37 años. Todos lo conocían como Lucio. En su trabajo, en el Centro de Salud Mental, todos destacan su profesionalismo. Sus amigos, su calidez y solidaridad: estaba siempre ayudando a quien lo necesitaba.

Ayer, cientos de personas -familiares, amigos, compañeros psicólogos- lo despidieron en el cementerio de Río Gallegos. Fue una jornada cargada de emociones. Muchísima tristeza, lágrimas incontenibles y abrazos recomponedores, entre todos y todas.

 Oscar Lucio Andrade tenía 37 años
Oscar Lucio Andrade tenía 37 años

El intenso frío patagónico -que alcanzó los -10 °C- no impidió que Lucío fuera despedido como se lo merecía.

Todo arrancó muy temprano desde la cochería Del Sur, en Urquiza y Ameghino. Allí, se dio algo nunca antes visto: sus amigos runners corrieron detrás de él, escoltándolo hasta el cementerio.

No importó la temperatura bajo cero, la escarcha insoportable de las calles riogalleguenses. Mucho menos hubo calambre alguno que los detuviera. Tampoco, la pandemia, que quedó en un segundísimo lugar ante tan irreparable pérdida sufrida.

Salieron con un trote leve y sostenido desde “Rams” a las 11:30 y llegaron pasado el mediodía a la necrópolis. La mirada de los automovilistas era de asombro. Todos frenaron respetuosamente ante el avance en cada esquina del cortejo fúnebre.

Carolina Vega, Pablo Barrionuevo, Carina Mirol, Javier Illanes, Sixto Chaura, Rudy Soto, Gastón Silva, Natalia Mollenhauer, Juan Pablo Salfate y Pablo Ortega fueron los runners que acompañaron a su amigo. Corriendo, como tantas veces en sus entrenamientos o competencias, en esta ocasión para homenajearlo.

Al llegar, los familiares más cercanos descendieron el ataúd del joven psicólogo, ante la mirada perdida -y afligida- y el llanto del resto, que luego se fundió en un tenue aplauso.

Antes, hubo también un emocionante aplauso cuando el cortejo pasó por afuera del Centro de Salud Mental, donde él trabajaba.

 JUNTOS HASTA EL FIN, EMOTIVO HOMENAJE A UN GRAN DEPORTISTA
JUNTOS HASTA EL FIN, EMOTIVO HOMENAJE A UN GRAN DEPORTISTA

Ya dentro del cementerio, fue el hermano de Lucio y un amigos quienes se encargaron de decir unas palabras, una vez ubicado el féretro en el lugar de la familia Andrade.

Ambos destacaron lo buena persona que era y su compromiso, tanto en su profesión como en su pasión: el running y el ciclismo. Su hermano, dijo que él no querría verlos llorar. Es que Lucio era una persona que siempre buscaba contener al otro. De animarlo.

Nadie puede creer el fallecimiento de Lucio. Se fue muy joven y dejó un vacío enorme.

 EL INTENSO FRÍO NO LOS PARÓ Y LOS AMIGOS RUNNERS DE LUCIO ANDRADE CORRIERON DETRÁS DE ÉL, ACOMPAÑÁNDOLO HASTA EL CEMENTERIO
EL INTENSO FRÍO NO LOS PARÓ Y LOS AMIGOS RUNNERS DE LUCIO ANDRADE CORRIERON DETRÁS DE ÉL, ACOMPAÑÁNDOLO HASTA EL CEMENTERIO

Mientras familiares y amigos siguen lamentándose, continúa siendo materia de investigación en el Juzgado N° 2 las circunstancias en que se dio su muerte y la de su pareja, Priscila Amancay Martínez Villegas (35), el pasado lunes.

Ambos murieron asfixiados, por inhalación de monóxido de carbono, en su casa del pasaje Luis Santa María y Banciella, en el barrio Jorge Newbery de Río Gallegos.

