Caleta Olivia

La mamá de Natasha asegura que Luna puso llave a la puerta para que no pudieran salvarse del fuego

Por La Opinión Austral


La madre de la joven asesinada junto a sus hijos en el barrio 17 de Octubre de Caleta Olivia rompió el silencio con LOA. Acusa a su yerno de estar involucrado en los asesinatos y cuenta porqué le pidió muchas veces a su hija que lo dejara.


Adriana Rosales, la mamá de Natasha

Schumacher, atiende el teléfono en su casa del barrio 3 de Febrero de Caleta

Olivia. Tiene la voz gastada, hace pausas y cuenta que antes de dar la

entrevista tuvo que regalar las cosas de su hija y nietos, porque verlas le provocaba

un dolor insoportable.


La ropa de Natasha y varios

recuerdos fueron a una iglesia, los juguetes de Karin (6) y de Lautaro (8)

fueron a sus papás junto con las bicicletas.


"No se puede aguantar ver las cosas de

ellos y llevar todo un funeral por dentro. Tratamos de sobrevivir", dice.


<figcaption>Adriana la mamá de Natasha está segura que Lune le cerró la puerta a su hija y nietos.</figcaption></figure></div>
Adriana la mamá de Natasha está segura que Lune le cerró la puerta a su hija y nietos.


Adriana, la mujer que crió sola a Natasha y a sus cuatro hermanos haciendo tareas de costura y otras changas, atiende a La Opinión Zona Norte horas después de la detención de Ricardo Luna, el joven que estaba en pareja con su hija y que logró sobrevivir al incendio intencional que se cargó tres vidas la madrugada del 8 de enero.


Cinco días antes de los asesinatos,

ella y su hija se vieron por última vez. Natasha entraba y salía de su casa cargando

el lavarropas porque donde vivía con Luna no tenía ni gas ni electricidad. Iba

y venía cargando ropa sucia, haciendo veinte cuadras entre carga y carga.


"Fue la última vez que la vi. Entre

nosotras estaba todo muy bien. Ni un drama, pero yo nunca iba a visitarla",

dice, porque su problema era con la pareja de su hija, un pibe posesivo,

violento, que quería alejar a Natasha de su familia, pero al que también acusa

de haberle robado.


Habían pasado siete horas de que los

cuerpos muriesen entre las llamas cuando un policía tocó a la puerta de Adriana.


_ Señora, me va a tener que

acompañar.


_ ¿Por qué? ¿Qué pasa?


El silencio del policía se corta de

repente cuando llega un remise del que baja otra de sus hijas para decirle que

Natasha y los nenes se murieron.


"Un dolor total, muy fuerte. Es más,

yo vi el cuerpito de mi hija a cajón abierto antes de que lo cerraran y era un

carbón, no se distinguía nada, por eso que para el reconocimiento les tuvieron

que sacar los dientes. Ahora los tres están enterrados como NN, hasta que no

lleguen los resultados", cuenta la mujer, que deja escapar por la boca la

fantasía de que tal vez los muertos no son la nena que parió hace 24 años ni

los chiquitos que le decían abuela.


Pero se rescata: "Seguro es ella, es

obvio, y mis dos nietos", confirma.


Tuvo que llegar el miércoles, tres días

después de la masacre, para que la joven madre y los chiquitos fuesen al

cementerio. "En el sepelio municipal estuvo primero ella, el nene en otra sala

y dos horas antes de que cierren los cajones trajeron a la nena, que estaba en

otra cochería porque tenía obra social", dice Adriana, que ese día recorrió la

sala común llorando y juntando bronca.


"Hay muchas versiones. Una es que

dicen que había un auto con cuatro personas dando vueltas por el lugar y que

era una venganza con la pareja de ella, pero yo tengo otra versión", tira,

segura de que están todos muertos por su yerno infame.


Y es que Adriana no deja de

preguntarse cómo es que Luna pudo salir de la casa y su hija no, cómo pudo irse

sin ayudar a nadie ¿por qué los demás no pudieron huir?


"Él pudo haber envuelto a alguna de

las criaturas con una frazada, mi hija hubiera hecho lo mismo con uno de los

nenes, pero aparentemente él salió, echó llave y pasó lo que pasó", asegura la

mujer, que no tiene más que una corazonada que le arde por dentro y la repite

con insistencia durante toda la entrevista.


"Las ventanas tenían todas rejas, y

la única puerta era la de la entrada, por qué no pudo escapar y él sí, por qué

ella no", añadió, desmintiendo la versión que dio Luna, cuando dijo que fue su

novia la que lo despertó porque olió el humo.


"¡Miente! Hay vecinos que declararon

que esa noche ellos estuvieron discutiendo en la ventana y se escuchaba todo.

Ellos no estaban durmiendo. Algo hay", además "él estaba drogado y ella estaba

llamando a un amigo de la carrera de Enfermería para preguntarle cómo se

limpiaba la sangre con el suero. No sé qué pasó esa noche, pero algo hizo", insiste

Adriana.


Contó también que su hija tenía varias

denuncias contra su pareja por violencia de género, que tal como lo informó La Opinión Austral, en 2018 le había

quemado el auto y después de eso le cortó los brazos, pero que ella no lo

dejaba porque él la amenazaba con robarle a toda su familia.


"A mi casa entró, se llevó muchas

cosas, sé que fue él porque sabía que mi puerta tenía un problema y se abría",

infiere la abuela de los nenes a los que dice, Natasha "los amaba con locura",

pero "nunca nos quiso escuchar? cabecita de enamorada".





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