El recuerdo de un amigo

Entre los tantos amigos y amigas que acompañaron a la familia para darle un último adiós estuvo Juan Pablo Sulfate. Era muy cercano a Lucio en su época de corredor, hace unos años.

Entre tanta tristeza hubo tiempo para recordar los momentos alegres compartidos con Lucio y las anécdotas con él, que quedarán vivas por siempre en su círculo más íntimo.

 ALLÍ, LO ESPERABAN SUS FAMILIARES
ALLÍ, LO ESPERABAN SUS FAMILIARES

Juan Pablo, aún muy conmovido y shockeado por la muerte de su amigo, habló con La Opinión Austral. En el contacto, al que accedió pese a ser uno de los días más tristes de su vida, contó cómo fue que se conocieron.

Relató que fue en un viaje realizado hace unos años a Puerto San Julián, cuando corrió una carrera de 21K (kilómetros). “Cuando terminé, me descompuse y el primero que vino a ayudarme, fue él”, dijo. Así como éstas, hay decenas de historias que lo tienen a Lucio como el protagonista solidario, buscando estar para el otro.

“Ahí lo conocí. En ese momento no sabía que era psicólogo. Con el tiempo nos fuimos conociendo, empezamos a hablar y a hacernos amigos, también a coordinar para salir a entrenar”, recordó.

 LLANTOS, ABRAZOS Y CHARLAS RECORDÁNDOLO, CON MUCHO DOLOR
LLANTOS, ABRAZOS Y CHARLAS RECORDÁNDOLO, CON MUCHO DOLOR

La relación fue de muchos años. Compartieron carreras y entrenamientos.

Juan Pablo fue el único que fue con short al “run” para despedir a Lucio. “Por mi amigo, cualquier cosa, no importó frío, no importó nada”, dijo con emoción al recordar que casi no iba “estas cosas (sepelios) no me gustan, pero junté fuerzas y fui, para estar con él”.

“El frío que hacía era impresionante”, aseguró. Juan Pablo habló siempre con mucha congoja, casi siempre al borde del llanto, pero cuando contó ser él el corredor de short -a quien todos miraron porque no podían creer cómo alguien estaba así con el frío invernal que había- exclamó con un tono jocoso “ese, el del short, era yo”, ratificando que “por mi amigo, cualquier cosa”.

“Me vine orgulloso de lo que hicimos, se lo merecía, creo que debe estar feliz”, dijo. Fue iniciativa del grupo de runners. Muy espontáneo, ya que, entendieron, algo tenían que hacer para acompañar y despedir a Lucio.

 Sus amigos runners corrieron detrás de él, escoltándolo hasta el cementerio
Sus amigos runners corrieron detrás de él, escoltándolo hasta el cementerio

“La familia estaba re agradecida y sorprendida por lo que hicimos”, resumió Juan Pablo, quien contó que contuvo sus lágrimas todo el trayecto recorrido, pero en el cementerio no pudo y se desahogó. Como todos.

“Una pérdida muy grande”

El corredor que soy hoy en día es gracias a él”, aseguró el runner. “Mi primera maratón fue la Patagonia run de montaña, de 42K. Lo corrí gracias a él porque me entrenó día y noche. Me enseño técnicas, cómo tomar los geles. Todo”, destacó.

Fue un tipo maravilloso en todo sentido, nunca en mi vida conocí una persona tan buena como él. Era muy solidario”, dijo muy conmovido al señalar que el recuerdo que le queda del psicólogo es “ser siempre humilde y ayudar al resto”.

“Estamos todos muy mal”, dijo Juan Pablo, al resumir que se fue “un gran corredor y ciclista. Es una pérdida muy grande. Nos cuidaba siempre, y que haya muerto de esta manera... no caemos todavía”.

El “mundo” runner santacruceño y también el de los psicólogos todavía está en shock. Como Juan Pablo. Pese al coronavirus, lo despidieron como se lo merecía, y eso los calmó un poco. ¡Hasta siempre, Lucio!

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